El estilo de vida del guerrero mexicano moderno

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Discurso pronunciado en homenaje a Don Salvador Borrego.

Al terminar la Segunda Guerra Mundial, Don Salvador Borrego Escalante se convirtió en el más trascendente escritor de esa guerra en América y Europa, en los aspectos militares, políticos, geopolíticos e históricos, al escribir apenas 8 años después de finalizada, el libro, Derrota Mundial; al respecto, su ejemplo es único en México y en América, por la prontitud con que denuncia, los verdaderos fines que llevaron a los gobiernos y pueblos de Europa y del mundo, a la más grande catástrofe humana que conoce la historia. 

La consecuencia de esa catástrofe es que después de dos mil años de catolicismo, la iglesia y la civilización occidental, se encuentran afrontando la más grande acometida de los enemigos de Jesús: Ello mediante la penetración hasta sus cimientos y en todas las estructuras, tanto de la iglesia como de esa civilización. 

Los jinetes de la maldad, creados y esparcidos por todo el mundo por los enemigos que Jesús expulsó del templo, se aprestan a llevar a cabo, la estocada final a la civilización occidental, creada por la iglesia católica en más de dos mil años. 

El Masonerismo, esparcido por todo el mundo como brazo protector, ejecutor e ideológico; el marxismo-leninismo-estalinismo, creado desde Londres, ciudadela de Carlos Marx y Federico Engels, como el creador de instituciones y partidos políticos ateos; el liberalismo y el capitalismo, desarrollados al fundarse la nación denominada: Estados Unidos de América, que la convirtieron en lo que se conoce como: imperialismo norteamericano; el laicismo empujado junto con todos los anteriores por la revolución Francesa; y el relativismo incluido por sus actos libertinos y sin compromiso social en las ideologías anteriores, todas ellas englobadas en un engañoso “modernismo”, han preparado el terreno por todo el mundo, para lograr la desintegración de los valores de la civilización cristiana occidental y todo lo que ha significado; para nuestras familias, para la formación con todos los inconvenientes de nuestra patria, para la conformación de las personas y para las costumbres que alrededor de un centro familiar, se han formado y son el sostén de nuestra sociedad.

 A estos jinetes de la maldad ha enfrentado don Salvador Borrego Estrada solo con la verdad atendiendo a la premisa de Jesús: LA VERDAD OS HARA LIBRES”. O sea que la verdad y la libertad están unidas. Son indisolubles. Eso es lo que Jesús dijo. Lo que contrasta con los jinetes de la maldad, que solo se refieran a la libertad sin control que lleva al libertinaje (época que vive nuestro país), escondiendo a la verdad y además, saturándola de mentiras, engañando y confundiendo a los pueblos. Esta situación se extiende en diferentes matices, por todo el mundo.

 Es difícil explicar en un corto espacio, como la masonería y los demás jinetes de la maldad han combatido por siglos a gobiernos, reinos, príncipes y señores de feudos, que no se sujetaron a sus intereses y a sus consignas.

 También es difícil explicar cómo esos jinetes de la maldad han penetrado durante siglos hasta nuestros días, a la iglesia católica para demolerla desde dentro. Que también la han opuesto a gobiernos y reinos católicos, para provocar cismas y divisiones que se encuentran en la historia en los últimos siglos. Su dinero, producto de intereses usureros ha ensuciado, sobornado y desviado a gobernantes y príncipes y a la iglesia misma, poniéndolos a luchar, para lograr sus propósitos milenarios.

 Hoy nuestro país, América y Europa sin darse cuenta afrontan a un enemigo invisible; no se sabe de dónde viene. No se sabe quién es. No se sabe quien lo patrocina. Solo reciben los pueblos, las crisis económicas, financieras, políticas y las desestabilizaciones provocando, la eterna anarquía que impide, la realización de sus objetivos. Quien conoce la procedencia de ese enemigo, es callado, hecho a un lado, vilipendiado y perseguido por el ambiente que se vive en el mundo actual.

 Los pueblos y la sociedad en la historia universal han requerido por lo menos de cuatro condiciones para ser exitosos, tanto desde el punto de vista de sus gobiernos como de la sociedad misma.

Una buena organización pública y de la sociedad.

Una buena administración pública y familiar.

Un orden establecido, enmarcado en leyes, respetado tanto por el gobierno como por la sociedad.

Una disciplina que por lo menos debe alcanzar al medio gubernamental.

 Lo anterior lo tuvieron en su época de esplendor todos los imperios, gobiernos, pueblos e incluso instituciones para ser exitosos. Hoy esas cuatro condiciones están sujetas a debate, siendo atacadas desde muy diferentes direcciones, por los jinetes del mal.

