A cien años de la muerte de Porfirio Díaz la polémica sigue abierta: héroe, traidor o simplemente el mejor Presidente de la Historia de México

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En julio de 2015 se cumplieron 100 años de la muerte de Porfirio Díaz y sin duda aún no logra descansar en paz, ya que su memoria no ha podido ser reconciliada con su obra. Probablemente Porfirio Díaz sea el mayor villano de la historia oficial de México a la par de Antonio López de Santa Anna. Esto por supuesto no puede ser más falso, ya que quien históricamente y por sus hechos está mucho más cerca de Santa Anna es nada más y nada menos que el mesías de los masones mexicanos, Benito Juárez. Y han sido precisamente ellos, la masonería mexicana e internacional los que se han encargado en estos cien años, de distorsionar la obra y legado de Díaz y a la par ocultar los errores y graves traiciones de Juárez.

La masonería como la organización secreta y antidemocrática que es, ha impuesto su proceder de mentiras y manipulación para reescribir la historia nacional invirtiendo los papeles de uno por otro. A Juárez se le cuelgan todas las medallas que pertenecen a Díaz, mientras a don Porfirio se le acusa de todo lo que en realidad fue Juárez. Estos dos personajes contemporáneos y aliados en muchos frentes, acabaron enfrentados. Porfirio Díaz es, aunque la historia no se lo reconozca, el héroe verdadero de la batalla del 5 de mayo de 1862 en Puebla, que fue la primera derrota del ejército invasor francés y héroe de otras 29 batallas más. Díaz y Juárez eran masones y ambos habían sido ex seminaristas sólo que Juárez se hizo jacobino y plegado totalmente a la voluntad y línea de las logias yorkinas de Estados Unidos, razón por lo cual hipotecó a la nación en el tratado McLane-Ocampo en el que peor aún que Santa Anna, concedía libertad de tránsito por el territorio nacional al ejército norteamericano. Ya todo esto lo hemos documentado en ediciones anteriores de este boletín.

Díaz para mantener una sana distancia de las ansias expansionistas norteamericanas y tendientes al imperialismo, dio sus preferencias hacia Europa y especialmente a Francia para equilibrar los intereses extranjeros que veían a México como un gran botín.

Para entender claramente todos los hilos secretos que se movieron entre las logias masónicas contra el gobierno de Díaz desde Estados Unidos y cómo se planeó y financió desde ahí la revolución de 1910, recomendamos leer el magnífico libro “Secreto 1910” escrito por el gran escritor mexicano Leopoldo Mendivil López, tataranieto del general Bernardo Reyes, que es quien convirtió a Monterrey en el emporio empresarial que es hoy.

Porfirio Díaz, tuvo innumerables logros en sus más de treinta años como presidente, modernizó a México, lo tecnificó, lo pacificó y lo elevó a la dignidad de nación respetada en el resto del mundo, además dejó una huella imborrable en todas las bellas artes, en la música, la literatura, la arquitectura, la pintura, etc. Muchos de los edificios más hermosos de México fueron construidos en el periodo porfirista Sin embargo a 100 años de la muerte de Porfirio Díaz, ningún homenaje se realizó en París y sólo una misa en el DF recordó su centenario luctuoso.

El hecho de que el exmilitar mexicano que murió en el exilio sea un personaje “controvertido” en la historia de México, podría ser el motivo por el cual ninguna de las dos grandes asociaciones de mexicanos en Francia u otras instancias hayan organizado nada ese día. Aunque la mayoría de los mexicanos que viajan a la capital francesa visitan la tumba de Díaz pese a lo controversial del personaje histórico. El investigador mexicano que reside en Francia, Miguel Gleason, opinó que “es injusto que los restos de Porfirio Díaz no puedan regresar al país. Los mexicanos sólo vemos las cosas malas de la gente, pero Porfirio Díaz es un héroe pese a sus errores“. En tanto, en la Ciudad de México se realizó una misa solemne en su honor, en la Parroquia de Nuestra Señora del Socorro, ubicada en las Lomas de Chapultepec.

