El Islam intenta tomar el poder mundial para convertirse en la nueva URSS

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El Islam es una creencia religiosa que tiene su origen en el siglo VI d. C. y toma algunas ideas, historias y principios del cristianismo y del judaísmo, pero tiene más similitudes con el judaísmo que con el cristianismo. Del judaísmo copia la parte fanática, racista y excluyente que han hecho de la religión judía una religión que está hecha de carne y sangre y no de espíritu como el cristianismo. Por todos es sabido que el cristianismo surge del judaísmo y se separa de éste en el momento en el que la razón de ser del judaísmo se corrompe, es decir la finalidad de existir de un pueblo elegido que no tenía su preferencia en cuestiones de sangre, como siempre han sostenido, sino en una misión que era la de ser el conducto a través del cual Dios mismo se encarnaría para redimir a la humanidad. Sostenemos que no era una alianza entre Dios y su pueblo basada en la sangre, ya que Dios dejó la puerta abierta a la conversión de pueblos que no llevaban sangre judía, y en la Biblia encontramos muchas narraciones de como reyes y reinos enteros se convirtieron y formaron parte del pueblo de Dios, lo cual no hubiera sido posible si la religión y la promesa de Dios estuviera basada en la sangre. Dios creó a todos los hombres a su imagen y semejanza no solo a los judíos lo cual da igualdad de derechos a todos los hombres ante Dios.

Esto es precisamente lo que los judíos nunca aceptaron del mensaje de Cristo el Dios hecho hombre que vino a explicar esto y a mostrar que Dios no le pertenece a un pueblo, sino que toda la humanidad le pertenece a Dios, una parte del pueblo judío rechazó esto y surgió en su rechazo una ruptura con la promesa hecha con Dios ya que Dios cumplió su palabra de encarnarse y venir en persona a remediar los pecados del hombre, pero los judíos renegados no lo aceptaron y comenzó un odio hacia el mensaje cristiano que se extiende hasta nuestros días.

El Islam es heredero precisamente de este defecto del judaísmo, ya que niega que Jesús haya sido Dios mismo encarnado que vino al mundo, y retoma del judaísmo su irracionalidad, odio y desprecio a la verdad que vino a mostrar Jesús. Esta diferencia con el cristianismo y similitud con el judaísmo no evitó que ambas religiones se enfrentaran durante siglos, principalmente disputándose el control y dominio de los territorios sagrados que fueron pisados por Jesús, que para ambas religiones también eran santas ya que ahí se realizaron los acontecimientos fundacionales de sus propias creencias.

Ya desde la edad media los judíos encontraron la forma de enfrentar a musulmanes y cristianos quedando ellos al margen y siendo beneficiados de esta confrontación como fueron las cruzadas, en las que una orden religiosa surgida del seno de la Iglesia, inmediatamente fue tomada desde su origen por los intereses judíos para ser un arma que les dejara el camino libre en Tierra Santa y además de paso apoderarse de todas las riquezas de los reinos cristianos, nos referimos a los Templarios, de quienes daremos cuenta detallada en ediciones posteriores de este Boletín, en donde mostraremos como se realizó esta operación judía de infiltración en el seno de la Iglesia.

Los libros el Corán y el Talmud, musulmán y judío respectivamente, fueron compilados en la misma época alrededor del siglo VI de nuestra era y ambos son prácticamente una copia uno del otro y los dos son un conjunto de ordenanzas diabólicas, de odio, desprecio y maldad pura que aborrecen a los infieles a quienes les niegan cualquier clase de derechos humanos por no comulgar con su creencia religiosa. Durante el siglo XIX, XX y lo que va del XXI el Islam y la religión musulmana junto con sus extremistas fanáticos han sido usados como ariete por el sionismo para golpear diferentes objetivos, cuando el sionismo lanzó su operación sobre la Rusia zarista para hacerse con el poder y destruir la raíz cultural y espiritual del pueblo ruso, lanzaron en paralelo una operación para controlar territorios de fe musulmana para someterlos al control soviético, político o como modelo de gobierno.

