El feminismo, el marxismo y todos los proyectos e ideas judeomasónicas para destruir a la familia fueron profetizadas por Parravicini

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La base necesaria para la destrucción de la familia

El pintor, vidente, místico y profeta argentino Benjamín Solari Parravicini anuncio en sus pictografías de las décadas de 1930-40 una cantidad increíble de asuntos que darían forma al mundo a partir de la década de 1960, aunque muchas de sus psicografías aún quedan por ser interpretadas y corroboradas con los hechos.

El profetizó prácticamente sobre toda clase de temas desde asuntos de la Iglesia incluyendo la sugerencia de una papa argentino, la destrucción de la sociedad por la adopción de ideas contrarias a la ley natural, hasta la llegada de los extraterrestres y su final aceptación del este hecho por parte del género humano. También hablo sobre desastres naturales y humanos como el tsunami de Japón y el desastre ambiental de la planta nuclear de Fukushima.

Desde su infancia Parravicini tuvo muchas experiencias extraordinarias de carácter místico y aunque fue un profundo creyente católico también exploro territorios escabrosos como el espiritismo. Tratar de descifrar sus profecías también es un terreno escabroso ya que él las documento de dos formas: con dibujos y textos.

Los dibujos son muy ambiguos ya que Parravicini utilizo el estilo cubista-surrealista para ilustrar sus visiones lo cual tiende un velo de misterio ya que los dibujos pueden tener un sinfín de interpretaciones.

Lo que ayuda a aclarar un poco todo son los textos que acompañan sus dibujos, cabe mencionar que ha habido a lo largo de los años muchas falsificaciones de sus psicografías y la mayoría están extraviadas ya que fueron sustraídas a la muerte del profeta por las fuerzas armadas argentinas y se cree fueron a parar a los archivos secretos del gobierno norteamericano.

Entre sus profecías plenamente cumplidas encontramos las relacionadas a la ideología feminista y de género, lo cual implica que se trata de un plan trazado desde décadas atrás.

Sus bases están en el concepto de lucha de clases y rebelión contra el poder trasladados al entorno familiar, a fin de que la mujer adopte el modelo masculino del éxito social (económico, intelectual, profesional, etc.) liberándose radicalmente del rol de procreadora, educadora y guía de la próxima generación. En última instancia es la destrucción de la familia.

Las raíces judeo-marxistas del feminismo

El feminismo fue una operación bien meditada y planificada para lograr corromper en su esencia la raíz misma de la feminidad que como pretexto ofrecía exaltar, primero se le veía solo como una opinión excéntrica en manos de unas pocas mujeres de alto nivel descontentas, y desde ahí se presentó como el modelo ideal para ser adoptado por la sociedad para “revolucionar” o mejor dicho alterar los puntos de vista de la sociedad sobre cómo posicionarse y vivir en las familias.

La familia es la base de la sociedad y la incubadora de donde salen los elementos más sanos que pueden garantizar la evolución humana, sin ella es prácticamente imposible que se obtengan buenos frutos y esa era la razón de ser dinamitada como institución básica y baluarte de los valores.

Veamos por ejemplo lo que proponía en su declaración de objetivos de 1966 el grupo líder del feminismo en Estados Unidos, la National Organization for Women (NOW): “No nos conformaremos con nada menos que una revolución del rol sexual para hombres y mujeres para que se reestructuren todas nuestras instituciones: la crianza, la educación, el matrimonio y la familia, la medicina, el trabajo, la política, la economía, la religión, la teoría psicológica, la sexualidad humana, la moralidad y la evolución de la raza”.

¿De dónde las feministas sacaron la idea de que la vida en familia necesita una “revolución”? De los especialistas en la revolución, los marxistas. En su tratado de 1884, “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”, el mejor amigo del judio Karl Marx y co-autor, Frederich Engels, afirmó que la familia burguesa, con su división del trabajo -los hombres trabajan, las mujeres cuidan a los hijos- era uno de los mayores obstáculos para el logro de una sociedad socialista.

Engels sostuvo que esta barrera debe ser desmantelada alentando a las mujeres a verse a sí mismas como una clase oprimida, como trabajadoras de las fábricas explotadas, que deben participar en “la lucha de clases” marxista en contra de sus padres y maridos. Por supuesto, “la lucha de clases” en el lugar de trabajo ha sido condenada por numerosos papas, incluyendo León XIII y Pío XI.

