La vergonzosa deuda histórica de la Iglesia con Isabel la Católica

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En 2014 se cumplieron 510 años de la muerte de la española más importante de la historia, aunque nacida en Portugal, creció y fue educada en España de la que a su tiempo la convertiría en monarca y la reina cristiana más importante de la historia, la más grande evangelizadora de todos los tiempos y gracias a cuya visión y decisión la Iglesia Católica ahora no está reducida a una insignificante minoría de creyentes europeos.

A pesar de todos esos méritos que no han logrado ni 100 Papas juntos, la Iglesia tiene una vergonzosa deuda histórica con esta virtuosa mujer que transformó la historia humana, la deuda, es, que a medio milenio de distancia aún no le han sido plenamente reconocidos sus méritos como católica, que a muchos otros santos o “santos” por mucho menos han sido elevados a los altares desde hace mucho tiempo.

Pero el principal obstáculo que enfrenta la causa para llevar a la reina Isabel a los altares son los intereses judíos que han impedido y la seguirán bloqueando por haber atentado contra sus intereses cuando decretó la necesaria y justificada expulsión de los judíos de su territorio en 1492. La televisión española volvió a traer a la actualidad hace un par de años la imagen de Isabel la Católica a través de la serie de televisión Isabel y esta es solo una muestra una gran profusión de libros y documentales sobre la historia de este personaje clave para la historia de España.

En algunos de ellos se resalta, con más o menos acierto, su condición de católica profundamente convencida, que le llevó a luchar contra todo aquello que empañara la Verdad que profesaba. Últimamente se ha retomado la posible beatificación de la Reina Isabel, debido a su rectitud de vida en un clima cortesano nada favorable para la virtud y la santidad.

Lo primero que sorprende de la beatificación de Isabel la Católica es que hayan pasado más de 450 años desde su muerte, en 1504 hasta que se puso en marcha el proceso, en 1958. ¿Por qué esta demora? Otra santa heroica que también tuvo que esperar 500 años de cobardes y corruptos intereses eclesiásticos para recibir la justicia de la santidad, fue Juana de Arco.

Es importante recalcar que el único motivo que ha detenido su causa como mencionábamos antes fue la expulsión de los judíos pero también la derrota de los musulmanes y la expansión como nunca antes del catolicismo, así sus aciertos afectaron a las tres grandes religiones monoteístas del mundo, dos de las cuales fueron perjudicadas por que su única prioridad como es lógico, era su compromiso con la fe católica. Y este era parte de su proyecto político. Hay que enfatizar que España fue el último país de Europa en expulsar a los judíos.

Isabel no veía en el cristianismo una doctrina más entre las varias posibles a la que uno es libre para adherirse o no, si no era para ella la verdad absoluta. Por lo que ningún servicio mayor podía hacerse al hombre, que conseguir que logre la salvación eterna. Ramón Lull, San Raimundo de Penyafort y San Vicente Ferrer habían llegado a la conclusión de que el modo de conseguir esto en los judíos -a los que ella había tratado siempre con fervor y benevolencia- era, tras una oportuna catequesis, brindarles la oportunidad de alcanzar el premio más valioso: la salvación.

Fue para ella motivo de especial alegría que el rabino mayor, Abraham Seneor con toda su familia, se bautizase, apadrinándolos los reyes. A los Abravenal, que prefirieron marchar de España, les brindó una protección por encima de la que las leyes permitían. Y dictó una orden para que los que, habiendo salido, volviesen bautizados o a recibir el sacramento, recobrasen todos los bienes que hubiesen vendido pagando exactamente el precio que recibieron, ¿Eso es ser injusto? por supuesto que no.

La España que a Isabel y Fernando les tocó gobernar, estaba dividida en diferentes reinos que ellos lograron unificar, además tenían la invasión mora desde hacía 800 años. Para lograr el fin último de la reconquista y la reunificación española bajo una sola corona, un mismo idioma y una sola fe, era requisito indispensable echar del territorio a quienes podrían actuar en contra o corroer los esfuerzos reales.