 En efecto el embate de los jinetes de la maldad, muy intenso desde la aparición del Luteranismo y Calvinismo, hace ahora casi imposible tener gobiernos y pueblos que mantengan esas condiciones. La disciplina solo ha quedado para dos instituciones: Las Fuerzas Armadas y la Iglesia Católica.

 Las Fuerzas Armadas tienen virtudes y valores que se han pasado de generación en generación. Las fuentes esenciales de las virtudes y valores de nuestras Fuerzas Armadas, son dos: México Tenochtitlán y Europa que nos trajo, las virtudes y valores de la civilización occidental.

 Los valores y virtudes de nuestras fuerzas armadas tienen como apoyo principal a los símbolos nacionales, válidos para todos los que se sientan mexicanos de corazón, de emoción y de acción. Estos símbolos son: La Bandera, el Escudo y el Himno Nacionales. Estos merecen de todos los mexicanos, admiración, respeto y trascendencia.

 La admiración nos permite conocer las acciones en que históricamente se fueron conformando; el respeto expresa el sentido de mexicanidad que nos orgullece con todas las virtudes o no, que tengamos como individuos o como nación. Y la trascendencia la necesitamos para explicar de generación en generación, la admiración y el respeto por nuestros símbolos patrios, por que las virtudes, valores y símbolos de los pueblos son permanentes; no son un juego que pueda cambiarse o recambiarse, por ocurrencias o caprichos o modas políticas, internas o externas.

 La Bandera de México, fue representada de muy diversas formas a lo largo de nuestra historia; hasta que tomando como base la bandera adoptada por el Ejército Trigarante es decir el de las tres garantías, en 1821 se conformó la Bandera actual; existe una ley denominada del Escudo, La Bandera e Himno Nacionales que con respecto a la Bandera establece esencialmente lo siguiente:

 ARTÍCULO 3/o.- La Bandera Nacional consiste en un rectángulo dividido en tres franjas verticales de medidas idénticas, con los colores en el siguiente orden a partir del asta: verde, blanco y rojo. En la franja blanca y al centro, tiene el Escudo Nacional, con un diámetro de tres cuartas partes del ancho de dicha franja. La proporción entre anchura y longitud de la Bandera, es de cuatro a siete. Podrá llevar un lazo o corbata de los mismos colores, al pie de la moharra.

 ARTÍCULO 14.- El saludo civil a la Bandera Nacional se hará en posición de firmes, colocando la mano derecha extendida sobre el pecho, con la palma hacia abajo, a la altura del corazón. Los varones saludarán, además con la cabeza descubierta. El Presidente de la República, como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, la saludará militarmente.

 ARTICULO 21.- Es obligatorio para todos los planteles educativos del país, oficiales o particulares, poseer una Bandera Nacional, con objeto de utilizarla en actos cívicos y afirmar entre los alumnos el culto y respeto que a ella se le debe profesar.

 El Escudo Nacional, toma como base la fundación de México-Tenochtitlán, en 1325, por el pueblo náhuatl de los mexicas, que procedente de Aztlán en el norte de México, buscaba un sitio para fundar su ciudad, en donde estuviera en un lago, un águila parada en un nopal sustentado en una peña y devorando una serpiente. La misma, ley señala en su artículo 2/o. lo siguiente:

 “… El Escudo Nacional está constituido por un águila mexicana, con el perfil izquierdo expuesto, la parte superior de las alas en un nivel más alto que el penacho y ligeramente desplegadas en actitud de combate; con el plumaje de sustentación hacia abajo tocando la cola y las plumas de ésta en abanico natural. Posada su garra izquierda sobre un nopal florecido que nace en una peña que emerge de un lago, sujeta con la derecha y con el pico, en actitud de devorar, a una serpiente curvada, de modo que armonice con el conjunto. Varias pencas del nopal se ramifican a los lados. Dos ramas, una de encino al frente del águila y otra de laurel al lado opuesto, forman entre ambas un semicírculo inferior y se unen por medio de un listón dividido en tres franjas que, cuando se representa el Escudo Nacional en colores naturales, corresponden a los de la Bandera Nacional…”

 “… Un modelo del Escudo Nacional, autenticado por los tres poderes de la unión, permanecerá depositado en el Archivo General de la Nación, uno en el Museo Nacional de Historia y otro en la Casa de Moneda…”

 El Himno Nacional Mexicano, es la palabra con que los mexicanos expresamos y sentimos nuestro ser nacional, nuestra identidad nacional a todo lo que representa nuestra patria; la ley respectiva establece lo siguiente:

ARTÍCULO 38.- El canto, ejecución, reproducción y circulación del Himno Nacional, se apegarán a la letra y música de la versión establecida en la presente ley. La interpretación del Himno se hará siempre de manera respetuosa y en un ámbito que permita observar la debida solemnidad.