La opción contraria a la disolución social propuesta por Marx y Engels es la doctrina social de la Iglesia que dignifica al trabajador y al trabajo. La aplicación de ese principio socialista a las relaciones íntimas de la familia es aún más destructiva: las mujeres que aceptan ese principio deben dejar de ver a la familia como una unidad de objetivos comunes, y en cambio sentirse moralmente justificadas en la búsqueda de sus intereses egoístas en detrimento no sólo de sus maridos, sino también de sus hijos. Si los propios hijos de una mujer pueden ser sus enemigos, no es de extrañar que las feministas respalden la anticoncepción y luego el aborto como requisitos fundamentales para el progreso de la mujer en la sociedad como ampliamente hemos documentado en ediciones anteriores de este Boletín.

De la lucha de clases a la anticoncepción

Al principio las feministas no eran proabortistas sino que existían “feministas pro-vida”, como Susan B. Anthony y Elizabeth Cady Stanton que aunque ya promovían la disolución social, veían en esa época que el aborto era un crimen de barbarie cometido por los hombres egoístas en contra de las mujeres víctimas. La mayoría de las mujeres que apoyaban la filosofía feminista durante el siglo XIX pensaban que las mujeres, con su moral supuestamente más noble, podrían sanar a un mundo herido por el egoísmo masculino.

Sin embargo, su premisa fundamental de que las mujeres eran una clase oprimida social, un “proletariado interno”, con el tiempo erosionó los principios sociales sanos que habían heredado de una sociedad profundamente cristiana.

Esto era en realidad la finalidad: neutralizar la influencia del cristianismo en la sociedad y logrado esto poder acabar con la familia como núcleo social para después imponer toda clase de explotación, caos e injusticia sobre una población que ya no es sociedad sino un conglomerado de individuos egoístas incapaces de defenderse por no tener una conciencia comunitaria.

Y como detrás de toda gran operación contraria al bien común siempre hay un gran capital financiando, aquí no fue la excepción y así como documentamos ampliamente en ediciones anteriores de este Boletín en los cuales abordábamos el golpe llevado a cabo en Rusia durante la revolución de 1917 contra la sociedad y los valores tradicionales por parte de los bolcheviques financiados con capital judío europeo y norteamericano, aquí también el mismo capital e intereses respaldaron toda esta operación feminista junto con el apoyo del gobierno de EE.UU.

Además, del feminismo se han desprendido las ideologías promotoras de la anticoncepción y al aborto. Oponerse a cualquiera de estas locuras significa que las mujeres sean expulsadas de dichas organizaciones, así como las candidatas pro-vida a un cargo encuentran la oposición de estos grupos feministas de alto poder de recaudación de fondos como Emily’s List cuya prueba de fuego es el apoyo a la sentencia Roe vs. Wade.

Entre las propuestas más corrosivas y perversas que tanto Engels y Marx, como las feministas por ellos inspiradas estaban la de rechazar su vocación natural para vivir como hombres sin valorar la particular e insustituible contribución de la mujer como madres y maestras de jóvenes, que a veces, por necesidad, tenían que trabajar fuera del hogar.

En su lugar, pidieron a las mujeres en 1868, acabar con esa imagen e incluso como la misma líder feminista Elizabeth Cady Stanton, que aun estando casada y siendo madre de siete hijos, abogó por control de la natalidad y equiparó el matrimonio tradicional con la prostitución.

“Nuestra idea es que cada mujer de mente y cuerpo sanos, con un cerebro y dos manos, es más noble, virtuosa y feliz manteniéndose ella misma. Cuando una mujer es dependiente de un hombre, su relación con él será falsa, ya sea en matrimonio o fuera de él, ella se despreciará y odiará al que gratifica sus deseos por las necesidades de la vida, los hijos de tales uniones deben necesitar no ser amados y abandonados”. Afirmaba.

En la actualidad viendo como ha avanzado esta ideología de género cualquiera podría suponer que el feminismo es simplemente una estrategia para dar a las mujeres más opciones, permitiendo a aquellas que no están llamadas a la maternidad, alcanzar otras posiciones de gran valor en la sociedad.

Pero no, este es el mismo caso que con el lobby gay mundial: si no se adoptan sus radicales e inaceptables exigencias, simplemente será señalado como contrario como claramente admitió en 1975 Simone de Beauvoir, autora de la obra pionera feminista El Segundo Sexo: “Mientras la familia y el mito de la familia, el mito de la maternidad y el instinto maternal no se destruyan, las mujeres serán oprimidas…. Ninguna mujer debe ser autorizada a permanecer en casa y criar a sus hijos.

La sociedad debe ser totalmente diferente. Las mujeres no deben tener esa opción, precisamente porque si existiera esa opción, muchas mujeres la tomarían.

Es una manera de forzar a mujeres en una determinada dirección”.

