El mayor declive de los valores morales y el período de la más profunda degradación alemana fue exactamente cuando mayor poder tuvieron los judíos en Alemania

2 votos, promedio: 5,00 de 52 votos, promedio: 5,00 de 52 votos, promedio: 5,00 de 52 votos, promedio: 5,00 de 52 votos, promedio: 5,00 de 5 (2 votos, promedio: 5,00 de 5)
Tienes que registrarte como miembro para valorar esto.
Cargando…
Compartir:

Con la pérdida de la primera guerra en 1918 los rifles son silenciados, mas no en Berlín. En Berlín, viene la revolución. Los catorce años entre la primera y segunda guerra mundial son encrucijada en la historia, y Berlín emerge con liderazgo en ciencia, humanidades, música, museos, educación superior, gobierno, diplomacia y asuntos militares. Los mejores laboratorios y universidades en el mundo aquí residen.

Hay más escenarios de teatro que en Nueva York, y más periódicos que en Londres. Hay libertad total, no hay censura. Rebosa de sexo, arte, política y decadencia.

Es el lugar para cualquier persona con ambición. Se congrega el talento y se generan todo tipo de movidas. Arquitectos importantes, pintores, escritores, todos llegan a Berlín. La encuentran irresistible. Aquellos que sienten el colapso de los imperios de Europa del Este viven una metrópolis amable con los extranjeros. Así como la contemporánea Nueva York es gran manzana para Estados Unidos, cientos de miles de alemanes escapan del provincialismo del resto del país para respirar Berlín. Hay algo en el aire, como anfetaminas, que energetiza a los habitantes toda la noche y añade a su caminar matutino a la hora de trabajar.

La inflación de los años 20 desborda la población. Quien recibe su paga en la mañana con maletas llenas de billetes, corre a las tiendas antes que los precios vuelvan a subir. Cientos de miles de desposeídos mueren de hambre en las calles comiendo sopa hecha de cuervos, ardillas y ratas, mientras que en restaurantes los opulentos comen suntuosamente.

Todas las monedas valen más que el marco alemán. Los ahorros de vidas enteras se esfuman con la hiperinflación, y los hogares de clase media se transforman en casas de placer para turistas. El extranjero se aprovecha del sexo más barato del continente, diez dólares estadounidenses compran lo que quieras.

El viejo orden esfumado, reina el caos. Berlín, Shangri-La de sexo, Babilonia de los años 20, remplaza a París como centro del hedonismo y Metrópolis del Vicio. Inmoral y amoral se vuelven irrelevantes, anything goes. Es un experimento en permisividad con total abandono. La Alemania de Weimar es preludio a la revolución sexual de los años sesenta.

Luigi barzini, en su memoria Los Europeos, describe la escena en los burdeles baratos llamados Tingel-Tangels. “Observé a los proxenetas ofrecer cualquier cosa a cualquier persona: niñitos, niñitas, hombres robustos, mujeres y hasta seres vivos no humanos. En Octubre de 1923, cuando un dólar estadounidense se compraba en 4.2 billones de marcos y seis carretas llenas de billetes no compraban un pedazo de pan, se decía que ‘el más exquisito sexo oral en Berlín nunca costaba a un turista más de 30 centavos.’”

En la Alemania de Weimar puedes, por un dólar, contratar a Generales del ejército con sus esposas para espectáculos de sexo público en su sala de estar. Hay clubes como el llamado Alles eine familia, todo en la familia, negocio de una mujer, su esposo y dos hijas con servicio para todo tipo de gustos sexuales. Amas de casa se vuelven prostitutas, adolescentes pasean por las calles nocturnas vendiéndose al mejor postor, los padres se vuelven procuradores. Cientos de miles de niños y niñas participan en el tráfico sexual.

Multitudes de niñas prostitutas esperan tras las puertas de los grandes hoteles, las estaciones de tren y los restaurantes de Berlín. QUIENES LAS MANEJAN SON JUDÍOS. Klaus Mann, hijo del celebrado novelista Thomas Mann, en épocas de hiperinflación (1923) visita Berlín y camina cerca de las dominatrices: “Algunas parecían feroces Amazonas, pavoneándose con sus largas botas de cuero verde. Una me susurra al oído, ‘¿Quieres ser mi esclavo? Solo cuesta seis billones y un cigarro.’”