A los moros se les tenía que derrotar con las armas y así lo hicieron y gracias a lo cual Europa se salvó de una invasión mora, que le hubiera cambiado el rostro al mundo. Luego la cuestión judía que fue una difícil decisión para Isabel pero la tenía que tomar ya que de lo contrario los judíos hubieran hecho lo que siempre hicieron en todas partes, arruinar el comercio local y practicar la usura, que era prohibida por la Iglesia, además ellos como dueños del capital tenían en sus manos el crédito del que dependían los reinos, pero al practicar la usura concentraban un peligroso poder que siempre usarían en su propio beneficio a costa de causar el mayor mal posible a los infieles.

Así que en medio de las reformas hacendarias de Isabel y Fernando, más la reconquista consumada y la posibilidad de expandir el catolicismo al Nuevo Mundo, era indispensable cortar las amarras de los agentes judíos dueños del dinero, que sin duda harían todo lo que estuviera en sus manos para hacer abortar la empresa de la evangelización del Nuevo Mundo. Isabel tuvo que decidir entre los judíos que no eran confiables o el futuro de la humanidad y la evangelización, así que no tuvo dudas.

Sus convicciones religiosas eran profunda convicción ya que la Reina Isabel, fue educada en el mejor ambiente intelectual de la época, profundamente cristiano, dedicando diario largas horas a la oración y devociones personales. Algunos críticos le han reprochado su ambición de poder para subir al trono. En realidad ella tenía plena conciencia de su deber y de la misión que Dios le había designado.

Muchas veces, Isabel en sus documentos explica precisamente esta convicción. Dios la llamaba, le imponía un deber del que le pediría cuentas más estrechas que al común de los mortales. Como herencia de sus cuidados por la evangelización del nuevo mundo han sido precisamente los obispos hispanoamericanos los que retomaron la causa de beatificación de la Reina Isabel.

Y afortunadamente también los españoles se han unido al esfuerzo para lograr la beatificación. La Causa de beatificación de la reina Isabel I de Castilla, la católica, se inició en 1958 en la Archidiócesis de Valladolid, España, siguiendo las normas de la Iglesia católica, que indican que estas causas deben iniciarse en la diócesis donde se produjo el fallecimiento.

Este proceso puede causar perplejidad en quienes dan crédito a una densa leyenda negra, que no resiste una crítica seria, y que ha condicionado durante mucho tiempo cualquier referencia a la reina Isabel. No obstante, la idea de su beatificación surge espontánea en quienes, además de conocer los tópicos de siempre, bebieron en las fuentes documentales de la época. La causa está suficientemente avalada por su vida de fe, su compromiso con Dios y con el prójimo, su austeridad, su afán evangelizador y su lucha por los derechos humanos.

La Causa concluyó su fase diocesana en 1990 y fue trasladada a Roma para su estudio por la Congregación para la Causa de los Santos. Después de haber aprobado el examen de los historiadores, con buena nota, aún no ha tenido lugar el decisivo dictamen de la Comisión Teológica, que ha sido pospuesto «para un mayor estudio y reflexión». Si es favorable, su dictamen pasaría a la Congregación de Cardenales y Prelados, que informaría al Papa, para su decisión final, sobre la heroicidad de las virtudes y la declaración oficial de Venerable.

Aquí es donde se atoró el asunto a pesar que desde 1993 el cardenal Ángel Suquía, en ese momento presidente de la Conferencia Episcopal Española, solicitó al Papa Juan Pablo II, en nombre del episcopado español, la agilización de los trámites de la Causa. Que llegó respaldada por una avalancha más, de 22,000 cartas postuladoras de instituciones y particulares, muchas de ellas desde el ámbito cultural anglosajón (EE. UU., Canadá, Filipinas…).