Del fascismo a la anticoncepción y de ahí al aborto

En el contexto de los tiempos, no es de extrañar que la cruzada Margaret Sanger sobre el control de la natalidad encontrara reclutas más ansiosas entre las feministas de la década de 1920. En esa época cobraba popularidad la ideología fascista que muchas feministas adoptaron gustosamente ya que proponía reducir la “plaga” de las familias numerosas entre los grupos de inmigrantes étnicos “menos aptos” que estaban llenando las ciudades de Estados Unidos.

Las feministas, que comparten la preocupación eugenésica de Sanger para la creación de una raza humana “superior” a través de reproducción selectiva, influyeron en la aprobación de leyes en trece Estados Americanos requiriendo la esterilización de los que caían por debajo de una determinada norma en las pruebas de IQ.

Las feministas que no se unieron a la cruzada eugenésica de Sanger se preocuparon por la autonomía de las mujeres para defender el uso de métodos anticonceptivos en el matrimonio.

Prácticas que antes estaban confinadas a las prostitutas, fueron aclamadas como la clave para la felicidad del matrimonio por organizaciones con inocuos nombres como “Women’s Health Project”, “Family Planning Associates” y, el más conocido, “Planned Parenthood”.

Todos estos proyectos fueron cuidadosamente planeados a lo largo del siglo XVIII y XIX en las logias y grandes salones de las cortes europeas en alianza con los grandes capitales de la banca sionista.

Siendo Inglaterra la sede del movimiento feminista así como de muchas de las revoluciones culturales contra la sociedad, fue la Iglesia de Inglaterra en 1930 la primera denominación “cristiana” en la historia en apoyar el uso de métodos anticonceptivos artificiales.

Muchos personajes públicos conocidos y fundaciones “filantrópicas” como Planned Parenthood son generosos donantes de esta operación como la columnista Abigail Van Buren a Johnny Carson, el senador Barry Goldwater, y los esposos Bill y Melinda Gates así como Barbra Streisand, Ted Turner y Jane Fonda. Con el tiempo la mayoría de las otras iglesias anglicanas siguieron el ejemplo, dejando sola a la Iglesia Católica.

Sin embargo, por los años 1950 y 1960, muchos católicos -conscientemente o no- también había aceptado la premisa feminista que las mujeres deben ser liberadas de la “carga” de tener hijos para ocupar su lugar junto a los hombres como sostén de la familia.

Durante la década de 1960, a raíz de los cambios introducidos en el nombre del Concilio Vaticano II, esperaban que el Papa Pablo VI concediera permiso para que los católicos utilizaran métodos anticonceptivos artificiales. Los Promotores urgieron a la Iglesia aprobar “la píldora”, una invención reciente de anticoncepción hormonal.

El argumento no hubiera ganado fuerza si hubiera sido conocido que la píldora no siempre impide la concepción, y que puede causar un aborto temprano y enfermedades.

En 1968, para consternación general, el Papa Pablo VI publicó la histórica encíclica Humanae Vitae, reafirmando dos mil años de enseñanza de la Iglesia que las relaciones matrimoniales están, naturalmente, ordenadas a la reproducción y que no se pueden emplear medios artificiales para frustrar los propósitos procreativos o unitivos del acto sexual.

En el documento, el Papa emitió graves advertencias sobre las posibles consecuencias de la aceptación generalizada de la anticoncepción. Sus profecías fueron descartadas, pero la mayoría de ellas han llegado a suceder.

Parravicini habló en sus psicografías del desarrollo del feminismo

El empoderamiento de la mujer, su “liberación” y tratar de ocupar los mismos espacios del hombre, a través del movimiento feminista y luego la ideología de género, fueron los elementos principales de esta situación de hoy en occidente: destrucción de la familia, el transexualismo y la homosexualidad, la baja en la natalidad porque las parejas no quieren concebir, abortos, anticoncepción, que están creando un invierno demográfico imparable en el planeta (occidente no puede reponer a los que mueren) y envejecimiento del mismo.

Todo esto esta abordado por las psicografias de Parravicini que alcanzó a ver con una claridad admirable la tortuosa senda por lo que habían de transcurrir los pasos de la liberación de la mujer. En 1936 escribió: “La mujer pasará su cabello al hombre y el hombre pasará sus ropas a la mujer. Ambos mandarán en igualdad de mando, pero el tiempo les hundirá”.

El sin duda había intuido una alteración de la realidad, de la naturaleza más profunda del ser humano.

El transexualismo

No se trataba sólo de extrañas profecías, como aquella del año 1937 en que anticipaba un transexualismo que entonces no se podía entender pero que hoy vemos desconcertantemente nítido: “El hombre mujer será, en dos fases (sic). Una por nacimiento bisexo, otra por ancestral ismo. El mal será el vicio en el hombre, este llevará el sexo en búsqueda y terminará en hombre mujer falso. Médicos operarán y harán bien, más el hombre mujer no será interpretado hasta el 70.”.