Un grupo de niñas rusas de catorce años, refugiadas de la carnicería de Stalin,  logran ganar buen dinero en el mercado de las dominatrices. Hay burdeles de infantes que se pueden enviar en taxi a domicilio. Equipos de madre-hija ofrecen simultáneamente su servicio al mismo cliente. Hay no menos de 17 tipos de prostitutas, de la calle y de interiores.

Cien Mil mujeres exageradamente maquilladas caminan las calles de Berlín y trabajan en clubes sexuales. Otras emanan cierta brutalidad, vestidas con botas verdes y agujetas amarillas. Les gusta cierto tipo de violencia, están dispuestas a disfrazarse y jugar a ser muy malas. Hay mercado para mujeres deformadas. También hay lesbianas que apalean a hombres que pretenden ser niños de escuela.

Nace el género literario de crímenes sexuales sensacionales. Emerge un asesino serial. Florece un considerable movimiento nudista moderno, con división política entre partidos. Hay clubes nudistas comunistas, y socialistas.

El autor judeo-germano Stefan Zweig indica que aún en la Roma antigua – donde catorce de los primeros quince emperadores son homosexuales – no existe tal grado de depravación alcohólica y desvergüenza pública. “Cientos de hombres vestidos como mujeres y cientos de mujeres vestidas como hombres bailan debajo de los benevolentes ojos de la policía. En el colapso de todos los valores se afirmó un tipo de locura.”

Se Liberan las restricciones acerca de quién puede hacer que con quien. Es moda ser lesbiana, y también bisexual. Jóvenes amas de casa se ‘convierten.’ Hay para escoger por toda la ciudad 160 diferentes clubes eróticos y salones gay, cada uno con su personalidad desde lo más exquisito, especial y privado hasta lo más vulgar. Cada uno abre puertas que llevan milenios bajo llave. Es momento de experimentación. Se dibujan nuevos trazos en los límites sexuales.

El autor alemán Erich Kästner, refleja la topografía de la enfermedad del alma que fue envenenada por influencia judía y que había tomado posesión de la antes orgullosa ciudad: “En el Este hay crimen; en el centro hay estafadores; en el Norte reside la miseria, en el Oeste la lujuria; y por doquier, declive.”

Life is a Cabaret

Los teatros de revista se concentran en las grandes ciudades, son modalidad nueva de entretenimiento, de canción, poca ropa, burlesque y sátira.  LOS DUEÑOS Y ADMINISTRADORES SON MAYORMENTE JUDÍOS. Antros, cabarets y exhibiciones presentan mujeres desnudas en movimientos desvergonzados. La danza se vuelve el furor del momento, expresión del gozo de la vida y el deseo de muerte. Bailan al filo del volcán. Presentan shows con títulos como Desnúdate y Mil mujeres desnudas y Pecados del mundo, Casa del amor, y Dulce y pecaminosa. La castidad y la autodisciplina que caracterizan la personalidad protestante alemana, son objeto de burla y considerados prejuicios antiguos.

La radio es comunicadora colectiva y, por doquier, se esparce la voz de Claire Waldoff, descarada artista de cabaret, quien canta sobre el sexo con gusto estridente. Ella es chaparra, llenita, su pelo de alambre color rojo, y voz rasposa, es Ideal de Berlín, símbolo de la ciudad para hombres y mujeres por igual.

Adorada por los ciudadanos, Waldoff es la primera lesbiana oficial en la Metrópolis. No lo guarda como secreto: intenta convencer a todas las mujeres que ser lesbiana es algo muy amable. Claire entrena a Marlene Dietrich en su androginia, la viste con pantalones, smoking, cigarros y cravatte. Claire la introduce también al amor lésbico.

No importa si el amante es hombre o mujer, dicen, Marlene brinda el mejor sexo oral del mundo. Es icono para mujeres gay cuando no existían tales. En los años 20 se vuelve legítimo que las mujeres vivan sus propias fantasías, y tengan sus propias ideas acerca de la libertad sexual.

ANITA BERBER nace el último año del siglo 18. Llega a Berlín a los 16 años y para los 19 ya muestra sensual desnudez en escenarios. Su nombre se vuelve sinónimo de escándalo. Es de las primeras estrellas del cine alemán que baila desnuda en foros y teatros. Se acuesta con quien le place, incluso con changos. Su multisexualidad y afinidad por drogas y alcohol generan completo libertinaje. Berber celebra como pocas de su época. Su esposo es abiertamente homosexual, y las danzas que interpreta llevan nombres como Suicidio, Orfeo, y Manicomio.