Durante la guerra fría, el terrorismo islámico fue utilizado como un arma de chantaje del sionismo, para obtener de los gobiernos occidentales el sometimiento que requerían para tomar el control de las decisiones. Después a la caída de la Unión Soviética se fortalecieron ciertos regímenes en el medio oriente, ricos en petróleo para garantizar el suministro a los intereses angloamericanos sionistas. En la era de Reagan regímenes como el de Sadam Husein o el del ayatola Jomeini que eran antagónicos fueron manipulados y utilizados por los intereses sionistas angloamericanos para garantizar un foco de conflicto abierto y permanente que les diera control sobre la región además de convertirse en consumidores permanentes de suministros bélicos. Con el arribo de Bush padre como sucesor de Reagan, los aliados se convirtieron en enemigos y con su hijo el Bush 43 y el autogolpe de estado terrorista del 11 de septiembre, se lanzó la operación antiterrorismo musulmán inculpando a Osama Bin Laden como responsable de los atentados. Sin embargo uno de los principales patrocinadores de la fundación Bush son la familia Bin Laden con la que tiene magnificas relaciones de amistad. Pero con la llegada de Obama en el 2009 las cosas cambiaron, mucho se ha escrito sobre la posible filiación musulmana de Obama y por ello el cambio de status de los musulmanes en Estados Unidos y en el resto del mundo, donde pasaron de la defensa y persecución por su práctica recurrente del terrorismo, a la ofensiva y a tratar de imponer su agenda y modo de vida inaceptable en el mundo cristiano.

Ahora sí se han convertido en un verdadero factor de peligro para todo el mundo, especialmente para el occidente cristiano. El Islam está avanzando peligrosamente tomando cada vez más espacios físicos y de influencia. Europa se está repoblando con la inmigración proveniente de los países africanos y del medio oriente, que traen consigo la religión de Mahoma, lo que ha creado un sinfín de protestas, conflictos y enfrentamientos entre los sectores de la población que se sienten desplazados en su propio territorio. Quiérase o no, el Islam es un adversario ideológico del estilo de vida y la civilización judeo-cristiana, pero muchos católicos dudan de ello con el argumento falaz de que adoran al mismo Dios. Sin embargo ahí están los resultados como la persecución cruenta de los cristianos en los países donde son mayoría y un programa de copamiento cultural en occidente. Tal vez estemos en un momento de inflexión de la historia, en que debemos enfrentar esta ideología desafiante al estilo de vida occidental, como occidente lo hizo con el nazismo y el comunismo. Y aquí los pies de barro es la revelación del Corán.

La protección del islamismo por el lenguaje políticamente correcto

Cuando los musulmanes cometen actos de terrorismo, para algunas autoridades es un procedimiento operativo estándar de delincuentes y otros aseguran a la población que “esto no tiene nada que ver con el Islam.” Esto se dice con tanta frecuencia que contradice el sentido común de cualquier persona con dos dedos de frente. Así que es sorprendente escuchar a un conocedor del asunto del terrorismo internacional e islámico en particular como es el ex primer ministro Tony Blair, que sabe perfectamente de que está hablando ya que en gran Bretaña, está el centro operativo de la mayoría de las operaciones terroristas desatadas en todo el mundo y cuando él fue primer ministro en la época del Bush 43, junto con éste lanzaron la pantalla de humo del combate al terrorismo internacional. Tony Blair seguramente haciendo un ejercicio de memoria respecto a su propia actuación en estos asuntos, habló sobre el peligro que ahora (igual que siempre) representa el terrorismo islámico y lo hizo en un discurso de apertura en abril pasado en la sede de Bloomberg en Londres, en la cual el ex primer ministro británico describió al Islam radical como la mayor amenaza que enfrenta el mundo hoy en día. 

Luego pasó a criticar a los comentaristas occidentales que “van a medidas extraordinarias” para evitar vincular el terrorismo con el Islam. “Es extraño”, dijo, “ignorar el hecho de que los principales actores en todas las situaciones se expresan a través del medio de la identidad religiosa.” Aunque Blair sugirió que la ideología islámica radical “distorsiona y deforma el verdadero mensaje del Islam”, sin embargo, hizo hincapié en que este movimiento extremista se basa en una creencia religiosa. Agregó que nosotros en Occidente podemos obtener una mejor comprensión de la ideología islamista, recordando “la experiencia del comunismo y el fascismo”. Su mensaje principal se centró en la “derrota de esta ideología” la cual debe estar en la parte superior de la agenda global. En pocas palabras, Blair está llamando a la guerra ideológica contra el “islamismo” (su término para el Islam radical).

