Los Normandos y las Españas

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* Traducido del Italiano al Castellano, conjuntamente por la Lic. Mónica Luar Nicoliello Ribeiro y por el mismo autor.

Cuando se habla de los Normandos, la mayoría evocarán las imágenes de sus leonados héroes vikingos y sus intimidantes barcos, sus drakkar; otros pensarán en Guillermo el Conquistador y en la consolidación de Inglaterra como un Estado con vocación marítima; otros, incluso, recordarán el rol desarrollado por los normandos en el sur de Italia y la fundación por obra de los hermanos Hauteville del secular Reino de Sicilia. Sin embargo, ni siquiera así, el cuadro histórico de la gesta cumplida por el pueblo nórdico estaría completo.

Solo los más sabios y eruditos, de hecho, serán capaces de comprender las relaciones internacionales profundas, que subyacen a la conquista normanda de Sicilia, los enlaces fuertes –aunque sutiles– que conectaron la acción política de los Hauteville, de los Quarrel, y de las dinastías sículo vikingas con el mundo ibérico.

Sin el estudio de estas relaciones, el sentido último, histórico y político, de la empresa siciliana parece casi ininteligible. Es más: tales relaciones político-dinásticas entre el mundo nórdico e ibérico tuvieron consecuencias durante más de seis siglos.

Después de la fundación del Reino de Sicilia, de hecho, tales nexos constituyeron el fundamento de la I Cruzada, del consiguiente nacimiento del gibelinismo y del templarismo –como movimientos político-culturales y espirituales– y de las posteriores guerras de Italia entre España y Francia, a lo largo de los siglos XV, XVI y XVII, hasta las dos guerras de sucesión austro-española del siglo XVIII.

Pocas veces, además, se reflejan o se le presta la debida atención a las siguientes tres circunstancias:

1) El concepto político religioso de Cruzada, antes que en Oriente, nació en España durante la guerra de Reconquista (vide la Cruzada de Barbastro);

2) Las naves normandas que surcaban el Mediterráneo rumbo a Sicilia y Tierra Santa solían zarpar o por lo menos hacer escala en la Península ibérica;

3) Algunos caballeros normandos se establecieron en España, emparentándose con la nobleza ibérica, mientras otros continuaron navegando hacia metas predeterminadas como Sicilia y el Mediterráneo Oriental sin olvidar nunca, sin embargo, los amigos y parientes que dejaron en España.

Los Caballeros Escandinavos hicieron su primera aparición estable en España en el siglo XI con los caballeros Robert Crispin de Tillières 1 (años 1050-1060) y Roger de Tosny.

Este último, en particular, en los años de 1017 a 1018, comprometido por cuenta de la condesa Emersenda de Barcelona en la amarga guerra contra el Emir de Denia, intentó en vano liberar las islas Baleares de los moros.

En 1203, Roger de Tosny participó también en la defensa de Barcelona y logró obtener la mano de la condesa Estefanía, siendo uno de los primeros normandos en establecer lazos de parentesco con el Casal Comdal 2. En el siglo siguiente, el legado dejado por los mencionados Robert Crispin y Roger de Tosny, –el relevo, como se diría en España-, será retomado por otros caballeros escandinavos.

En particular, la misma empresa de Tosny fue reintentada con mayor éxito por el rey Sigur I de Noruega que en el 1109, durante la denominada “Cruzada Noruega”, saqueó las Baleares infligiendo a los moros una dura derrota cerca de Formentera.

El rey Sigur, al finalizar las campañas españolas, hizo rumbo a Sicilia y Tierra Santa, dando así inicio a la que luego se convertirá en una tendencia de las décadas siguientes.

En el mismo siglo XII, llegaron a la Península ibérica otros dos caballeros normandos: Rotron de Perche 3 y Roberto Burdet, que se ofrecen ambos como vasallos al rey Alfonso I de Aragón. Roberto Burdet además, en el 1129 recibirá del arzobispo Olegario el gobierno de Tarragona, tarea que desempeñará por cerca de veinte años 4.

Cuando, en aquellas mismas décadas (de 1100 a 1130), los Normandos comenzaron a afluir a los Principados Longobardos de Italia Meridional (Principados de Benevento y de Salerno), a su lado ya militaban algunos caballeros ibéricos.

Más exactamente, si aparece como más o menos pacífica la ascendencia normanda de algunas familias –los Quarrel, los Hauteville, los Gesualdo (rama de los Hauteville), los Filangerî, los Turgisî (o Troisi), los Sanseverino y los Pagano 5 –, en cambio, otros linajes remontaban a la Nobleza española.