El Lugar preferido de Anita Berber es un cabaret carísimo de nueve asientos donde se profiere cognac y opio. Cada día se vuelve más escandalosa. Además de su adicción a las drogas, es profundamente alcohólica. Toma uno tras otro amante, de repente se torna a la prostitución. Es Ramera Escarlata de Babilonia. Su favorito elixir lo prepara en un cuenco mezclado con una rosa blanca cuyos pétalos se va comiendo. En 1928 a los 29 años, repentinamente deja de beber. Muere en noviembre de ese año, rodeada de estatuas de la Virgen María, cocaína, y opio, y jeringas de morfina.

Bede Schlichter, actriz de cine secundaria, conoce al decadente artista Rudolf Schlichter, y su unión genera violencia, sexo y muerte en nombre del arte. Su amigo es Georg Grosz, devoto del movimiento Dada, que se burla de todo lo que tiene que ver con la autoridad. Grosz es crítico social que captura la vida depravada de la ciudad. Pinta burócratas porcinos junto a prostitutas demacradas, el hedonismo y la total desesperanza. ¿Por qué pinta a todas estas personas tan feas y malas? Explica el artista: es que yo sé cómo son por dentro. Desde 1923 Grosz dibuja a Hitler como héroe wagneriano –Siegfried Hitler-, con lo que se gana de los primeros lugares en la lista negra de la venganza Nazi. El propagandista Joseph Goebbels lo declara “bolchevique cultural número uno.”

Una atrevida y radical obra emerge del teatro burlesque, escrita por el prominente bohemio y comunista judío Bertolt Brecht, autoproclamado proletario, de look cultivado con puro medio masticado, “La ópera de los tres centavos,” (Die Dreigroschenoper) en colaboración con otro judío Kurt Weill, ofrece una crítica socialista al mundo capitalista, y sus antihéroes son amorales. Se estrena el 31 de agosto de 1928 en el Berlinés Theater am Schiffbauerdamm. Para cuando Brecht y Weill son forzados a abandonar Alemania, la obra ya se ha traducido a 18 idiomas e interpretado más de diez mil veces en los escenarios europeos.

LAS autoridades observan discretamente.

Eso añade un elemento clandestino a la excitación.

Einstein del Sexo

En los años 1920, los homosexuales en Alemania, particularmente en Berlín, disfrutan de un nivel de libertad y aceptación mayor que en cualquier lugar del mundo. Antes que Masters y Johnson y antes que Alfred Kinsey, se acredita al Dr. Magnus Hirschfeld (1868-1935) con la invención de la noción de ciencia sexual. Es queer, judío, se viste de mujer, le dicen La Tía Magnolia, milita con el partido demócrata social y es gran liberal que define el espíritu libre de Berlín.

Estudia filosofía y filología en Breslau, y medicina en Estrasburgo, Munich, Heidelberg, y Berlín. Hirschfeld se dedica a la medicina y la escritura, la educación y la conciencia de género. Busca llevar a cabo investigaciones para defender los derechos de minorías sexuales, y revocar el Párrafo 175, la sección del código penal alemán que desde 1871 criminaliza la homosexualidad.

Así queda claro que toda la sarta de aberraciones actuales del lobby gay mundial no es una novedad sino un viejo plan judío que lleva décadas de promoción. Este movimiento político comienza a fines de siglo 19 y adquiere fuerza hasta que es aniquilado con la entrada de los Nazis al poder.

Este judío Magnus Hirschfeld se le considera el padre del movimiento homosexual y de todas las aberraciones antisociales y anti familiares que se derivaron de ahí. El desarrolló la teoría del “tercer sexo, intermedio entre varón y mujer. Una teoría disparatada y retorcida fruto de su desviación y depravación que compartía con otro judío alemán y querido por el Sigmund.

Tras varios años como médico de cabecera en Magdeburgo, en 1896 editó el panfleto anónimo Safo y Sócrates, sobre el amor homosexual. En 1897 fundó el Comité “científico” humanitario (Wissenschaftlich-humanitäres Komitee) para defender los derechos de los homosexuales y anular el artículo 175 de la ley alemana.