No conocemos ni combatimos al adversario ideológico

“Durante la Segunda Guerra Mundial y durante la Guerra Fría que siguió, nosotros no dudamos en participar en una guerra ideológica con el nazismo primero, y luego con el comunismo. Se consideró perfectamente legítimo perseguir las ideas en la base de estos sistemas totalitarios como una forma de creencia negativa. Y no nos preocupamos sobre a quién podría ofenderse”, dijo Blair en su discurso. Pero ¿y si la ideología que amenaza viene envuelta en el manto de la religión? Blair llama a la derrota de la ideología “islamista”, pero ¿cómo se puede participar en la guerra ideológica si la crítica de la ideología enemiga está fuera de los límites? En nuestros tiempos multiculturales, se considera muy mala educación criticar a una religión que no sea la propia. 

El respeto de las de otras personas –no importa cuán diferentes sean de nosotros– se considera que es el sello distintivo de la civilidad y la tolerancia. Así, mientras nos sentimos libres para hablar de los males del nazismo, el comunismo, el laicismo y el capitalismo, a muy pocos se le ocurriría hablar de los males del Islam. Es tabú. Como resultado, cuando las cosas malas se hacen en nombre del Islam, nuestros “comentaristas” (como los llama Blair) son rápidos para absolver al propio Islam. La fórmula: esto no tiene nada que ver con el Islam” es sólo una manera de ignorar la dimensión religiosa de terror.

Ideología supremacista envuelta como una religión

Sin embargo, cuando los jihadistas explican sus motivaciones casi invariablemente citan las palabras y el ejemplo de Mahoma como se encuentra en el Corán y los Hadiths, dos fuentes con las que parecen ser muy familiares. “Es un hecho muy preocupante que el jihadista promedio sabe el Corán mejor que el cristiano promedio el Nuevo Testamento, esto nos debe decir algo, pero al parecer no es así. Sun Tzu, el estratega militar chino, dijo que la primera regla de la guerra es conocer al enemigo, pero en general hay una negación a reconocer lo que nuestros enemigos islamistas consideran que es el hecho más sobresaliente acerca de sí mismos. Esta renuencia a identificar las principales motivaciones del enemigo nos pone en una desventaja considerable, trabajo que hicimos en las guerras anteriores”, afirmó Blair en su discurso y añadió: “Occidente probablemente prevalecerá si la lucha con el Islam se limita a la lucha armada. Pero nuestra lucha de civilizaciones con el Islam va mucho más allá de eso”

Por ejemplo, la toma gradual Islámica de Europa se está logrando mediante la jihad cultural más que la jihad armada. En Europa, la expansión del Islam no requiere combates en las calles, aunque estos ya se están dando en algunos suburbios de Londres, como ampliamente hemos documentado en ediciones anteriores de este Boletín. Basta que los europeos se acostumbren a los burkas en los centros comerciales, calles cerradas para la oración, la cancelación de las conversaciones críticas sobre el Islam, aceptar el antisemitismo, y la creación de guetos religiosos y culturales en las principales ciudades. Podríamos añadir la islamización de las escuelas a la lista. En su discurso, Blair hizo alusión a un recientemente complot descubierto por el que los musulmanes se hacen cargo de más de una veintena de escuelas en el área de Birmingham. El nombre en clave musulmana de la trama era “Caballo de Troya”. El punto es que tenemos muy poca defensa contra el tipo de Caballo de Troya de la jihad. No es sólo que estamos impedidos por una ideología multicultural que exige que seamos tolerantes hasta la muerte, sino que también los jihadistas culturales son muy conscientes de esta debilidad en nuestra armadura. Ellos saben que no nos atrevemos a criticar una religión no cristiana, y saben cómo sacar provecho de nuestra renuencia. Criticar algo musulmán o islámico y los cargos de intolerancia religiosa y la islamofobia pronto llegan a nivel de demanda judicial.

La belleza de esto, desde el punto de vista islámico es que casi nadie en Occidente se atreve a tomar ventaja de las debilidades teológicas del Islam. Teológicamente, el Islam es un castillo de naipes. Nunca pudo soportar el tipo de examen académico que el cristianismo ha sido objeto. Por ejemplo, el Corán es un mosaico primitivo de ideas prestadas, historias medio dichas, y maldiciones interminablemente repetidas. El historiador Thomas Carlyle fue aún menos caritativo. Aunque consideraba a Mahoma como uno de los grandes hombres de la historia, describió el Corán como: “un revoltijo confuso, fatigoso, crudo, mal construido; iteraciones infinitas, desprolijidad, enredo;  estupidez mal construida e insoportable”. El mundo está lleno de libros mal escritos, pero éste en particular se supone que ha sido escrito por el mismo Dios. Uno podría pensar que Dios pudo haber hecho un mejor trabajo y más si uno lo compara con el Antiguo y el Nuevo Testamento. 