Mitos y Realidades de Benito Juárez y Porfirio Díaz En México, la historia en general pero particularmente la del siglo XIX no es asunto de investigación sino de dogma de fe, ya que la masonería ha escrito una versión falsificada de la historia que se ha dado a beber a generaciones de mexicanos sin que ellos puedan cuestionarla. Uno de esos dogmas históricos de nuestra patria es que Benito Juárez es bueno, y Porfirio Díaz es malo.

Juárez aparece en muchos murales como el salvador de la patria, mientras que Díaz aparece en pocos y únicamente para hacer escarnio de él. El primero sólo hizo cosas buenas y el segundo sólo se dedicó a destruir al país. Pocos hablan de estos dos personajes que militaron en el mismo bando, que en muchas ocasiones lucharon juntos por la patria y que compartieron ideales con el mismo fin: la modernización de México. ¿Pero qué paso?, ¿Por qué desapareció de la historia lo malo que hizo Juárez y lo bueno que hizo Díaz? La historia de México está tan torcida y muy manipulada que más parece un guion de telenovela popular, se pretende que Juárez sólo hizo cosas buenas, nunca se equivocó y todo lo hizo desinteresadamente, imposible de tacharlo.

Por el contrario se pretende que Díaz siempre fue el malo, hizo todo por obscuros intereses personales y desde que nació soñó con ser dictador; vendió recursos al extranjero y nunca en su vida hizo nada que beneficiara a México. Todo esto es más que falso, es ridículo. Termina siendo un dogma central de la mala educación que nos están enseñando en las escuelas públicas. Díaz hizo cosas que hoy en día son descontextualizadas y que sin embargo fueron vitales para la consolidación del Estado Mexicano y que luego fue destruido por una mal llamada «Revolución». Porfirio Díaz fue un héroe de mil batallas y es pieza clave para México para que sobreviviera al siglo XIX. La historia borra los hechos de Benito Juárez que hoy se interpretarían como malos, se le considera simplemente como una especie de semidiós mexicano que tiene hasta un altar (Hemiciclo a Juárez).

Nadie dice que Díaz fue quien derrotó a los franceses y no Ignacio Zaragoza en tiempos de la intervención francesa, ni tampoco se habla del tratado comercial en el que Juárez ofreció en bandeja de plata los grandes negocios, amigos y aliados: la soberanía de la República Mexicana a través del Tratado McLaneOcampo. La imagen muralista de Juárez presenta a un héroe tipo griego, incorrupto, inamovible, siempre perfecto, adusto, ya que siempre piensa en la patria y con la misma ropa ya que era austero, con mucho coraje con el que se hace defensa contra el enemigo.

Juárez también se equivocó, y tuvo momentos de arrogancia excesiva, más importante aún, Juárez era un hombre ilustrado y perfectamente capaz de citar a más de una frase memorable como eso de que «Tanto en los individuos como entre las naciones el respeto al derecho ajeno es la paz» sólo lo dijo una vez, después de la derrota de los franceses y el fusilamiento de Maximiliano y como hombre culto que era, sin duda se estaba robando las frases del filósofo pensador ilustrado Immanuel Kant en su libro «La Paz Perpetua». De todo el pensar, los historiadores sólo se quedan con la imagen del pastorcito humilde y la frase eterna de la paz. Se le hizo un ídolo de mármol y se le evoca todo el tiempo sin mencionar o evadiendo otra frase del mismo Juárez; «Futuro y no pasado es lo que México necesita».

Y borrar el pasado es uno de los principios fundamentales de la masonería, ya que el pasado nos da identidad y nos evita caer en las trampas y engaños del presente y futuro, por eso, para vulnerar a una sociedad, lo primero es hacer que olvide su historia y no se identifique ni enorgullezca de su pasado y de sus raíces. Por otro lado, Porfirio Díaz también fue presidente indígena de México ya que también era zapoteca de Oaxaca, sin embargo, en nuestra versión de la historia estilo «Nosotros los Pobres» tenemos que los conquistados, nuestros indígenas a los que llevamos más de 500 años sin hacerles justicia, Díaz es el malo, un dictador, malvado de nuestra historia, un personaje que maltrata a los pobres y que nunca tiene buenos resultados. Díaz fue indígena y pasó a ser presidente al igual que Juárez, sin democracia de por medio; aunque se diga esto sobre Juárez.