No se trataba solo de intuiciones proféticas, para Parravicini había una previa dislocación del ser, del hombre en el mundo, de su misión constitutiva e íntima, en la que la mujer sería arrebatada del corazón del hogar para ser entregada al falso corazón de un mundo tecnificado.

Y ese era el problema anterior y esencial. Por eso Parravicini escribió en 1949 una sorprendente profecía que parece hablar de nuestros días: “La mujer perderá la atracción del sexo, usurpará al hombre de su quehacer, atrapará la política, llevará su mando al alto estrado, será dominante factor en el mundo, pero el mundo en el día de los días la aplastará. Será en el final de la grande prueba.”

Porque ese éxito de la mujer se ha convertido en su misma destrucción, en su misma insatisfacción, en su misma desilusión. Y con la “pérdida” de la mujer se ha avanzado en la destrucción de la civilización, porque ha sido posible derribar sus cimientos más esenciales al grito silencioso de “realización”.

Y con ello vendría una dura y pesada prueba que estaba atravesando el hombre, hasta su culminación, hasta esa culminación final que intuyó el mismo Parravicini: “En el final de la prueba la mujer llagará a mostrarse en disfraces ridículos y modales absurdos, imposibles al hombre, el que en hastíos escapará de ella. El día de San Malaquías es casi en el día!”.

Una vez disuelta la institución de la familia y destruido el refugio seguro del hogar, el hombre queda a merced del mundo, desarrapado, desprotegido, sometido a los vaivenes del dictado de los medios. Y su vocación al amor queda pervertida porque se ha apartado del él a quien mejor puede enseñar el verdadero sentido del amor: la madre. Por eso interesa encumbrarla, hacerla mundo, para que el hombre encuentre el suelo del afecto que le guía en la vida y le constituye en lo más profundo.

Por eso veía Parravicini en ello signo de la perversión de los tiempos y de su precariedad. Hoy sus oníricas profecías las comprendemos como nunca antes, porque vemos que su materialización ha llevado a las sociedades a un duro invierno. Invierno demográfico y familiar que, curiosamente, algunos siguen llamando primavera.

Nació en la Ciudad de México En 1975.

Analista político desde hace más de 23 años, ha dado asesorías estratégicas a la iniciativa privada, a las fuerzas armadas, partidos políticos, a la Iglesia y a representaciones diplomáticas.

Ha impartido cursos de religión, historia, apreciación e historia del arte, geoestratégia y política, crecimiento personal y espiritual, entre otros temas en diversas ciudades de México.

Ha escrito más de 400 artículos sobre una amplia gama de temas como: historia, economía, política, defensa de la vida, escatología, religión, arte, ciencia, tecnología, nuevo orden mundial y revisionismo entre otros temas que han sido publicados en revistas y sitios de internet de México y otros países de habla hispana de América y Europa.

Fundó hace cinco años el Boletín de Información e Inteligencia Estratégica (BIIE) que es una publicación internacional calificada como uno de los mejores y más especializados medios de inteligencia, que se publica quincenalmente, y además produce videos de conferencias, entrevistas e informes especiales con sus corresponsales de diversas partes del mundo.

Participó como ponente junto con expertos de todo el mundo en el primer Congreso Internacional Identitario en mayo de 2015 en Guadalajara, Jalisco, México.

En febrero de 2016 publicó su primer libro Iglesia Perseguida Iglesia Verdadera que fue prologado por el Doctor en Teología y Doctor en Humanidades José Alberto Villasana.

Por invitación e iniciativa de Esteban Arce, uno de los comunicadores más importantes e influyentes de México, Miguel Salinas Chávez fundó en marzo de 2017 Orgullo e Identidad Nacional Mexicana (OEINM) que es una productora de contenidos audiovisuales para crear material identitario nacionalista de México, el cual originalmente se difundió a través de los medios de comunicación abierta más importantes de México como son Televisa y Grupo Imagen, en los espacios informativos que conduce Esteban Arce y ahora además, ese contenido se difunde en su propia página web, su canal de YouTube, y ampliamente en las redes sociales con la intención de despertar y exaltar el orgullo por la identidad nacional.

Es colaborador del periódico español Gaceta.es que es uno de los más influyentes de aquél país.

Es el representante en México de Infovaticana que es uno de los sitios web más seguidos e influyentes a nivel mundial sobre temas relacionados con la Iglesia Católica.

Conduce el programa México para Iberoamérica del canal de TV argentino TLV1.

Es colaborador y el representante en México del Consorcio de Medios español Grupo Intereconomía.

Es el representante en México del canal de tv colombiano Tele Amiga.

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