El punto es que cualquiera que haya leído el Corán y tiene incluso un conocimiento de los estudios de las Escrituras se dará cuenta de que el “libro sagrado” del Islam no cumpliría con las pruebas de evidencia crítica e histórica que aplicamos a la revelación cristiana. El punto adicional es que estas pruebas constituyen potentes armas en nuestro arsenal ideológico –si estamos dispuestos a utilizarlas-. En las luchas ideológicas del pasado, se buscó la victoria a través del descrédito ideológico del sistema de creencias que inspiró a nuestros enemigos. Si no hacemos algo similar en nuestra lucha de la civilización global con el Islam (o, si se prefiere, “islamismo”), tenemos que enfrentarnos a la posibilidad muy real de que vamos a perder la guerra –tanto militar como culturalmente-. Si estamos en una lucha a muerte con la ideología / teología islámica, ¿por qué no queremos examinarla con más cuidado? ¿Por qué no habríamos de querer poner en duda la revelación en la que se basa todo? Y, aún más, ¿por qué no buscar la forma de desilusionar y desmoralizar a los defensores de esta ideología?

“Se puede argumentar que este enfoque es incivil, ofensivo e insensible. Tal vez sea así. Quizá treinta años después, ¿le gustaría ser uno que explique a su nieta que usa burka y se casó con un hombre que le triplicaba la edad, y que no tiene los mismos derechos que los hombres, que hemos perdido la guerra cultural contra el Islam, ya que fuimos insensibles para luchar?” afirmó Blair.

¿Podremos hacer dudar a los musulmanes?

Otro argumento más práctico para contra atacar la base ideológica del islamismo y así socavar la fe de los jihadistas es que no va a funcionar. Muchos dan por sentado que una fe profundamente arraigada no puede ser fácilmente sacudida por la crítica, y las creencias islámicas parecen muy inquebrantables. Dado este supuesto, sería una pérdida de tiempo tratar de sembrar las semillas de la duda en la mente de los verdaderos creyentes. Pero las creencias profundamente arraigadas no siempre están tan profundamente arraigadas como parecen. Por ejemplo, hace treinta y cinco años parecía que la fe católica estaba profundamente arraigada en Irlanda, pero Irlanda, al igual que muchas otras sociedades, una vez sólidamente católicas, ha experimentado una disminución significativa en la fe.

En concreto, el Islam también ha sufrido una crisis de fe – y no hace mucho tiempo. A principios de 1970 la mayoría de las mujeres iraníes, iraquíes y egipcias habían abandonado su vestimenta tradicional por la ropa de estilo occidental, y el entretenimiento occidental fue la moda. Los musulmanes continuaron observando su religión, pero lo hicieron de más o menos la misma manera que un cristiano tibio – es decir, más como una obligación social que religiosa. En el mundo musulmán, la mayor parte del siglo XX, el Islam apenas podía definirse como una fe profundamente arraigada.

Los movimientos islamistas radicales del siglo XX, como la Hermandad Musulmana, se formaron con el propósito de renovar la fe que se les escapaba. Y tuvieron un gran éxito al hacerlo. El punto a tener en cuenta, sin embargo, es que la “creencia profundamente arraigada” que ahora vemos en el mundo musulmán es de origen muy reciente. Por otra parte, la creencia profundamente arraigada se basa en el fundamento muy inestable del Corán. 

Los jihadistas hacen lo que hacen porque creen que Dios les ordena hacerlo. Ellos también creen que serán ricamente recompensados “por sus esfuerzos” en el paraíso. ¿Pero qué si el Corán no fue escrito por Dios? ¿Qué tal si fue hecho por el hombre, la invención de un intrigante egoísta? ¿Quién quiere inmolarse en un atentado suicida si la recompensa prometida no es nada más que una herramienta de reclutamiento inteligente hecha con el propósito de sustituir guerreros perdidos en la batalla, hace unos 1.400 años?

¿Mahoma recibió realmente una revelación? 