Sin embargo dicha petición tuvo poco eco en el Papa ya que como sabemos Benedicto XVI y Juan Pablo II fueron demasiado condescendientes con los judíos a los que no quisieron incomodar con un tema tan chocante para ellos, así que prefirieron “seguir estudiando la causa” como lo expresó el entonces Secretario de Estado al postulador de la causa: “las circunstancias (no se señalan cuáles sin duda el asunto judío) aconsejan profundizar algunos aspectos del problema, tomando un tiempo conveniente de estudio y reflexión”.

Posteriormente y al ver el nulo interés de avanzar en la causa en 1997 Mons. Delicado Baeza envía una carta al Santo Padre en la que “ruega humildemente a V. Santidad que sean reconsideradas las razones por las que se llegó a la suspensión de la Causa (…), sin tener noticia alguna sobre los motivos de dicha suspensión (…) a fin de que se lleve a feliz término el Proceso”.

Y varios meses después llega la respuesta de parte de Mons. Re, sustituto de la Secretaría de Estado, en la que dice: “Debo comunicarle que actualmente subsisten aún los motivos que en su momento aconsejaron posponer por ahora la prosecución de dicha Causa», aunque tampoco en esta ocasión se indica cuáles son esos motivos, de ese tamaño es la influencia que ejerce el judaísmo dentro de la Iglesia.

A pesar del nulo interés de parte del Papa y de la Curia de hacer justicia histórica, tuvo que ser el mismo cardenal-presidente de la C.E.E. y arzobispo de Madrid, Mons. Antonio María Rouco Varela, el que en nueva carta dirigida al Santo Padre, y ante la celebración del V Centenario de la muerte de la Sierva de Dios en 2004, hace suyos de nuevo los argumentos expuestos por el Cardenal Suquía en 1993, y solicita al Papa que: “si lo considera oportuno, tenga a bien ordenar la prosecución de la Causa de canonización de la Sierva de Dios Isabel I, Reina de Castilla y León”.

Finalmente Mons. Leonardo Sandri, sustituto de la Secretaria de Estado, manifiesta que el escrito, “una vez visto por Su Santidad, ha sido solícitamente transmitido a la Congregación para las Causas de los Santos para el conveniente examen”. A los cuatro días Mons. Eduard Nowak, Secretario de dicha Congregación, comunica al Cardenal Rouco que su carta ha llegado a la misma.

Y definitivamente con el Papa Francisco están canceladas todas las posibilidades de que se le haga justicia a la reina Isabel dada su cercanía, amistad y simpatía por el judaísmo. Pero no solo los judíos se oponen a su canonización sino también los musulmanes para los cuales Isabel la Católica es “otra santa más para la guerra”. Cuando tomó cartas en el asunto de la causa la Conferencia del Episcopado Español los musulmanes expresaron que: “No ha podido ser más inoportuna la propuesta aprobada por la Conferencia Episcopal Española de que se reavive el proceso de beatificación de Isabel la Católica, iniciado por sus antecesores en tiempos de Franco y Pío XII”.

Perfil moral de Isabel la Católica.

En el tratamiento de la documentación, aún de la estrictamente cancilleresca: en las cuestiones de Estado, aún las puramente administrativas; en los asuntos eclesiásticos, los puramente religiosos o directamente morales, ascéticos y místicos; en la misma política internacional; en todo cuanto es documentación, sorprende que:

«A la luz de la más escrupulosa investigación, no se descubre un solo acto de su vida pública y privada que no sea de piedad y de virtud…”. los historiadores encargados de hacer el estudio meticuloso de cada acto de la reina concluyeron: “no encontrarnos en Isabel como Reina, hechos de incorrección moral que podamos demostrar, por más que hemos procurado, como historiadores, adentrarnos en la más íntima genética y correlación de estos hechos.”.

