El Corán es un libro sionista

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Para muchas personas no resultará extraño encontrar similitudes entre el Corán y el Talmud, ya en muchos artículos de ediciones de este boletín hemos reproducido pasajes del Talmud que es una compilación de enseñanzas rabínicas que se hizo en el año 500 de nuestra era en la cual quedan perfectamente reflejados el odio que los maestros judíos inculcan en el corazón de todos los niños para que de esta forma aprendan desde sus primeras lecciones a aborrecer a los goyim que somos todos los no judíos.

El Talmud es para los judíos un libro más importante que la Sagrada Escritura y que se acopla mucho mejor a sus vidas ya que les da las justificaciones para explotar, destruir, asesinar y hacer toda clase de males a toda la humanidad no judía. El Corán, el libro sagrado musulmán escrito en la misma época hacia el 500, también es una colección de ordenanzas que igual incitan al odio hacia los infieles, es decir hacia todos los no musulmanes.

Aunque parecerían libros opuestos entre sí, en realidad uno abona el camino para el otro y se nutren de las mismas fuentes: el odio hacia los cristianos. Por ello no debe sorprender que se afirme que el Corán es un libro sionista como lo afirma la judía egipcia Noha Hashad quien durante décadas trabajó en pro de la agenda sionista, minando desde dentro los intereses de su propio país, Egipto siendo, como en general lo hacen los judíos sionistas, traidor a la patria que los vio nacer pero que en su corazón es tierra maldita. Aunque esta mujer nació dentro del Islam se convirtió a la causa sionista en secreto al principio y cuando se pudo, abiertamente, por lo que fue justamente detenida por el régimen de Hosni Mubarak como agente y traidora. Cuando fue liberada huyó de Egipto hacia Israel a quien considera una joya. “Israel es un diamante, y tengo la suerte de estar aquí.” afirmó.

Hashad nació y se crió en El Cairo musulmán. De niña, fue enviada a una escuela privada en Arabia Saudita, donde se sometió a la instrucción en el Corán y el Islam. Por parte de madre, es descendiente directa de Hussein Bin Ali, nieto del profeta Mahoma y fundador del Islam chiíta. Por parte de padre, es judía y asegura que su padre es un descendiente del Baal Shem Tov. Los valores económicos que representan «podrían ser comparables mañana o pasado mañana». Hashad se interesó en el conflicto árabe-israelí justo cuando estaba en el proceso de completar su doctorado en física nuclear de la Universidad de BeniSuef. También fue profesora de física nuclear, tanto en Beni Suef, como la Universidad de El Cairo.

Además, dirigió su propio laboratorio de investigación. Su curiosidad por el vecino de Egipto al noreste comenzó a activarse en 1999. Fue cuando Hashad estaba trabajando en su tesis de maestría centrada en física molecular. Su experiencia se consideró tan grande que se le ofreció la oportunidad de trabajar para el gobierno egipcio en el ámbito de la seguridad radiactiva. Un proyecto de investigación que supervisó para el Instituto de Normas de Egipto resultó ser un fracaso, ya que no produjo resultados que se correspondieran con fórmulas físicas conocidas. Por su cargo tenía acceso a información confidencial y muy delicada para los intereses de seguridad de Egipto. Ella narra que buscando respuestas al fracasado experimento: “Todos los artículos que buscaba sobre este tema me llevaban a un profesor israelí, Yigal Shalom Horowitz de la Universidad Ben Gurión”, dijo.

“Me decidí a escribirle una carta. Pensé que todo estaba bien entre Egipto e Israel. Después de todo, había paz. A día de hoy, mantengo el correo electrónico que le envié. El asunto del correo electrónico era “Paz Nuclear”. Es difícil creer que alguien de ese nivel académico ignorara la historia de la región en la que le tocó nacer y que creyera que pasaría desapercibido que alguien que había recibido la confianza del gobierno egipcio entablara contacto con judíos de Israel.