El comité liderado por Hirschfeld consiguió reunir unas 5000 firmas de “prominentes” ciudadanos pidiendo la abolición del artículo 175. Entre los signatarios todos judíos no por casualidad estaban Albert Einstein, Hermann Hesse, Käthe Kollwitz, Thomas Mann, Heinrich Mann, Rainer Maria Rilke, August Bebel, Max Brod, Karl Kautsky, Stefan Zweig, Gerhart Hauptmann, Martin Buber, Richard von Krafft-Ebing y Eduard Bernstein.

En 1903, Adolf Brand y otros se separaron del Comité científico humanitario para formar la «Gemeinschaft der Eigenen» (Unión de los propios). Los dos grupos colaboraron estrechamente en la campaña contra el artículo 175 de 1919 hasta 1929.

En 1908 publicó bajo su dirección la Revista de Sexología (Zeitschrift für Sexualwissenschaft), primera publicación dedicada a la sexología como ciencia, de la que lanzaron doce números, todos en ese año, con colaboraciones de fichitas como Sigmund Freud. 

En 1921 Hirshfeld organizó el «Primer congreso por la reforma sexual«, que llevó a la formación de la «Liga mundial por la reforma sexual«. Los congresos se celebraron en Copenhague en 1928, en Londres en 1929, en Viena en 1930 y en Brno en 1932.

Hirschfeld colaboró y actuó en la película de 1919 Anders als die Andern («Diferente a los demás»), dónde el actor Conrad Veidt representaba uno de los primeros protagonistas homosexuales en el cine. La película tenía como propósito plasmar las consecuencias del párrafo 175 y hacer campaña contra el. El personaje de Veidt es chantajeado por un ex amante y finalmente prefiere salir del armario que seguir pagando, lo que acaba por destruir su carrera y lo llevará al suicidio.

En 1919, bajo el ambiente decadente de la República de Weimar, Hirschfeld abrió el Institut für Sexualwissenschaft (Instituto para el estudio de la sexualidad) en Berlín. El instituto también incluía un Museo del sexo, y un servicio educacional para el público que se sabe fue visitado por clases de escolares es decir desde hace casi un siglo inicio la ofensiva para despertar la sexualidad homosexual en los niños de educación primaria.

Hirschfeld recibia el apoyo financiero de sus hermanos de raza judía muchos de ellos homosexuales famosos alemanes.

Tras la toma de poder de los nazis, una de sus primeras acciones el 6 de mayo de 1933 fue destruir el Institut für Sexualwissenschaft y quemar la biblioteca. Las fotos de periódicos y el documental de la quema de libros por los nazis son habitualmente escenas de la quema de la biblioteca de Hirschfeld. Hirschfeld estaba fuera de Alemania en ese momento en una gira mundial de conferencias. Nunca volvió a Alemania y murió en Niza en 1935.

Como “defensor de derechos” homosexuales y transgénero, Hirschfeld aboga por los “derechos” de la mujer, la descriminalización del aborto, la mezcla de razas y la eliminación de las políticas sociales que prohíben que las maestras y los funcionarios se casen y tengan hijos. Determina que hay 64 diferentes tipos de hombres, desde extremadamente masculino hasta extremadamente femenino. La palabra travesti es su invención. Fomenta la experimentación con el cambio de sexo, y el rejuvenecimiento sexual.

El “Instituto” publica libros sobre afrodisíacos, prostitución, catástrofes y patologías sexuales, y perversiones. Promueve la masturbación. Representa el lado oscuro del mundo, expuesto en Berlín.

El instituto ocupa una elegante villa cerca del Reichstag, el parlamento alemán. Ahí ofrece servicios educativos, consejos sobre sexualidad y consultas médicas con médicos judíos como Felix Abraham y Arthur Kronfeld, Ludwig Levy-Lenz.

De toda Europa visitan el Instituto jóvenes que desean explorar lo que en el resto del mundo es considerado desde siempre una aberración. Famosos visitantes judíos como director de cine ruso Sergei Eisenstein, lo consideran su segunda casa. El instituto acoge una serie de residentes de corto y largo plazo ya sea rentando o gratuitamente, la mayoría judíos incluyendo el crítico literario y filósofo Walter Benjamin; la actriz y bailarina Anita Berber (Se dice que Hirschfeld solo se acuesta una vez con una mujer, y esa es Berber); el filósofo marxista Ernst BlochWilli Münzenberg, miembro del parlamento alemano y oficial de prensa para el Partido Comunista Alemán y Rudolf Z/Dörchen, uno de los primeros pacientes trans-género en recibir cirugía de reasignación sexual.