¿Fue el Corán escrito por Dios? Parece una pregunta bastante central. Y al ver que un sinnúmero de vidas penden de las respuestas, se podría pensar que más personas preguntarían por ellas. No es como preguntas privadas estrictamente personales para la conciencia individual para reflexionar. Son también, como en todas las religiones que se proclaman públicamente, una cuestión para el debate general. Los jihadistas no ocultan su lámpara bajo el celemín. Quienes dudan de Mahoma, entonces, no deberían ser reacios a apagarla. Incluso se podría decir que tienen una función pública tratar de extinguirla. Mientras los musulmanes creen que Mahoma recibió sus órdenes a partir de Dios, la jihad islámica continuará. Si queremos poner fin a la guerra santa, tenemos que hacer un hueco en esa creencia. Como hemos visto una y otra vez en la historia, incluso las creencias profundamente arraigadas son susceptibles de cambio. Si suficientes no musulmanes empiezan a hacer ciertas preguntas insistentemente, hay una buena posibilidad de que los musulmanes puedan ser devueltos a ese estado de duda sobre el Islam que prevaleció en el mundo musulmán hace apenas sesenta años.

Sin embargo en la actualidad su principal protector y promotor son los intereses que promueven el Nuevo Orden Mundial y que están proyectando al Islam como una nueva confederación de estados en los que se anulen los derechos humanos y se imponga una dictadura religiosa sangrienta estilo soviético en la cual no se tolerará otra creencia, ni ningún cuestionamiento al régimen, como sucedió en los estado que conformaron la URSS. Causa escalofríos solo imaginar lo que pasaría si la tendencia sigue como va y Europa, el continente de la razón y de la ciencia, cuna del arte y la civilización occidental queda bajo control musulmán y desde ahí se lanzan a la conquista del resto del mundo como lo están proyectando los intereses angloamericanos sionistas para abonar el camino para la imposición del Nuevo Orden Mundial. Como prueba de esta estrategia esta el lobby islámico en EE.UU. que trata de ocultar la vinculación de Al-Qaeda con el Islam como sucedió con el caso en el que pidieron quitar un video sobre Al Qaeda haciendo referencias al Islam y a la jihad. El lobby islámico está teniendo una gestión eficaz en hacer “potable” la penetración del Islam en occidente, a través de evitar las críticas hacia su religión: desde críticas teológicas que se pueden hacer a cualquier religión, hasta dar información de que los terroristas islámicos profesan el islamismo y lo ponen como su fuente para realizar los atentados. Días antes de que se abriera el museo memorial de los atentados del 11 de septiembre a las torres gemelas en Nueva York – que se abrió al público el 21 de mayo de 2014 -, el consejo de relaciones americano-islámicas (CAIR) intensificó su campaña para instar a los organizadores a editar un vídeo de presentación de Al-Qaeda, para suprimir palabras tales como “extremismo islámico” y “jihadismo”.

En una carta del mes de abril pasado co-firmada por varias organizaciones musulmanas y árabe-estadounidenses, se quejan a los directores de museos sobre lo que llamaron “terminología académica controversial”. El capítulo CAIR de Nueva York comenzó a presionar a los líderes nacionales y de Nueva York para que se edite el breve vídeo titulado “the rise of Al-Qaeda” (“la rebelión de Al-Qaeda”) eliminando “la terminología anti-islámica”, antes de que el museo se abriera al público. El llamamiento se dirigió al presidente Obama, al vicepresidente Joe Biden, a los senadores de Nueva York Kirsten Gillibrand y Charles Schumer, al alcalde Bill De Blasio, y a la concejal Margaret Chin, quien representa al bajo Manhattan. CAIR dijo en un comunicado que el uso en el video de términos como “extremismo islámico” y “jihadismo” – y la forma “generalizada” en que se utilizan, “confunden al Islam y el terrorismo y lleva el riesgo de informar erróneamente a los visitantes del museo, sobre todo a quienes no están familiarizados con el Islam”.

“Después de las reiteradas peticiones para corregir las distorsiones, la película implica ignorantemente a una religión, en lugar de decir que un grupo de delincuentes, fue el culpable de los ataques del 11 de septiembre”, dijo el miembro del tablero de cair-NY Zead Ramadán. “En vez de unificar a todos los americanos contra los malhechores, esta película sigue proyectando ofensivamente sospecha sobre la fe y no aborda el acto terrorista.”. El New York Times informó el mes pasado que el grupo asesor interreligioso del museo, después de ver el vídeo de 7 minutos de duración, presionó para que pueda ser editado, sin ningún resultado. Se citó al presidente de la fundación que supervisa el memorial y el museo, Joseph C. Daniels, diciendo: “desde el principio, teníamos una enorme responsabilidad de ser fieles a los hechos, ser objetivos, y de ninguna manera calumniar a toda la religión, cuando estamos hablando de un grupo terrorista”.