Aunque aparentemente en su carta sólo pedía respuestas respecto a su tesis de maestría y los resultados de la investigación que no correspondían a la fórmula. Y obtuvo por respuesta de este profesor judío una invitación a una conferencia en Jerusalén con físicos israelíes, así como expertos procedentes de Jordania y Egipto. Ella alega que pecó de inocente e ingenua lo cual no corresponde en lo absoluto con alguien que trabaja en pro de los intereses del enemigo del país que uno habita, su ingenuidad ella dice, que fue creer que la dejarían ir sin ninguna restricción a Israel, sabiendo que tenía acceso a información confidencial y que además ya había establecido contacto con judíos sionistas. “Con el fin de llegar a la universidad, me sometí a un control de seguridad a fondo”, dijo.

“Esto estaba de acuerdo con los procedimientos específicos de los servicios de seguridad allí, así que pensé que todo iba a estar bien. La respuesta fue prohibirme asistir a la conferencia en Jerusalén y recibir cualquier cosa de Israel. Asimismo, no se me permitió iniciar ninguna interacción con israelíes que no tuvieran que ver con el trabajo.” “Envié al profesor Horowitz una carta de disculpa por no poder acudir”, dijo Hashad. “Seguí trabajando en mi tesis de maestría, pero no pude resistir la atracción magnética de Jerusalén. No podía superar el hecho de que fui invitada.

Si los servicios de inteligencia me hubieran permitido ir, habría viajado allí y regresado sin demasiado drama, pero la feroz resistencia de las fuerzas de seguridad sólo agudizó mi apetito. El hecho de que el promedio egipcio está convencido de que Israel envía tiburones a las playas de Egipto para recoger datos de inteligencia sólo destaca el misterio que despierta Israel”. Hashad inmediatamente comenzó a realizar investigaciones sobre Jerusalén a través de Internet. “Es la ciudad en el punto focal del conflicto”, dijo. “Me topé con un artículo de la BBC, y bajo el titular.. ‘Jerusalén – Ciudad de Dios”, no había una cita del Corán sobre el templo y el rey Salomón.

Eso me encendió. “Conozco el Corán, igual que cualquier jeque, y me especialicé en pensamiento islámico, mientras estudiaba en Arabia Saudita. Sé árabe tan bien como cualquiera. Nadie me puede eclipsar en una discusión. He vuelto a leer el Corán, de adelante hacia atrás, y sentí como si me echaran agua fría encima. Hasta entonces, había leído el Corán cientos de veces y nunca le di un segundo pensamiento”, dijo ella. “Descubrí que el Corán menciona derechos de los judíos a la tierra de Israel de una manera clara. Más tarde, durante mis interrogatorios, fui acusada del horrible crimen de apoyar el sionismo. Si ser sionista significa decir que la tierra de Israel pertenece al pueblo de Israel, entonces el Corán es un libro sionista. Todos los días desde entonces, catalogo cada vez más información de las sagradas escrituras islámicas.”

“La información se extiende a través de una serie de pasajes. Monté un rompecabezas. En el Corán está escrito que la tierra de Israel pertenece a “la nación de Moisés”. ¿Quiénes son “el pueblo de Moisés, si no Israel? Esto también aparece en libros que ofrecen comentarios sobre el Corán. Los jeques lo saben, pero prefieren cultivar la narrativa incorrecta con el fin de negar este derecho a los Judíos y ocupar la tierra.” “Sabía que lo que había descubierto era muy importante, y me decidí a realizar otro examen. Fui a AlAzhar [considerada la institución académica islámica más importante]. Allí busqué la interpretación original del Corán antes de que se politizara y resultó que, de hecho, estaba en lo cierto. La tierra de Israel pertenece a los judíos. Subí 15 tramos de escaleras a la biblioteca, y fui a ver al jeque de más alto rango en Al-Azhar.”