Además añaden que: ”lo que surge de esta documentación, es no solamente un cúmulo de empeños, proyectos o programación piramidal de un reinado, que suele caracterizar a los grandes hombres situados en la soberanía, sino un conjunto de éxitos y logros de gobierno, de programa, de arquitectura de un reinado, que parecen haber tenido de lado a la fortuna, si se nos permite hablar así; y que de hecho esa buena fortuna de Isabel, está en el mareo de una especial providencia de Dios; pero que tienen también la explicación natural y personal de estar concebidos, programados y realizados dentro de una excepcional prudencia en la relación de medio a fin. A los Reyes Católicos, Fernando e Isabel, les salían bien las cosas, porque acertaron a no emprender lo imposible o superior a sus fuerzas. Conjugando todas las posibilidades al proyectar, con todos los resortes humanos al realizar, conseguían los éxitos de un reinado que no tuvo precedentes en España.

Esta buena fortuna de Isabel, es su prudencia, como don natural y como virtud infusa inherente a la gracia de Dios; y dentro de esta prudencia, la humildad sincera, de abatir su soberanía como Reina y su juicio como persona humana, al consejo lealmente pedido y rogado. Si algunos historiadores modernos, dijeren o hubieren dicho que no se explica el reinado de Isabel la Católica, sin su vida de piedad, de oración y de mortificación, nada tendríamos que oponer; antes al contrario, nos parece que por mucho que estilicemos las cualidades naturales de la Reina para explicarnos tantas cosas, nos habríamos quedado a mitad del camino de nuestra búsqueda de la explicación, si no acudimos a explicarnos las cosas por esa presencia de lo sobrenatural y de lo divino que acusan los elegidos de Dios.

Porque una elemental filosofía de la historia nos tiene dada la medida y la conclusión, de que en los acontecimientos trascendentes nada sucede ni sale de la vida y del ser de un personaje, hasta que el dedo de Dios se posa sobre él, marcándole para un destino. Esta explicación es la nuestra; porque tampoco nos era suficiente añadir al genio natural de Isabel el genio natural de Fernando; ni la suma, fusión y compenetración de ambos soberanos, de los mejor dotados, cada uno y ambos, de cuanto se recuerda en historia de monarquías o de soberanías. Se nos acomoda el texto de Gracián: «Cada uno de los dos era para hacer un siglo de oro y un reinado felicísimo; cuánto más entrambos»

Las decisiones de Isabel y Fernando consiguieron su cometido al unificar a toda España como lo señala un experto en política y relaciones internacionales contemporáneo del gobierno de Isabel, el Nuncio Pontificio y conde de Castiglione que informaba al Papa: “en adhesión y consenso general a su Reina, están juntos «los pueblos de España, los señores, los particulares, los hombres y las mujeres, los pobres y los ricos; todos…»

Como mencionábamos antes, gracias a Isabel la católica el fuego de la fe no se ha extinguido en medio del fuerte ventarrón diabólico que sopla por todo el mundo. Gracias a su previsión y apoyo a la obra colombina, el catolicismo ha florecido en América de la cual han partido miles de misiones para llevar la fe a todos los rincones del mundo.

Ahora incluso el favor se le está devolviendo a Europa ya que está siendo evangelizada por misioneros americanos. Gracias a la reina Isabel y a la protección que le brindó a los nativos, la fe a pesar de los conquistadores floreció. Isabel mostró su plena coherencia entre su fe y actos al oponerse a la esclavitud y a los ya vendidos esclavos de los primeros viajes colombinos, pues para ella los españoles y americanos debía gozar la misma justicia, libertad e igualdad.

Para ella los nativos americanos fueron como sus hijos pequeños a los cuales intentó proteger como fruto de un impulso interior de su sensibilidad cristiana y humana, y de su entrañable caridad. El mismo Papa Pio XI calificó ese impulso interior de: «ansias maternales de paz, dictadas por un concepto profundamente cristiano de la vida, que pedía para los que llamaba sus hijos de América, un trato de dulzura y devoción”.

En el cuarto centenario de la muerte de la Reina, en 1904, Fray Zacarías Martínez, O.S.A., entonces predicador Real, después Arzobispo de Compostela dijo en Medina del Campo: ISABEL LA CATÓLICA FUÉ UNA SANTA, AUNQUE, POR DESIGNIOS INESCRUTABLES DE DIOS, NO LA VENEREMOS EN LOS ALTARES«.