 ARTÍCULO 39.- Queda estrictamente prohibido alterar la letra o música del Himno Nacional y ejecutarlo total o parcialmente en composiciones o arreglos. Asimismo, se prohíbe cantar o ejecutar el Himno Nacional con fines de publicidad comercial o de índole semejante. Se prohíbe cantar o ejercer los Himnos de otras naciones, salvo autorización expresa del representante diplomático respectivo y de la Secretaría de Gobernación.

 ARTÍCULO 40.- Todas las ediciones o reproducciones del Himno Nacional requerirán autorización de las Secretarías de Gobernación y de Educación Pública. Los espectáculos de teatro, cine, radio y televisión, que versen sobre el Himno Nacional y sus autores, o que contengan motivos de aquél, necesitarán de la aprobación de las Secretarías de Gobernación y Educación Pública, según sus respectivas competencias. Las estaciones de radio y de televisión podrán transmitir el Himno Nacional Integro o fragmentariamente, previa autorización de las Secretaría de gobernación, salvo las transmisiones de ceremonias oficiales.

 ARTÍCULO 42.- El Himno Nacional solo se ejecutará, total o parcialmente, en actos solemnes de carácter oficial, cívico, cultural, escolar o deportivo, y para rendir honores tanto a la Bandera Nacional como al Presidente de la República. En estos dos últimos casos, se ejecutará la música del coro, de la primera estrofa y se terminará con la repetición del coro.

 ARTÍCULO 45.- La demostración civil de respeto al Himno Nacional se hará en posición de firmes. Los varones con la cabeza descubierta.

 ARTÍCULO 46.- Es obligatoria la enseñanza del Himno Nacional en todos los planteles de educación primaria y secundaria.

 Cada año las autoridades educativas convocarán a un concurso de coros infantiles sobre la interpretación del Himno Nacional, donde participen los alumnos de enseñanza elemental y secundaria del sistema educativo nacional.

 Estos tres símbolos nacionales, no envejecen, no fenecen y no pasan de moda. Están presentes siempre en nuestro ser. Son parte de nuestra identidad personal y nacional. Si los abandonamos por indolencia, por cansancio, por apatía intelectual, o por el ambiente masónico, comunista, liberal, revolucionario y laicista que impera en nuestro país, poco a poco sin sentirlo, pero irremediablemente, iremos perdiendo la parte esencial de nuestro ser nacional.

 El embate de los jinetes de la maldad, incluye a los símbolos nacionales, a los lazos familiares, y a los valores religiosos y costumbristas que conforman, todos sin exclusión, a la nación mexicana.

 El estilo de vida del Guerrero Mexicano Moderno, además de la admiración, del respeto y de la trascendencia que reconoce en los símbolos nacionales, tiene también valores y virtudes permanentes, con los que cumple sus misiones con la patria, que la constitución y las leyes militares establecen.

 Los valores son ideas, hechos y conductas que responden a comportamientos derivados de la bondad, del bien común y del deber que se debe de cumplir al realizarlos.

 Las virtudes las considero valores aplicados, en forma constante en todos aquellos actos que se realizan tanto en nuestra profesión o en nuestra vida social. Las virtudes al arraigarse en las personas como formas naturales y permanentes de acción, les dan a las mismas, un respeto tanto en su profesión como en sus lugares de actuación.

 El Reglamento General de Deberes Militares señala al Deber y a la Disciplina como ejes conductores necesarios al cumplimiento de una misión.

 Entiende por Deber El conjunto de las obligaciones que a un militar impone su situación dentro del Ejército. El deber tiene como base diferentes aspectos para realizarlo: La subordinación, la obediencia, el valor, la audacia, la lealtad, el desinterés, la abnegación, son algunos de ellos.

 Sigue diciendo nuestro reglamento: El cumplimiento del deber es a menudo áspero y difícil y no pocas veces exige penosos sacrificios; pero es el único camino asequible para el militar que tiene conciencia de su dignidad y de la importancia de la misión que la patria le ha conferido.

 Termina nuestro reglamento diciendo que el militar debe encontrar en su propio honor el estímulo necesario para cumplirlo con exceso.

 Como se puede observar estos preceptos, no están reñidos con las reglas y condiciones que una sociedad necesita para ser exitosa.