Don Porfirio fue voluntario a sus 17 años contra la invasión estadounidense, perteneció al partido liberal al igual que Juárez, luchó la Guerra de Reforma y él mismo fue quien se encargó de escoltar a Benito Juárez a la frontera. Combatió en más de 30 luchas victoriosas en tiempos de Maximiliano para finalmente entregar la Capital al presidente Juárez. Juárez fue siempre un mal encarado vestido de frac y presentó una dictadura decadente. Nuestra historia nunca se mueve, nunca se analiza, nunca se estudia, no se cuestiona y siempre termina tallada en piedra, no hay lugar para interpretaciones y los hechos se establecen por decreto, versiones oficiales establecidas hace décadas. Juárez y Díaz o las caricaturas que la historia hace de ellos, representan la gran problemática de nuestra historia o mejor dicho la forma en que se enseña como un simple guion barato de televisión.

Vivir adorando a personajes que ni la misma gente conoce en realidad, termina siendo una gran herramienta en política como manipulador de masas. ¿Cuántos políticos y cuántas personas del pueblo conocerán el legado que en realidad Juárez pudo haber dejado a este país?, sólo son pocos, la inmensa mayoría de los mexicanos sabe poco sobre Juárez, la gran mayoría piensa que tiene que ver con la Independencia o con la Revolución y terminan sorprendidos cuando se les menciona que no tiene nada que ver con dichos acontecimientos. Juárez está en las calles, escuelas, libros, mitos, murales, parques, calles, pero no en la mente y en el conocimiento de los mexicanos que en su inmensa mayoría no sabe cuánto tiempo gobernó, ni en qué período, ni cómo fue que llegó a la presidencia, ni menos aún saben citar la Guerra de Reforma y sus fechas, ni sus causas. De Maximiliano se sabe cuándo mucho su nombre y se desconoce totalmente los pormenores del Segundo Imperio Mexicano. Se desconoce simplemente el periodo como República Restaurada y casi nadie sabe el conocimiento de la Constitución de 1857, ese libro que defendió tan vehementemente Don Benito.

Juárez buscaba como ideal al igual que Díaz, la industrialización del país mediante un esquema de economía global recibiendo capital extranjero, principalmente estadounidense.

MITOS

1. Juárez fue indigenista Realidad: Juárez no fue indigenista, fue un personaje a favor de la modernización y educación de los indígenas sin pretender leyes ni causas a favor de éstos. Igualdad a todos. Las tierras deberían de ser despojadas a los «indios» para modernizar el país según sus palabras.

2. Juárez fue un protector de pobres y desprotegidos al estilo izquierdista mexicano. Realidad: Juárez nunca estableció un gobierno benefactor pues creía que los individuos deberían de valerse de sí mismos sin que el gobierno los mantenga. Creía que dar cosas y apoyo al pueblo lo hace inútil y dependiente; una de las bases del liberalismo. Tampoco fue socialista ni izquierdista, pues pensaba que combatir a la pobreza se lograría a través de un desarrollo macro económico.

3. Juárez fue nacionalista en contra de la globalización Realidad: Juárez intentó vincular a México con el mundo, particularmente con Estados Unidos, tenía como proyecto la modernización e industrialización de México.

4. Juárez es un símbolo de la democracia. Realidad: Juárez creía que la democracia era un ideal, pero sabía que sólo se puede ejercer si es sobre un pueblo ilustrado y culto; por lo tanto, afirmaba que la democracia en México no puede establecerse hasta que todos entiendan el significado de la misma. Don Benito gobernó 15 años sin ganar una sola elección popular y sus proyectos fueron impuestos a la fuerza con tintes dictatoriales.