«Hablé de ella como pude hablar de una santa», por su «humildad sin afectación”, «sobriedad», el abrir sus manos «al indigente y al pobre», «dulzura bondad y clemencia», por aquellas sus «palabras sin hiel.., con que ha de ofrecer la oliva de la paz a los vencidos»; «bondad ingénita», «dulzura sin límites», «sentimiento vivo de la justicia», «prudencia inaudita», «aquella ciencia toda grave buena y santa para regir», «aquel espíritu de fortaleza que da la castidad», «recato y pudor», «conducta irreprensible»; «aquella santidad de su persona», «mujer difícil de encontrar en la tierra».

Sin Isabel la Católica no existiría la mayoría de los católicos del mundo y seguramente como hemos mencionado antes la Iglesia sería una reliquia de museo confinada a algunos rincones de Europa, además el Continente de la Esperanza, sería un campo de saqueo y colonialismo anglosajón que hubiera borrado del mapa a la población nativa y no hubiera existido el mestizaje, así que el mundo y especialmente la Iglesia tiene mucho que deberle a la reina Isabel y es una vergüenza que pesa sobre su conciencia que favorezca y complazca los intereses mezquinos de otras religiones y no haga justicia con la mayor de las evangelizadoras de la historia.

Nació en la Ciudad de México En 1975.

Analista político desde hace más de 23 años, ha dado asesorías estratégicas a la iniciativa privada, a las fuerzas armadas, partidos políticos, a la Iglesia y a representaciones diplomáticas.

Ha impartido cursos de religión, historia, apreciación e historia del arte, geoestratégia y política, crecimiento personal y espiritual, entre otros temas en diversas ciudades de México.

Ha escrito más de 400 artículos sobre una amplia gama de temas como: historia, economía, política, defensa de la vida, escatología, religión, arte, ciencia, tecnología, nuevo orden mundial y revisionismo entre otros temas que han sido publicados en revistas y sitios de internet de México y otros países de habla hispana de América y Europa.

Fundó hace cinco años el Boletín de Información e Inteligencia Estratégica (BIIE) que es una publicación internacional calificada como uno de los mejores y más especializados medios de inteligencia, que se publica quincenalmente, y además produce videos de conferencias, entrevistas e informes especiales con sus corresponsales de diversas partes del mundo.

Participó como ponente junto con expertos de todo el mundo en el primer Congreso Internacional Identitario en mayo de 2015 en Guadalajara, Jalisco, México.

En febrero de 2016 publicó su primer libro Iglesia Perseguida Iglesia Verdadera que fue prologado por el Doctor en Teología y Doctor en Humanidades José Alberto Villasana.

Por invitación e iniciativa de Esteban Arce, uno de los comunicadores más importantes e influyentes de México, Miguel Salinas Chávez fundó en marzo de 2017 Orgullo e Identidad Nacional Mexicana (OEINM) que es una productora de contenidos audiovisuales para crear material identitario nacionalista de México, el cual originalmente se difundió a través de los medios de comunicación abierta más importantes de México como son Televisa y Grupo Imagen, en los espacios informativos que conduce Esteban Arce y ahora además, ese contenido se difunde en su propia página web, su canal de YouTube, y ampliamente en las redes sociales con la intención de despertar y exaltar el orgullo por la identidad nacional.

Es colaborador del periódico español Gaceta.es que es uno de los más influyentes de aquél país.

Es el representante en México de Infovaticana que es uno de los sitios web más seguidos e influyentes a nivel mundial sobre temas relacionados con la Iglesia Católica.

Conduce el programa México para Iberoamérica del canal de TV argentino TLV1.

Es colaborador y el representante en México del Consorcio de Medios español Grupo Intereconomía.

Es el representante en México del canal de tv colombiano Tele Amiga.

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