En una carta a los directores de museos del 21 de abril, los miembros del grupo asesor reiteraron sus preocupaciones expresadas anteriormente que: “dado el contenido del video, los visitantes del museo que no tienen una comprensión muy sofisticada de los temas fácilmente podrían equiparar a Al-Qaeda con el Islam en general”. Los miembros del grupo pidieron una vez más que el video sea editado. Si eso no fuera posible, pedían un descargo o declaración para incluirse en el comienzo de la película, o de manera destacada en el sitio de la presentación en el museo. Sugirieron que dijera algo así como: “este vídeo de ninguna manera tiene la intención de dar a entender que la gran mayoría de los musulmanes están de acuerdo o apoyan los ataques perpetrados por los miembros de al-qaeda. La mayoría de los líderes musulmanes y las organizaciones musulmanas de todo el mundo han repudiado la ideología y las acciones de al-qaeda. La documentación del museo del terrorismo inspirado en al-qaeda no debe ser confundida con una justificación implícita o explícita de discriminación racial, religiosa o étnica”.

El sitio web del museo incluye una sección de preguntas y respuestas.

Una entrada titulada: “¿qué es un extremista islámico?”, afirma: “los ‘islamistas’ ven al islam como una guía ideológica para la política y la organización de la sociedad. Es decir, creen que el cumplimiento estricto de la ley religiosa debe ser la única base para la ley de un país, así como para su vida cultural y social. Mientras que algunos musulmanes creen esto, muchos no lo hacen. Los extremistas islámicos creen que la violencia es aceptable para lograr estos fines. Al-qaeda es uno de muchos grupos extremistas islámicos”.

El intento de desvincular a Boko Haram del Islam y el discurso políticamente correcto que ciega a occidente.

El caso actual que ha generado miles de críticas en todo el mundo y una indignación generalizada es el secuestro de 300 niñas en Nigeria por Boko Haram, 90% cristianas, con el objetivo de venderlas y tal vez algunas para canjearlas por prisioneros, desgraciadamente este hecho ha llevado a muchos musulmanes y cristianos a repetir el discurso políticamente correcto de que Boko Haram no tiene nada que ver con el Islam o los musulmanes, sino todo lo contrario, y que los enemigos del Islam aprovechan este acto para desprestigiar al Islam y a los islamistas.

¿Pero no tiene nada que ver con el Islam? ¿No hacen sus fechorías en nombre del Islam? ¿De dónde viene esa violencia?

Luego de haber abogado porque los islamistas de Boko Haram no tienen nada que ver con el Islam, el padre Piero Gheddo del Fides, llega a la conclusión que “el Islam es una religión llena de violencia”.

El lobby islámico, apoyado por los adalides del discurso políticamente correcto busca en el lugar equivocado. Le echan la culpa al imperialismo europeo y luego al norteamericano como la causa de esta violencia. ¿Y por qué no buscar la causa en el lugar más lógico, en las enseñanzas del Islam? Generando esta pantalla de humo que le de cierta justificación al islam, en realidad está planificada por los intereses sionistas que buscan borrar las huellas de su intervención directa en los actos terroristas islamistas.

Y que dice el Papa Francisco sobre los abusos del Islam

Quienes esperábamos que el Papa Francisco alzaría la voz inmediata y vigorosamente contra el secuestro de centenares de estudiantes por parte de Boko Haram y contra la condena a muerte en Sudán de una joven madre de nombre Meriam, embarazada de ocho meses, culpable sólo de ser cristiana, –dos hechos que han levantado enormes protestas en todo el mundo-, hemos quedado decepcionados. Bergoglio es muy cauto a la hora de pronunciarse sobre este terreno explosivo. No sólo por una prudencia cuyo fin es que no se agrave aún más la situación de comunidades cristianas que ya están en peligro extremo, sino por su visión del diálogo entre islam y cristianismo como búsqueda de lo que une en lugar de juicio sobre lo que divide. El rabino argentino Skorka su intimo amigo y consejero ha dicho que le ha oído decir que “tenemos que acariciar los conflictos”.