  “¿Es verdad que la tierra pertenece a los judíos?”, Pregunté. El jeque se quedó en silencio. “Yo no sabía que en ese momento informantes me habían entregado a la policía secreta,” dijo. “La próxima vez que intenté entrar en la biblioteca, me cerraron el paso. ‘Usted está conduciendo una investigación prohibida,’ me dijeron funcionarios de seguridad. Una y otra vez intenté entrar en la biblioteca. Entonces la agencia de seguridad egipcia vino a mí. Me arrestaron y el informe del arresto incluyó la acusación: «La señora Hashad quiere demostrar que la tierra pertenece a Israel”. Es el primer crimen del que he sido acusada de haber cometido en mi vida. Confiscaron mis documentos”.

Desde ese día en adelante, a Hashad se le prohibió salir de Egipto por un período de 12 años. Dijo que una vez más trató de entrar a la biblioteca. “Les dije que si no me dejaban entrar, haría un llamamiento al papa egipcio para que me dieran los textos que estaba buscando y que haría mucho ruido en todo el mundo cristiano. Me permitieron entrar brevemente a la biblioteca, pero no se me autorizaron a hacer fotocopias. Me senté allí y escribí las palabras. Cuando volví a casa, descubrí que mi casa estaba patas arriba y que las cosas no funcionaban cuando las encendí. Mi equipo también fue hackeado”. Hashad continuó con su carrera académica, la enseñanza y sus estudios de doctorado dedicados a la neutralización de un misil nuclear de punta en vuelo. Al completar sus estudios, fue invitada a un instituto de investigación en Rusia, pero su petición de viajar fuera de Egipto fue rechazada una vez más. La razón oficial que se le dio fue “la preocupación de que viajaría a Israel”.

Noah Hashad Impedida de viajar a Moscú, Hashad se vio obligada a cambiar el objetivo de su trabajo doctoral. Esta vez, centraría su investigación en el uso de láser para los propósitos de conservar documentos. Esto le proporcionó la cobertura para ir a Al-Azhar y continuar su investigación independiente sobre las actitudes del Islam hacia Israel. “Logré que el recepcionista en la biblioteca me guardara los documentos”, dijo. “Estos documentos contenían pasajes que indicaban que el templo fue construido por Salomón. También había un pasaje que dice que” los hijos de Moisés entraron en la tierra que les fue dada por Dios”.

 En 2002, hizo un llamamiento a la oficina de asuntos de refugiados de las Naciones Unidas en El Cairo para la asistencia a anular las restricciones del gobierno a salir del país. Al salir de la oficina, un oficial de policía la esperaba. Era hijo de una figura de la inteligencia egipcia de alto nivel. Fue el primer arresto violento que ha experimentado. Me pusieron en una celda de detención con docenas de otros. El policía les dijo: “Ahí tenéis una judía. Demostradme que sabéis lo que hay que hacer”. Cerró la puerta y se fue”. Las otras mujeres en la celda se confabularon contra ella con furia. ‘Judía’ es la abreviatura de espía. ‘Judía’ es la raíz de todo mal. En el transcurso de los siguientes dos años, fue arrestada cinco veces más por la inteligencia egipcia. Durante cada interrogatorio, se le interrogó sobre sus vínculos con Israel.

Una detención se produjo poco después de su visita a una institución académica no lejos de la embajada de Israel en El Cairo, donde consultó por un curso de hebreo. Esto es lo que le pasa a alguien en Egipto, que intenta hablar a favor de Israel. “En uno de los juicios que me hicieron, el fiscal me preguntó si era cierto que tengo raíces judías”, dijo. “Le pregunté, ‘¿Desde cuándo tener raíces judías es un crimen? Agitó sus dos brazos en el aire y los golpeó con fuerza sobre la mesa, mientras el juez observaba. ‘Sí, es un crimen”, dijo. “El odio hacia Israel está ligado a la cuestión palestina, pero también es más antiguo. La lucha del pueblo palestino es un subproducto de odio egipcio. [El fallecido líder palestino Yasser] Arafat sirvió en el ejército egipcio”. La Organización para la Liberación de Palestina fue creada por Egipto durante el reinado del ex presidente y patriota nacionalista egipcio Gamal Abdel Nasser.