Es este al menos el caso de las siguientes familias: los Gravina (descendientes de un Gilberto español o tal vez normando-español), los Paternò, descendientes de los Condes de Barcelona, a través de Roberto d’Embrun (nacido alrededor del 1050, fallecido después del 1100) y los Torrella (luego llamados también Saracino di Torella), feudatarios de Torella y Girifalco (hoy Torella de los Lombardos) 6.

Al respecto –como prueba de las relaciones de parentesco entre los linajes que se establecieron en las dos orillas del Mediterráneo– seguramente será bueno recordar el caso de Matilda d’Altavilla (nacida en 1059). Hija de Roberto il Guiscardo y de la princesa Sichelgaita de Salerno, Matilda se casó, antes de 1079, con Ramón Berenguer II, conde de Barcelona.

En los eventos que hemos descrito brevemente más arriba, ya se pueden, a mi juicio, descubrir los pródromos de aquella que más tarde se volverá una constante en la política dinástica de los Reyes sicilianos. De hecho, ya en los primeros años de la conquista de la Italia meridional, los Reyes normandos estrecharon vínculos mutuos de alianza y de parentela con las Casas Reales españolas de los Reyes de Navarra y de los Condes-reyes de Barcelona y Aragón. Tal política de los Hauteville fue, pues, proseguida por sus sucesores Stauffer, los cuales se unieron cada vez más, sea al Casal Condal de Barcelona-Aragón, sea a los Trastámara, Reyes de Castilla, instaurando así un triple y fuerte entramado genealógico entre estos tres linajes.

Estas relaciones dinásticas ibero-normandas e ibero-sicilianas, en muchos casos anteriores –como se ha visto– a la misma institución de la Corona Siciliana, no fueron ciertamente ajenos al nacimiento de un peculiar movimiento político-espiritual –el Gibelinismo 7 – ni tampoco a la incubación de otra importante corriente espiritual y eclesiástica: el Templarismo 8.

Artículo publicado en el Boletín BIIE Vol.05 No.05 – Diciembre 2017 Primera Quincena.