En la “Evangelii gaudium”, el manifiesto programático de su pontificado, Francisco ha reclamado para los países musulmanes esa libertad de culto de la que gozan los creyentes en el Islam en los países occidentales, de modo que no acepta pacíficamente los atropellos. Pero otras posiciones menos significativas que las del Papa tienen que decir algunas cosas que Francisco no puede decir públicamente, a riesgo de incendiar el mundo. Lo que ninguno ha explicado es que el Islam permite tener esclavas, y que Mahoma “el hombre perfecto y modelo para el resto de los humanos” según ellos, tuvo esclavas así como todos los Califas y lo peor, que ninguna escuela de jurisprudencia musulmana ha prohibido hasta la fecha la esclavitud. Con la llegada de los Hermanos Musulmanes en Egipto se permitió nuevamente la esclavitud. Tampoco revelan cómo ha podido ser secuestrado el Islam en manos de los islamistas cuando la absoluta totalidad de líderes religiosos justifican el jihad contra los infieles y no han emitido ninguno de ellos ninguna fatua condenando la esclavitud y la captura de niñas como esclavas sexuales, cuando estos jeques y líderes religiosos musulmanes emiten con suma facilidad fatuas tan asombrosas en las que se permiten las relaciones incestuosas en el campo de guerra, el acto sexual con el cadáver de la recién difunta, la prohibición de comer plátanos, zanahorias, pepinos a las mujeres por tener formas fálicas, o el montar en bicicleta para evitar que las mujeres se exciten, y un sin número de fatuas por el estilo igualmente ridículas.

Todos estos autores han mantenido silencio y desviado la mirada ante las atrocidades de los secuestros de decenas de miles de niñas tomadas como esclavas sexuales en Sudán, el reciente medio centenar de esclavas sexuales en Egipto, en Pakistán y otros tantos países musulmanes. Parecen “ignorar” la historia de la esclavitud y las constantes guerras entre sectas musulmanas a lo largo de la historia, ya desde el mismo inicio de dicha religión nunca hubo paz entre las diversas facciones del Islam, y de cómo los cuatro primeros califas sucesores de Mahoma al mando del mundo musulmán, los ortodoxos o rashidun, fueron asesinados por correligionarios musulmanes.

El grupo islámico sunnita Boko Haram está adquiriendo armamento pesado, vehículos de combate y cañones antitanque y anti aviones y financia a cada vez más número de muyahidines. Todo esto es cada vez más costoso y se financia con los secuestros, robos, impuestos de protección, ayuda económica de otros grupos islamistas, pero sobre todo y mayormente del blanqueo de dinero de Arabia Saudita y organizaciones islamistas afines que donan sus petrodólares para imponer el Islam en Nigeria, el mayor productor de petróleo de África.

Un mini Boko Haram en cada sociedad musulmana

Varios escritores pakistaníes han cuestionado recientemente a los apologistas liberales por no comprender los vínculos entre la Shari´a -la ley islámica- y estos crímenes y secuestros de Boko Haram, Al Qaeda, y otros grupos islamistas en las tierras del mundo musulmán. Aquellos, conocedores de la realidad de la sociedad musulmana, han criticado a estos apologistas liberales como distorsionadores de un pretendido auténtico Islam, cuando en realidad en cada sociedad musulmana hay un mini Boko Haram, como ha afirmado el escritor pakistaní Murtaza Haider, que advierte en el diario liberal {Dawn} que este creciente tipo de actuaciones (secuestros, violaciones, asesinatos de niñas) son inherentes a las sociedades musulmanas y que esto puede verse en la forma en que son criadas. En otro artículo titulado “Apología descarada”, el periodista Kunwar Juldune Shahid criticó no sólo las acciones de Boko Haram, Al Qaeda, los talibanes, sino también a los padres musulmanes en Occidente que han secuestrado a sus hijas, y las han retornado a sus casa para evitar que sus hijas se casen por amor y que en nombre del honor, padres y hermanos musulmanes han matado a sus hijas y hermanas que se casaron en contra de los deseos de la familia. En casi todos los barrios de las sociedades musulmanas, uno encontrará mujeres que estaban casadas a la fuerza a hombres escogidos por sus padres y que en todos los barrios musulmanes hay un mini Boko Haram vivo y floreciente. Esto es la configuración de un estado soviético islámico en la cual se suman por miles las violaciones diarias a los derechos humanos fundamentales con el silencio cómplice de occidente que voltea disimuladamente para otro lado.