5. Porfirio Díaz es un antagonista de Benito Juárez Realidad: Compartió las mismas ideas de Benito Juárez, Don Porfirio luchó siempre en favor de los liberales y ganó más de 30 batallas contra el Imperio de Maximiliano y la invasión de Francia. Reconquistó la Ciudad de México tomada por los franceses y se la entrego sana y salva a Juárez.

6. Juárez representa la democracia y Díaz la dictadura Realidad: Juárez no gobernó con democracia. Se encasilló en la presidencia por casi 15 años y eso lo enemistó con los miembros más importantes de su partido. De 1858 a 1872 gobernó Juárez y sólo la muerte lo separó de la silla presidencial. Díaz gobernó el doble de tiempo que Juárez, pero hay que señalar que durante su mandato siempre hubo elecciones cada 4 años, aunque si bien es cierto en muchas ocasiones Díaz ganó ante falta de oposición. Durante el gobierno de Díaz existían leyes, por lo tanto, una dictadura se caracteriza por la falta o carencia de las mismas.

7. El Porfiriato fue un período de atraso para México Realidad: Hasta la fecha no ha existido mejor periodo de paz y prosperidad en México que el Porfiriato. Durante las tres décadas de gobierno en México el país se vio beneficiado por vías férreas, telégrafos, teléfonos, empresas, industrias, industrias pesadas, refinerías, plantas hidroeléctricas y modernidad.

Fue Porfirio Díaz quién mandó a crear la Universidad Nacional (Hoy la UNAM) e impulsó un modelo educativo basado en pensar y no en memorizar, cosa que hoy no tenemos. La Revolución destruyó todo lo bueno del Porfiriato para hundirnos y sacarnos del progreso. El lado obscuro de Juárez el Tratado McLane-Ocampo Es el acuerdo de Juárez con el que el gobierno con tal de ganar la Guerra de Reforma cedió soberanía y territorio nacional a los Estados Unidos. Juárez pidió al gobierno estadounidense durante su paso por Nueva Orleans en 1858 una serie de pláticas con la intensión de obtener armas para los liberales. El tratado McLane-Ocampo fue firmado por William McLane, embajador de Estados Unidos en México y por Melchor Ocampo representante mexicano. Entre los puntos más importantes de este convenio están: La República Mexicana cede todos sus derechos a los Estados Unidos el libre tránsito estadounidense desde el Golfo de Tehuantepec hasta Nogales y Guaymas, Sonora.

Art. 50 Conviene al gobierno mexicano el uso de la fuerza para proteger la seguridad en dichos pasos (Guaymas, Nogales y Oaxaca) a los estadounidenses. Art 70 La República Mexicana cede por derecho a los Estados Unidos y a sus ciudadanos el libre tránsito por México sin restricciones con seguridad y protección desde el Río Bravo hasta el Río Hondo.

EL MITO DE JUÁREZ Benito Juárez es celebrado, se conmemora el día de su natalicio y el día de su muerte, todo mexicano que se diga patriota debe enaltecer a Benito Juárez. Algunos líderes políticos dicen venerarlo y se rasgan las vestimentas en su nombre.

Era un hombre brillante y culto pero de ideas cerradas, necio y aferrado, extremista y fanático liberal. Fue el depositario de la soberanía nacional aunque el pueblo nunca lo quiso en el poder por 15 años. Es común hablar de Juárez y enaltecer su condición de indígena, pero también hay que hablar de su actitud antidemocrática, del daño a pueblerinos al despojarlos de sus tierras y el nunca ganar una sola elección presidencial. Firmó tratados que comprometían la soberanía nacional. Benito Juárez fue también fue un dictador.

EL MITO DE DÍAZ Porfirio Díaz gobernó más de 30 años en México, período conocido como el Porfiriato. Siempre se realizaron elecciones presidenciales cada 4 años, sin embargo, Díaz fue un presidente perpetuo pero no un dictador; existían leyes, congresos, reformas y Suprema Corte.