 A continuación tenemos un párrafo dedicado exclusivamente a los militares sobre el cumplimiento del deber que dice:

 El servicio de las armas exige que el militar lleve el cumplimiento del deber hasta el sacrificio. Y que anteponga al interés personal, la soberanía de la nación, la lealtad a las instituciones y el honor del Ejército.

 Otro deber común a los militares dice sobre la disciplina lo siguiente:

 ARTÍCULO 1.- EL interés del servicio exige que la disciplina sea firme, pero al mismo tiempo razonada. Todo rigor innecesario, todo castigo no determinado por las leyes o reglamentos que sea susceptible de producir un sentimiento contrario al del cumplimiento del deber, toda palabra, todo acto, todo ademán ofensivo, así como las exigencias que sobrepasan las necesidades o conveniencias del servicio y en general todo lo que constituya una extralimitación por parte del superior hacia sus subalternos, están estrictamente prohibidos y serán severamente castigados.

 ARTÍCULO 2.- El principio vital de la disciplina es el deber de obediencia. Todo militar debe tener presente que tan noble es mandar como obedecer y que mandará mejor quien mejor sepa obedecer.

 ARTÍCULO 3.- Las órdenes deben ser cumplidas con exactitud e inteligencia, sin demoras ni murmuraciones; el que las recibe, sólo podrá pedir le sean aclaradas, cuando le parezcan confusas, o que se le den por escrito cuando por su índole así lo ameriten. Se abstendrá de emitir cualquier opinión, salvo el caso de hacer aclaraciones respetuosas.

 ARTÍCULO 6.- Entre individuos de igual grado, puede existir también la subordinación, siempre que alguno de ellos esté investido de un mando especial.

 ARTÍCULO 7.- El ejercicio normal del mando exige, de parte de todo militar, un conocimiento perfecto de sus deberes y derechos; manteniéndose constantemente dentro del espíritu de las prescripciones reglamentarias, ningún militar que lo ejerza debe vacilar en tomar la iniciativa, y aceptar las responsabilidades de su empleo.

 ARTÍCULO 12.- Aceptarán dignamente y con satisfacción las obligaciones que les imponga su servicio en el Ejército, prestando, siempre que les sea posible, su ayuda moral y material a sus subalternos y compañeros que la necesiten, pues no deben olvidar nunca que la solidaridad y ayuda mutua, facilitan la vida en común y el cumplimiento de los deberes militares, constituyendo el espíritu de cuerpo, sentimiento de las colectividades que todos los militares tienen el deber de fomentar.

 ARTÍCULO 15.- Todo militar que dé una orden, tiene el deber de exigir que se cumpla, y los oficiales y las clases subalternos el de vigilar su ejecución; tolerar que una orden no sea ejecutada, es una falta de firmeza, y ponerse en el caso de nulificarla sin motivo, es prueba de debilidad y de poco carácter, ambas cosas son contrarias a la disciplina.

 ARTÍCULO 17.- Cuando el militar eleve quejas infundadas, haga públicas falsas imputaciones contra sus superiores o cometa indiscreciones en asuntos del servicio, será castigado con arreglo a lo prescrito por el Código de Justicia Militar.

 ARTÍCULO 22.- Todos los miembros del Ejército cualquiera que sea su jerarquía o situación, tendrán obligación de estudiar constantemente para estar en condiciones de poder desempeñar con toda eficiencia, la misión que les corresponda.

 ARTÍCULO 40.- El que tenga mando y sea responsable de un puesto militar, cuidará de que se cumplan todas las órdenes y disposiciones; en caso de ser atacado se defenderá hasta el último momento para dejar bien puesto el honor de las armas. Al frente del enemigo procurará siempre infundir a sus inferiores el ánimo y entusiasmo necesarios para obtener la VICTORIA, evitando o reprimiendo duramente las conversaciones que puedan dar lugar a la desmoralización.

Como se puede observar el militar mexicano de acuerdo a estrictas disposiciones de las leyes y reglamentos militares, tiene para cumplir sus misiones, toda una serie de disposiciones que lo responsabilizan en cada escalón de mando, de ser el único responsable de lo que sus unidades hagan en la defensa de su país.

 Tiene además a los símbolos nacionales, Bandera, Escudo e Himno, como una razón sin excusa para cumplir con las órdenes y disposiciones que la superioridad le asigne.

 No hay excusa para que un militar mexicano tenga motivo para no cumplir las órdenes asignadas, defender la soberanía y el territorio nacional y auxiliar también a la población en casos de emergencia, lo cual ha sido comprobado en múltiples ocasiones por el pueblo de México.

 El militar mexicano cumplirá en cualquier época la misión sagrada de defender a nuestra patria.

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