La agente egipcia pro sionista descaradamente declara que: “Desde la infancia. Era una montaña de odio que es simplemente incomprensible.” Por supuesto que no es incomprensible el desprecio generalizado que despiertan los judíos en todo el mundo, ya que ellos lo único que han dejado tras su paso en todas las tierras donde vagan e intentan conquistar es odio y eso mismo reciben como pago por su desprecio a todos los que no son de su raza, pero esto claro que ellos no lo reconocen ni lo quieren admitir aunque son perfectamente conscientes.

La agente egipcia pro sionista se queja amargamente de que: “Generales egipcios dan conferencias por todas partes y cuentan historias de cómo Israel es el único enemigo de los árabes, el único objetivo. La incitación contra judíos se realiza a diario en la televisión, en las películas y actores famosos que tratan a Israel como un fenómeno temporal. Una persona justa debe preguntar: si todos los judíos están marcados para la muerte, entonces el hijo musulmán de una madre judía ¿debe matar a su propia madre? ¿Debía odiarla? ¿Qué clase de sociedad es ésta? Después de todo, Mahoma se casó con Saffiya, una mujer judía”.

Y sin duda que la maldad del Islam y el odio del Corán reflejan esta unión nupcial de Mahoma con su esposa judía que sin duda alguna inspiró los pasajes más diabólicos del Corán reflejando la misma calidad de odio judío. Cuando esta mujer descubrió los pasajes del Corán que le eran favorables al interés sionista, sintió la necesidad urgente de ponerlos en manos judías para que estos los usaran como armas contra los árabes que nunca han aceptado la imposición y la creación del estado artificial de Israel que nunca debió existir, ya que al salir ellos dos mil años atrás de esta tierra la abandonaron, y es absurdo que ahora regresen tan frescos queriendo poner a Dios de cómplice de sus crímenes y perversidades. “Sentí como si tuviera que mostrarlos a alguien en Israel”, dijo. “Estoy dispuesta a enfrentarme a los jeques y clérigos de más alto rango. No pueden negar lo que tengo en las manos”.

Era el año 2005, una época en que algunos israelíes aún viajaban de vacaciones a las playas de Egipto en la península del Sinaí. Hashad viajó allí con la esperanza de conocer a un israelí de confianza que aceptara los resultados que yo había acumulado. Y curiosamente aunque nada casual a quien escogió coincidentemente resultó ser un agente de inteligencia del ejército israelí que luchó en la Guerra de Yom Kippur. “Le di un mensaje en una botella y un sobre que no estaba dirigida a nadie”, dijo. “Copié las citas del Corán en papel higiénico en inglés. Le dije que si los funcionarios de aduanas egipcias le preguntaban qué es eso, debía verter agua encima de inmediato.” Los trozos de papel higiénico llegaron a Israel.

Terminaron en manos de Esti Tirosh, 63, del Moshav Maslul en el Negev. Tirosh es “una eterna estudiante” en la Universidad Ben-Gurion que llevó esta evidencia recién descubierta a uno de los más conocidos expertos en Oriente Medio de Israel. “¿Quieres ayudar a los árabes?” preguntó el profesor. “Ve a ayudar a los beduinos en el Negev.” Tirosh desesperó intentando difundir la información que tenía. Por el contrario, se mantuvo en contacto por teléfono con Noha. Contactada por teléfono, Tirosh completa las piezas que faltan de la historia. “Alguien que visitó Sinaí me dio trozos de papel de seda arrugados,” dijo.

“Contenían un mensaje de una mujer egipcia. Era extraño. Traté de encontrar una manera de ayudarla a huir para que pudiera ser rescatada de allí, pero los egipcios ni siquiera permitieron que se fuera a Sudán. He hecho llamamientos al Ministerio de Relaciones Exteriores, a [el presidente de la Agencia Judía] Natan Sharansky, a los más altos funcionarios posibles”, dijo. “Durante seis años, hemos mantenido contacto por teléfono y correo electrónico.”