Boko Haram fascina a los jóvenes musulmanes

Boko Haram ha conseguido mayor publicidad “gracias” al secuestro de las 300 niñas. Expertos en terrorismo informaron a The Independent que era posible que muchos islamistas británico-nigerianos planeaban viajar al país africano para luchar en nombre de Boko Haram. La “epopeya” islámica, secuestrar niñas y poseerlas como esclavas sexuales, concebido como la antesala del paraíso de Alá en la que cada muyahidin poseerá 72 huríes -vírgenes de ojos negros-, genera gran prestigio entre los islamistas y correligionarios, lo que va a ser más foco de atracción “viajar” a Nigeria que al Yemen. Boko Haram no es un grupo de alocados y desviados islamistas, sino todo lo contrario desde la perspectiva islámica, son auténticos guerreros del Islam que combaten a los infieles y toman a sus mujeres como botín de guerra. Por ahora es un grupo exitoso que está poniendo en jaque el gobierno de Nigeria y que muestra su capacidad de amedrentar a los cristianos de este país, lo que refuerza a los ojos de los islamistas su poderío y capacidad de atracción y fascinación.

El gran peligro para la libertad, la civilización y los derechos de las mujeres no sólo en occidente sino en todo el orbe, es el estado de inconsciencia de los países libres por la narcosis del petróleo, no entender que hay una guerra asimétrica en la que el islamismo está en todos los frentes, la falta de músculo y nervio y la pérdida de conciencia de que la libertad tiene un precio al que hay que estar dispuesto a pagar. Y no perdamos de vista las atrocidades que están sucediendo en Siria a manos de los radicales jhigadstas musulmanes que han crucificado y asesinado a miles de cristianos y estos grupos de asesinos están recibiendo generosos fondos y entrenamiento de parte de las potencias occidentales como Estados Unidos que ve en estos grupos algo más aceptable que un gobierno legítima y democráticamente elegido como el de Al Asad, el cual tiene el respaldo de Rusia, que como hemos documentado ampliamente trata de evitar que sus errores cometidos en la era soviética se repitan en el terreno religioso como lo intenta el Islam, que está a la conquista del mundo para implantar su estilo de vida que resulta totalmente inaceptable e incompatible con el cristianismo y con el modelo de civilización occidental.

Con información de: Crisis Magazine, Signos de estos Tiempos, CNS News, Gees, La Nuova Bussola Quotidiana 

Artículo publicado en el Boletín BIIE Vol.01 No.37 – Junio 2014 Segunda Semana

Nació en la Ciudad de México En 1975.

Analista político desde hace más de 23 años, ha dado asesorías estratégicas a la iniciativa privada, a las fuerzas armadas, partidos políticos, a la Iglesia y a representaciones diplomáticas.

Ha impartido cursos de religión, historia, apreciación e historia del arte, geoestratégia y política, crecimiento personal y espiritual, entre otros temas en diversas ciudades de México.

Ha escrito más de 400 artículos sobre una amplia gama de temas como: historia, economía, política, defensa de la vida, escatología, religión, arte, ciencia, tecnología, nuevo orden mundial y revisionismo entre otros temas que han sido publicados en revistas y sitios de internet de México y otros países de habla hispana de América y Europa.

Fundó hace cinco años el Boletín de Información e Inteligencia Estratégica (BIIE) que es una publicación internacional calificada como uno de los mejores y más especializados medios de inteligencia, que se publica quincenalmente, y además produce videos de conferencias, entrevistas e informes especiales con sus corresponsales de diversas partes del mundo.

Participó como ponente junto con expertos de todo el mundo en el primer Congreso Internacional Identitario en mayo de 2015 en Guadalajara, Jalisco, México.

En febrero de 2016 publicó su primer libro Iglesia Perseguida Iglesia Verdadera que fue prologado por el Doctor en Teología y Doctor en Humanidades José Alberto Villasana.

Por invitación e iniciativa de Esteban Arce, uno de los comunicadores más importantes e influyentes de México, Miguel Salinas Chávez fundó en marzo de 2017 Orgullo e Identidad Nacional Mexicana (OEINM) que es una productora de contenidos audiovisuales para crear material identitario nacionalista de México, el cual originalmente se difundió a través de los medios de comunicación abierta más importantes de México como son Televisa y Grupo Imagen, en los espacios informativos que conduce Esteban Arce y ahora además, ese contenido se difunde en su propia página web, su canal de YouTube, y ampliamente en las redes sociales con la intención de despertar y exaltar el orgullo por la identidad nacional.

Es colaborador del periódico español Gaceta.es que es uno de los más influyentes de aquél país.

Es el representante en México de Infovaticana que es uno de los sitios web más seguidos e influyentes a nivel mundial sobre temas relacionados con la Iglesia Católica.

Conduce el programa México para Iberoamérica del canal de TV argentino TLV1.

Es colaborador y el representante en México del Consorcio de Medios español Grupo Intereconomía.

Es el representante en México del canal de tv colombiano Tele Amiga.

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