  1. Robert Crispin, apodado “Frankopoulos”, era el hijo de Gilbert Crispin, Barón de Tillières (muerto en 1045). Sobre él leemos que “Expulsado del ducado normando o por exilio voluntario, fue a probar suerte en el sur de Occidente, en medio de una guerra incesante, especialmente contra los musulmanes. Así es como se encuentra en España en los años 1050/60 antes de encontrarlo en el sur de Italia. Tal vez insatisfecho con su destino en Italia o en busca de grandes tierras, riquezas y prestigio, Robert Crispin decidió ir a Bizancio, a más tardar en 1068.”   (https://fr.wikipedia.org/wiki/Robert_Crispin)[]
  2. “Los pequeños condados cristianos del norte de la península dieron la bienvenida a los voluntarios y los mercenarios que podrían permitir luchar contra los musulmanes. Roger de Tosny fue contratado por Ermessenda de Carcasona, condesa de Barcelona regente de su hijo después de la muerte de su marido Ramón Borrell († 1017), para que la ayudara en su lucha contra los actos de piratería de Mujahid, emir de Denia. Roger hizo buen trabajo aterrorizando a los sarracenos, capturando varios pueblos y castillos, y en el 1023 participó en la defensa de Barcelona. Ermessenda le cedió la mano de su hija Estefanía, un matrimonio claramente interesado para dificultar la marcha de Roger a Normandía. Las crónicas del monje de Angulema formado en Limoges, Ademar de Chabannes, (c. 989-1034) dan eco de hazañas legendarias de Roger de Tosny en la Península Ibérica donde, según cuenta, se ganó el apodo de mangeur de Moros [devorador de moros]”   (https://ca.wikipedia.org/wiki/Roger_de_Tosny)[]
  3. Rotrou III de Perche, llamado el Grande, (antes del 1080 – 20 de mayo de 1144 …), fue conde de Perche. Era hijo de Goffredo II, conde de Mortagne, luego también conde de Perche, y de Beatriz de Montdidier. Participó en la Primera Cruzada y Reconquista en el este de España. En el 1122 fundó el monasterio de La Trappe en Orne en honor de su esposa Matilda, hija de Enrique I de Inglaterra, de ahí el nombre de “trapenses”, dado a los frailes pertenecientes a la Orden de los cistercienses de la estrecha observancia”(https:/it.wikipedia.org/wiki/Rotrou_III_di_Perche) []
  4. (…) caballeros normandos como Rotron de Perche y Roberto Burdet, empiezan a aparecer de nuevo en las guerras de reconquista ahora como cruzados invitados por Alfonso I (el Batallador) de Aragón. En el caso de Roberto Burdet, este es invitado por el arzobispo Olegario de Tarragona en 1129, para que se convierte en príncipe soberano de la ciudad arzobispal y su territorio. Este normando logra por un periodo de veinte años gobernar esta ciudad, hasta que comienza a ser un obstáculo para el conde de Barcelona y sus descendientes son expulsados del territorio. Los normando-franceses y sus descendientes anglo-normandos también participan durante la segunda cruzada en las conquistas de Lisboa y Tortosa, en donde son remunerados con tierras en estas ciudades. Luego durante la tercera cruzada, también participan en la conquista efímera de Silves y la defesa de Santarém y Torres Novas en Portugal.
    (https://es.wikipedia.org/wiki/Normandos)[]
  5. En realidad son en parte discutibles los orígenes de los Pagano, de quienes descenderá el celebérrimo Ugone, fundador de la Orden del Templo. De hecho, si la mayoría de los genealogistas admite la ascendencia normanda de la familia, según otros –en especial, según Campanile– los Pagani descenderían de un Albertino de Bretaña, llegado a Italia en el año 1000, en el séquito de Tancredi d’Altavilla.[]
  6. Un tratado aparte merecería la familia Torrella, originaria de Cataluña, donde se asentó en los tiempos de Carlomagno, con el caballero Lázaro de Torrella. Sus descendientes se ramificaron rápidamente en muchas líneas, al menos una por cada Reino o Condado del que se componía la Corona de Aragón. Llegados en Italia, la primera vez junto a los Normandos –un Riccardo está documentado en época normanda, mientras que un Guillermo en época federiciana-, los Torella volvieron ahí muchas veces. En la isla de Sicilia tenían el feudo de las Salinas, cerca de Castrogiovanni (hoy Enna).
    La rama del Empordà se distinguió en la conquista de las Baleares y a ella pertenecieron los célebres poetas Guillém y Pere de Torrella. Sobre Guillém de Torrella, lean nuestro artículo “El Grial Español de los Torrella”, publicado por BIIE (México), Nº 28 de 2016. De la línea del Vallès (baronía de Torrelles de Llobregat) descendieron, en cambio, muchos hombres de Estado; entre estos, en particular, recordamos los siguientes: Ferran de Torrelles, embajador de los Almogávares en la Corte de Bizancio (finales del siglo XIV), los hermanos Ramon y Pere de Torrelles i Blanes (primera mitad del siglo XV), que fueron ambos tutores del príncipe Federico de Aragón, conde de Luna, sirviendo al rey Martín I el Humano, respectivamente, en Sicilia, como cambrer major y en Cerdeña, como lloctinent, los hermanos Joan y Carles de Torrella, respectivamente Conde de Ischia (Nápoles) y Caballero hospitalario (segunda mitad del siglo XV), Jaime de Torrella, barón de Pescopagano (principios del siglo XVI) y, por fin, Alejandro de Torrelles, que combatió en Lépanto (1571), siendo sepultado en Siena.
    Los Torrella valencianos, finalmente, fueron representados sobre todo por los hermanos Gaspar y Jeroni de Torrella, respectivamente médicos personales de Alejandro VI (Rodrigo de Borja) y de doña Juana de Aragón, hermana del Rey Católico y Reina de Nápoles. Un tercer hermano, Ausias de Torrella, fue barón de Caputerra, en Cerdeña, mientras que Miguel de Torrella, hijo de Gaspar, fue obispo de Anagni y Alife (s. XVI)[]
  7. Sobre el significado político y metapolítico del Gibelinismo, se puede consultar también mi artículo “Cosa significa essere ghibellino?”, en la bitácora “Il Ghibellino”, de abril de 2017 (www.ilghibellino.it/2017/04/13/cosa-significa-essere-ghibellino/). El mismo artículo fue publicado también en lengua española, con el título “El verdadero significado de ser gibelino”, por el BIIE (México), nº 22 del 2017, y por el diario argentino “Los Principios” –con el título “Ser Gibelinos”–, el 20 de mayo de 2017 (www.losprincipios.org/cultura/ser-gibelino)[]
  8. Al respecto, remitimos nuevamente a las observaciones hechas en “El Grial Español de los Torrella”, publicado por el BIIE (México), nº 28 de 2016, ya citato[]

Licenciado en Derecho y Abogado.

Corresponsal del BIIE en Italia.

Profesora en Administración Nacional de Educación Pública de Uruguay.

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