 En 2011, el sionismo angloamericano lanzó una de sus clásicas operaciones de desestabilización y revueltas sociales para generalizarlos en toda la región y deshacerse de los regímenes nacionalistas que le eran hostiles a sus intereses, así inició la “primavera árabe” comenzando en Egipto y llegando a la caída del presidente Mubarak. Por supuesto que en esta operación sionista, la espía pro judía que nos ocupa en este artículo tuvo un papel muy activo incentivando la desestabilización, el caos y las revueltas sociales y en medio del caos aprovechó para hacer su sueño realidad de salir de Egipto.

Así lo dice con sus propias palabras: “He participado en las manifestaciones en la plaza Tahrir”. “Los acontecimientos que tuvieron lugar allí fueron como un milagro. Fue mi Pascua, mi primavera, mi propio éxodo de Egipto. Los servicios de seguridad colapsaron. Presenté una solicitud para viajar a Jordania para tratamientos médicos. Entré en contacto con un hospital en Jordania, que me convocó para una operación. En el aeropuerto, soborné a un secretario, otro empleado hizo la vista gorda, y de repente las puertas de la libertad estaban abiertas delante de mí”.

 

 Dejando a su país o el que nominalmente era su país, aunque en su corazón lo fuera Israel, en medio del caos y la violencia al que ella también había contribuido. Aterrizó en Jordania y realizó una visita a la embajada israelí en Amman, en busca de asilo diplomático. Luego pasó unas semanas en Jordania, durante las cuales Tirosh utilizó todas sus conexiones y poderes de persuasión para intentar obtener el permiso para que Hashad entrara en el país.

Por último, Tirosh presentó una solicitud a la embajada israelí en Amman pidiendo que se le otorgue a Hashad permiso para entrar a Israel como su invitado personal. Noha recibió una visa de turista, lo que le permitió entrar en Israel, pero su solicitud de condición de asilo diplomático fue rechazada (La Agencia de Refugiados de la ONU, dijo que ella no calificaba ya que Egipto e Israel tienen un tratado de paz). Ella, sin embargo, recibió un permiso de trabajo.

Durante tres meses, Hashad se quedó en casa de Tirosh, tiempo durante el cual su anfitriona israelí hizo un gran esfuerzo para resolver su situación legal en el país. Sin embargo el mismo erudito de Oriente Medio que se negó a ayudarla también la bloqueó para recibir una beca, a pesar de que tiene estrechos vínculos con académicos egipcios. Sus cómplices sionistas la describen como alguien “de una raza muy rara de humano en que se ha comprometido a la causa de Israel. Sacrificó todo por Israel y pagó un precio personal muy alto.

Como física, podría haber seguido una carrera en Arabia Saudita o Kuwait y hecho mucho dinero allí”, dijo Tirosh. “Pero su amor a Israel la trajo aquí. Si los israelíes estuvieran tan enamorados de nuestro país como ella. Desde 1999 hasta 2011, nunca he perdido interés en el tema de Israel”, dijo Hashad. “Sentí la obligación de gritar la “verdad”. He oído cómo la gente en el mundo árabe hablaba a favor de asesinar judíos y hacerse cargo de sus tierras, y yo hice todo para exponer la verdad. Una paz permanente sólo vendrá después que reemplazamos la cultura del odio árabe con una cultura de paz.”

Pero claro, ella nunca habló de que el odio árabe es posterior y consecuencia del odio judío que ha sido tan profundamente diabólico y arraigado a sus costumbres como lo refleja desde su origen la conducta de Caín respecto a Abel. Y en el colmo de la desfachatez y la negación a la verdad y haciendo una descarada apología de la mentira más descarada afirma que: “Lo que nutre el odio y el terrorismo es la explotación del Islam, las expectativas no satisfechas de los palestinos y las decisiones internacionales injustas. Fui detenida, torturada, acusada de espionaje, condenada al ostracismo en Egipto, como alguien que estaba investigando los derechos de los judíos, pero decidí seguir investigando.