Nadie se acuerda del camino militar de Díaz, desde sus 17 años para defender a México de la invasión estadounidense, combatir para Juárez en la Guerra de Reforma y defender en más de 30 ocasiones victoriosas ante el Imperio de Maximiliano y la invasión célebre del 5 de mayo en Puebla. Díaz llegó a la presidencia gracias a su prestigio y a su excelente carrera militar; su primera encomienda fue hacer la paz en nuestro país después de 70 años desde 1821 de guerras constantes. Porfirio Díaz fue un gran negociador y benefició al país en todos los sentidos. El Porfiriato trajo el progreso, desarrollo, paz, beneficio de leyes, evitó inversiones extranjeras, construyó vías férreas, saneó la economía y finanzas se fundaron más de 30 bancos, creció la minería, los sectores industriales, las exploraciones petroleras, las refinerías, y se obtuvo el primer superávit en la historia de México en 1896, se liquidaron los 136 millones de pesos de deuda externa y terminó saliendo del país exiliado sin llevarse ni un solo peso mexicano. Cabe destacar que el peso mexicano tenía el mismo valor que el dólar americano.

“Maldito villano” que se fue del país sin robar, que nos dejó con infraestructura, progreso, desarrollo, inversiones y con deuda pública pagada. El hambre se erradicó de México y nos dio la clase media. Paul Garner define a Porfirio Díaz como un político pragmático y patriótico. El historiador británico analiza la figura del mandatario que ha durado más tiempo en el poder.

Participó en la Guerra de Reforma, combatió a los franceses, perdió dos elecciones con Benito Juárez. Una vez en la presidencia promovió la industrialización del país, creó vías ferroviarias, impulsó el telégrafo pero también explotó como pocos a los cafetaleros chiapanecos, reprimió a los campesinos e indígenas mayas y yaquis. Ejerció mano dura en los conflictos laborales en Río Blanco y Cananea. A cien años de su muerte la figura de quien ocupó la silla presidencial merece una revisión y sobre esto habla el autor de Porfirio Díaz.

Del héroe al dictador, una biografía política (Crítica). Díaz fue un personaje muy complejo. Tuvo una formación militar, religiosa, además estudió derecho. Fue un estadista enigmático, mejor para escuchar que para hablar. Inició su carrera política con la Revolución de Ayutla, gracias a su papel durante la intervención francesa se le consideró un héroe nacional.

Curiosamente era de las alas más radicales de los liberales. Criticaban a Juárez y Lerdo de querer aferrarse al poder. Irónicamente el propuso ejercicios de poder de cuatro años. Fue un político pragmático y patriótico. Construyó un proyecto liberal, es decir: creó una infraestructura económica que vinculara a México con el exterior. Impulsó la creación de instituciones hasta cierto punto democráticas. La historiografía dice que a su llegada al poder distorsiona al liberalismo. El problema es que se habla demasiado de su última etapa. De 1906 a 1910 el régimen sí se desmorona y se vuelve más autoritario, hay incidentes de huelga y represión, eso distorsiona el resto de su gobierno.

 México es un país muy difícil de gobernar, con culturas políticas diferentes. A partir de la Independencia la legitimidad se obtiene por medio de la Constitución, al menos en teoría porque la realidad es que en este país no siempre ha sido así en los hechos. Aquí predomina la cultura política de jerarquías y favores. La paradoja de la política mexicana del siglo XIX es que hay aspiraciones democráticas constitucionales, pero para alcanzar gobernabilidad se necesitan prácticas autoritarias. Eso lo entendió muy bien Díaz, porque siempre se aferraba a la Constitución en cuestiones electorales. Sus elecciones eran muy particulares por decir lo menos, pero elecciones al fin y eso es muy raro para un dictador. En España, Francisco Franco nunca celebró elecciones. Esto no quiere decir que las elecciones fueran siempre limpias y sin arreglos políticos. El sistema porfiriano se basaba en las negociaciones.

Sus prácticas se mantuvieron en el siglo XX, y sus herederos directos son el sistema presidencialista y el priismo antidemocrático. Contrario a lo que se cree, cuando Díaz llega a la presidencia no tenía tanto poder, su gobierno era débil. Cuando lees sus cartas descubres que tenía que negociar constantemente. Sí ejerció la mano dura pero sobre todo en sus últimos cuatro años, él decía que por justificada que fuera una rebelión no se puede permitir un levantamiento militar. Pero no fue la característica de la mayoría de su gobierno. Porfirio Díaz tuvo muchas aportaciones. México carecía de fronteras sólidas, de un mercado interno.