EN 1931 más de 60 por ciento de las películas alemanas y 82 por ciento de los guiones son producidas por judíos, cuando no cuentan más que con 0.9 por ciento de la población alemana. Prácticamente todo lo que producen son basura repugnante que ataca a todas las instituciones de la sociedad principalmente a la familia. Directores, productores, directores de escena, guionistas y críticos producen títulos como Moral und Sinnlichkeit (Moral y Sensualidad); Was kostet Liebe? (¿Cuál es el precio del amor?); Wenn ein Weib den Weg verliert (Cuando una mujer pierde su camino); Prostitution; Sündige Mutter (Madre pecaminosa); Das Buch des Lasters (El libro de los vicios).

La depravación promovida por los judíos es más que sexual alcanza los niveles de perversidad diabólica. En un famoso restaurante mientras los patronos comen suntuosamente, un hombre acostado dentro de una caja de cristal lleva días sin comer y se está muriendo. Es artista del hambre, vuelto celebridad local entre las damas. Recibe cartas de amor y propuestas de matrimonio. Son aspectos de la crudeza, tosquedad de la cultura, la humillación y degradación en la que los judíos habían hundido a la sociedad berlinesa y extendida de ahí a otras partes de Alemania. El poder atado a la sexualidad: el poder que las mujeres ejercen vendiendo su sexualidad, y el que ejercen los hombres comprándola.

El descontento y la desilusión capturan la ciudad del pecado, la revolución sexual está ligada a la revolución política. Se exige la libertad de las mujeres y del proletariado. Aumentan las peleas en las calles, el desempleo se agudiza, la música lentamente es ahogada por un sonido bélico y más estruendoso.

En esa época solo hay doscientos Nazis en contraste con 250 mil comunistas. Goebbels decide tomar esta ciudad y llenarla de Camisas cafés. Para el Nacionalsocialismo, Berlín es territorio ajeno. Adolf Hitler odia el nuevo Berlín, ciudad rebosante de bolcheviques, socialistas, revolucionarios, eslavos y judíos, cosmopolitas, Marxismo, vicio, estriptistas, y en resumen completa depravación y degeneración.

Berlín representa a los intelectuales de izquierda mientras que la derecha de Münich no tiene parte en este pueblo de ideas izquierdosas. El 30 de enero Hitler es designado Canciller de Alemania. Al poco tiempo, los bares gay de Berlín serán prohibidos. El Dorado, hogar de un famoso travesti, es convertido en el cuartel general Nazi. Se establece censura en la prensa que promueve esta desintegración social y se restringe severamente la lectura de libros que atentan contra la estructura social.

HIRSCHFELD es el prototipo del judío que seduce a jóvenes y los corrompe. Es homosexual de izquierda y socialdemócrata, suficiente combinación para marcar su persecución.

El seis de mayo, Goebbels incita a estudiantes universitarios Nazis a destruir el refugio infernal de Magnus Hirschfeld. Su villa es demolida.

Con al ascenso al poder del partido nazi, el éxodo de judíos es casi inmediato, saben que su reino de maldad, depravación y atentados contra la sociedad, contra el cristianismo y contra la raíz cultural alemana ha llegado a su fin, huyen como ratas en medio de un naufragio, el naufragio fue para ellos que hundieron a Berlín en el capítulo más oscuro de su historia. Por el contrario, para Alemania y para Berlín, comenzaba el periodo histórico más brillante del siglo XX, el gran milagro alemán que convirtió al estado ruinoso, quebrado y degenerado en el que lo habían convertido los judíos, en la principal economía europea y quizá en la segunda del mundo todo en solo una década.

Nunca el mundo ha visto algo semejante y la fórmula del éxito ha quedado prohibida no porque fuera nazi, sino porque el progreso y desarrollo a tal velocidad es lo más peligroso para quienes desean mantener el control del mundo e imponer su dominio hegemónico.

Fuente: Enlace Judío México

Con apuntes del consejo editorial del BIIE

Compartir:
Do NOT follow this link or you will be banned from the site!