 Cuando entré en Israel, me sentí como los judíos durante el éxodo”. “Egipto se está preparando para la guerra con Israel. Armó y entrenó a Hamas en Gaza. El que sabe árabe puede oír a los jefes hablar de inteligencia militar egipcia sobre anchos canales que se abren entre Israel y Egipto que se utilizarán en el momento adecuado”. Hashad está solicitando fondos para trabajar en la traducción del libro del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmoud Abbas, Nacimiento y muerte del sionismo, que escribió en 1977. “[Abbas] no habla de la negación del Holocausto como lo hace en su tesis doctoral”, dijo ella. “por el contrario, habla de la negación de Israel. Cada vez que se menciona la palabra “Israel”, se coloca entre comillas, como el ‘gobierno israelí’, ‘las fronteras [de Israel]’.

Abbas escribe explícitamente acerca de la destrucción de Israel, y el libro se encuentra actualmente en la web oficial de la Autoridad Palestina”. Porque efectivamente como ya hemos mencionado, Israel es un estado artificial que no debería de existir y cuya creación arbitraria ha causado los mayores conflictos regionales en los últimos 67 años. “Hace un año, me presenté ante un tribunal religioso judío y declaré que había abandonado el Islam”, dijo. “Tenía pensamientos de convertirse al judaísmo, pero por ahora no siento la necesidad. Estoy tratando de cumplir mi función en este mundo y servir a un propósito. Decidí cambiar mi apellido de Hashad a Hassid. Quiero trabajar como física, pero entiendo que hay cosas más importantes”. (Como ser espía sionista y una agente que trabaje en pro de los intereses judíos sin duda).

 También dedica parte de su tiempo a trabajar con Palestinian Media Watch, la ONG dirigida por Itamar Marcus. La organización monitorea la incitación anti-israelí en los medios oficiales de la Autoridad Palestina. Hashad también hace apariciones en radio en la radio de habla árabe, detallando sus últimas tribulaciones. Hashad ha unido a los israelíes de izquierda como Tirosh y la derecha como Stein y otros. También ha reunido a académicos como la profesora Haviva Fadia y artistas como Aharon Shavo. “La paz genuina se logrará pero ocurrirá sólo cuando comprendamos el Islam”, dijo. “Hasta ahora, no ha habido un proceso de paz.

En su lugar, ha habido una serie de acuerdos de alto el fuego.” Leerla es casi ofensivo por la forma en la que invierte los papeles judíos y palestino mostrando a estos como una fuerza militar contra el pobre e inerme Israel: “Los palestinos están utilizando fondos políticos para formar una coalición contra Israel y para reconstruir las capacidades militares. Nunca han dado una oportunidad para la paz real. Quien da razón a que los palestinos piensen que tienen derechos aquí les está haciendo un flaco favor y está destruyendo sus vidas aquí”, dijo. “Una mujer israelí musulmana que me oyó decir esto se puso tan furiosa que fue presa de la rabia.”

“Para Medio Oriente el problema no está en los resultados, sino en las suposiciones erróneas de la teoría. Todo el mundo está usando la fórmula por la cual Israel es la potencia ocupante”, dijo. “La primera clave es reconocer que Israel no ocupa nada sino que está gobernando sus tierras. Esto tiene que ser el punto de partida desde donde se resuelve el conflicto. Mientras Israel sea considerado ocupante, no habrá paz. El que pregunta por qué el conflicto no se ha resuelto hace caso omiso de las raíces religiosas del conflicto.” “Vamos a poner todos los documentos sobre la mesa y empezar a leerlos desde el principio”, dijo.

“Hago un llamado a los árabes a que vuelvan a aprender sus textos religiosos.” Haciendo caso a estos disparates que son la argumentación histórica y justificación del sionismo que busca que todo el mundo acepte sin cuestionar su visión del mundo y lo que ellos consideran su tierra. Si hiciéramos caso a este absurdo entonces antes que los judíos reclamen la tierra de Israel los que tienen derecho de antigüedad son los africanos que fueron los primeros pobladores del medio oriente según lo explica la antropología. Y en el caso de nuestro país bien pudieran venir los siberianos u otros africanos a reclamar el continente americano porque ellos llegaron aquí diez mil años antes de que surgieran las primeras civilizaciones.

Con información de: Israel Hayo, Enlace Judío México

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