No había infraestructura financiera o fiscal. Díaz cambió las formas tributarias. Creó instituciones jurídicas sociales. Tenemos el progreso material, cuando llega a la presidencia solo había un ferrocarril por los problemas internas, y Díaz dejó más de 20 mil kilómetros de redes ferroviarias. Tenía un proyecto de nación y Estado, que al final quedó inconcluso. Para el final del Porfiriato, México es uno de los países de Latinoamérica más industrializados. Durante su gobierno surgió la clase media urbana, el problema es que ese sector exigía más derechos y eso Díaz no lo entendió. Falló al no alcanzar un desarrollo político acorde al material.

Fue víctima de la modernización del país, porque ese fue el sector que se opuso y siguió al maderismo. El régimen de Porfirio Díaz fue el primero en la historia del México independiente en que el país gozó de crecimiento económico. Las tablas históricas del economista británico Angus Maddison (OECD, Development Centre Studies, The World Economy, 2006) muestran el daño económico que la vida independiente le hizo a nuestro país en un principio.

En 1820, un año antes de la consumación de la independencia, México tenía un Producto Interno Bruto per cápita de 759 dólares (dólares internacionales Geary-Khamis 1990). Para 1870 este indicador había caído a 674 dólares (p. 520). En otras palabras, en los primeros 50 años de independencia la riqueza por persona en nuestro país descendió 11.2 por ciento. En ese mismo periodo el PIB per cápita de Estados Unidos subió de 1,257 a 2,445 dólares, un aumento de 94.5 por ciento.

Porfirio Díaz tomó el poder por primera vez el 24 de noviembre de 1876. En 1910, su último año en la Presidencia, el PIB per cápita mexicano alcanzaba 1,694 dólares. Esto representaba un aumento de 151.3 por ciento en 40 años. No sorprende que muchos mexicanos pensaran que la prosperidad había llegado a México con don Porfirio. En ese mismo periodo el PIB per cápita estadounidense creció 103 por ciento, de 2,445 a 4,964 dólares, bastante menos que el nuestro. Se estaba viviendo el primer milagro económico mexicano. ¿Cuáles fueron los factores de este rápido crecimiento? El primero fue sin duda la estabilidad política. En los primeros 50 años de historia independiente el país sufrió una rebelión tras otra.

Algunos gobiernos duraban sólo unas cuantas semanas. Don Porfirio acabó con el juego de sillas musicales en Palacio Nacional. A la estabilidad política habría que añadir la pacificación de los caminos. Díaz atacó de frente el bandidaje y dio seguridad al comercio de mercancías y al traslado de pasajeros en un país en el que el gobierno no había querido o no se había atrevido a poner orden. El aumento de la seguridad se tradujo en un incremento del comercio. Díaz también entendió que la infraestructura de comunicaciones era crucial para construir un México más próspero. Por eso tendió vías de ferrocarril por todo el país. De hecho, el trazado ferroviario de la actualidad es casi el mismo que teníamos en los tiempos de don Porfirio.

La historia oficial nos presenta a un Porfirio Díaz completamente distinto. Lo pinta como un dictador que durante su largo mandato empobreció cruelmente a la población mexicana. Sabemos que la economía nacional creció mucho en su gobierno, pero no tenemos cifras sobre la pobreza o la desigualdad. Hay buenas razones para pensar, sin embargo, que Díaz simplemente heredó un país pobre y desigual después de un desastroso primer medio siglo de la independencia. Quizá el peor error de don Porfirio haya sido no haberse sabido retirar a tiempo. En 1910 hasta Francisco I. Madero sentía que la presencia de Díaz era necesaria, por lo que le pidió que se postulara a la Presidencia y le permitiera acompañarlo como candidato a la vicepresidencia. Pero a los 79 años don Porfirio no quiso dejar el poder absoluto.

Por eso no solamente rechazó la propuesta de Madero sino que lo encarceló cuando se postuló por el Partido Antirreeleccionista. A 100 años de la muerte de don Porfirio es imposible borrar el legado de una historia oficial que constantemente ha cuestionado y manchado su legado histórico. Fue un Presidente que hizo crecer al país de manera vigorosa. Paul Garner comienza su libro Porfirio Díaz, entre el mito y la historia con una evaluación de las diferentes formas de manipulación de la figura del hombre que gobernó México por tres décadas. La reedición de la obra de este doctor en Historia por la Universidad de Liverpool y profesor asociado del Colegio de México pretende sumarse al debate que surge por el aniversario luctuoso del general oaxaqueño, que murió en París el 2 de julio de 1915.

 La figura de Porfirio Díaz es muy controvertida. Que sus restos permanezcan en París es muestra de que la interpretación de esta época es política y no histórica. La posibilidad de que regresen es un asunto muy polémico. Pero para los historiadores hay una necesidad de entender mejor su Gobierno. Tuvo mucho que ver con la primera globalización de la economía internacional y con el trabajo de muchos. En realidad, Díaz controló mucho menos de lo que se imagina. Nunca fue el poder dictatorial que siempre se dice. El de Díaz, fue un liberalismo pragmático o liberalismo patriarcal. Una dictadura elegida. No debe tener esos adjetivos, pero es un reflejo de las contradicciones y de las diferentes culturas políticas de México.

Una de la legalidad y otra de viejas prácticas autoritarias. Mi interpretación del éxito de Díaz es que sabía manejar o acercarse a las dos. Sabía negociar el poder y presentarse como el árbitro entre distintas facciones. Al principio de su Gobierno prevaleció la mano dura y al final, cuando comenzó una crisis política que el régimen no supo solucionar, vuelve. El error es interpretar lo que pasó en los últimos años como si fuera la forma en que gobernó durante 30 años.

En su primer Gobierno hay una mezcla de reconciliación y mano dura, que siempre fue su herramienta. Lo reconoce abiertamente. Dice que cualquier levantamiento es inaceptable y se tiene que suprimir por justificada que fuese la causa de los rebeldes. Comenzó con éxitos militares. Se crea un héroe en las batallas del 2 de abril y del 5 de mayo. Sobre esa base construye su primer acercamiento a la presidencia en 1867, cuando tiene 37 años.

Desde su formación en Oaxaca ya está muy metido en los grupos liberales puros, de jacobinos. Además, como todos los políticos del XIX, tiene una formación de abogado. No se profesionalizó, pero tenía los estudios. También estudió en el seminario. No le gustaba el discurso político, no fue un intelectual. Se presentaba como un hombre de acción. Si vemos su correspondencia, las cartas que dictaba a su secretario, es un hombre bastante escueto de un discurso patriótico no muy elaborado. No hablaba mucho, poco característico de los políticos.

Era mejor para escuchar. Los Gobiernos tecnócratas del PRI son los que revisan la figura de Díaz porque buscaban un paralelismo con la época de Díaz y la modernización del México. Eso se reflejó en los libros de texto. El antiporfirismo revolucionario decía tres cosas de él: que era tirano, dictador y entreguista. Que su política económica solamente favoreció a una élite extranjera. El discurso cambia en la época de Salinas, en 1992, donde se decían cosas buenas.

Le seguían diciendo dictador, pero ya no tirano. Lo de entreguista se cambió a modernizador ya que Salinas que sí era un verdadero entreguista, tenía que presentar este acto de traición como algo positivo, aunque en el caso de Díaz y Salinas los separaba una enorme distancia en todos los sentidos. Hasta el día de hoy le llaman dictador. El Gobierno ha guardado silencio ante el centenario luctuoso de Díaz.

Desgraciadamente el PRI es uno de sus legados. Aunque este partido nacido del supuesto combate al antirreleccionismo, a la corrupción y al presidencialismo monolítico e intransigente se convirtió en eso y aun peor, le copio y supero sus malas prácticas electorales que a su vez Díaz heredo de Juárez que efectuó sendos fraudes electorales para mantenerse en el poder lo que provoco la insurrección de Díaz. El priismo heredó sólo los vicios y no las virtudes del porfiriato por ello el país cayó estrepitosamente durante el siglo XX y en lo que va del XXI y nos tiene de nueva cuenta al borde de la guerra civil y la desintegración social y territorial.

Es por todo lo anterior que sin duda ahora la figura de Porfirio Díaz es más necesaria en nuestra patria, ya que en una realidad como la que vivimos en la que padecemos cuarenta años de caída económica, de pérdida de poder adquisitivo, de aumento anual de la

pobreza, de pagos de deuda inacabables de privatización de todos los servicios, de carencia de obras de infraestructura, de la peor corrupción e impunidad de la historia, y como consecuencia la peor inseguridad de los últimos doscientos años, es que una figura como la de Porfirio Díaz se levanta como un prócer y un héroe que logró lidiar con todos estos problemas, resolverlos y llevar a México a niveles que no se han vuelto a alcanzar, por lo que sólo por sus logros y resultados, apegándonos a la verdad y a la honestidad debemos concluir que Porfirio Díaz ha sido el mejor presidente de la historia del país y los enemigos de México internos y externos nunca se lo perdonarán, por lo que mientras no hagamos justicia a su legado, a su aporte y repatriemos sus restos, nuestra propia memoria histórica no nos dejara descansar, pues tenemos una deuda de honor con el héroe nacional Porfirio Díaz Mori.

Fuente: siglosdeevolucion.blogspot.mx, elpais.com, eluniversal.com

Nació en la Ciudad de México En 1975.

Analista político desde hace más de 23 años, ha dado asesorías estratégicas a la iniciativa privada, a las fuerzas armadas, partidos políticos, a la Iglesia y a representaciones diplomáticas.

Ha impartido cursos de religión, historia, apreciación e historia del arte, geoestratégia y política, crecimiento personal y espiritual, entre otros temas en diversas ciudades de México.

Ha escrito más de 400 artículos sobre una amplia gama de temas como: historia, economía, política, defensa de la vida, escatología, religión, arte, ciencia, tecnología, nuevo orden mundial y revisionismo entre otros temas que han sido publicados en revistas y sitios de internet de México y otros países de habla hispana de América y Europa.

Fundó hace cinco años el Boletín de Información e Inteligencia Estratégica (BIIE) que es una publicación internacional calificada como uno de los mejores y más especializados medios de inteligencia, que se publica quincenalmente, y además produce videos de conferencias, entrevistas e informes especiales con sus corresponsales de diversas partes del mundo.

Participó como ponente junto con expertos de todo el mundo en el primer Congreso Internacional Identitario en mayo de 2015 en Guadalajara, Jalisco, México.

En febrero de 2016 publicó su primer libro Iglesia Perseguida Iglesia Verdadera que fue prologado por el Doctor en Teología y Doctor en Humanidades José Alberto Villasana.

Por invitación e iniciativa de Esteban Arce, uno de los comunicadores más importantes e influyentes de México, Miguel Salinas Chávez fundó en marzo de 2017 Orgullo e Identidad Nacional Mexicana (OEINM) que es una productora de contenidos audiovisuales para crear material identitario nacionalista de México, el cual originalmente se difundió a través de los medios de comunicación abierta más importantes de México como son Televisa y Grupo Imagen, en los espacios informativos que conduce Esteban Arce y ahora además, ese contenido se difunde en su propia página web, su canal de YouTube, y ampliamente en las redes sociales con la intención de despertar y exaltar el orgullo por la identidad nacional.

Es colaborador del periódico español Gaceta.es que es uno de los más influyentes de aquél país.

Es el representante en México de Infovaticana que es uno de los sitios web más seguidos e influyentes a nivel mundial sobre temas relacionados con la Iglesia Católica.

Conduce el programa México para Iberoamérica del canal de TV argentino TLV1.

Es colaborador y el representante en México del Consorcio de Medios español Grupo Intereconomía.

Es el representante en México del canal de tv colombiano Tele Amiga.

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