La criminal política verde desindustrializadora es contraria a la naturaleza humana aunque la avale y promueva el “Papa” Francisco

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Durante la reciente cumbre de potentados en Davos, Suiza, tanto el Presidente francés Macrón como la Canciller alemana Ángela Merkel lanzaron llamados urgentes para reverdecer el planeta, lo cual aplaudió de manera muy entusiasta el periódico oficial del Vaticano L’Osservatore dando cuenta de este hecho, ya que esta es la misma línea del “Papa” verde Francisco.

En primera instancia sonaría muy loable, noble y razonable, esta postura en favor del conservacionismo, pero en realidad lo que se esconde detrás de esta política ecologista es causar el mayor atentado a la existencia de la raza humana, ya que lo que estos líderes junto con el “Papa” Francisco- pretenden, es reverdecer el mundo a cambio de despoblarlo y a lo largo de este artículo explicaremos porqué ésta mal entendida ecología, es el mayor atentado contra la humanidad.

La naturaleza misma del ser humano desde la creación del primer hombre, ha sido la de buscar el bienestar y mejorar las condiciones naturales de su entorno, eso ha sido siempre y por esta tendencia natural hacia el progreso y el mayor control de su medio ambiente, es que el hombre ha desarrollado la ciencia para entender la esencia y las leyes de la naturaleza, y al hacerlo, poder replicarla y mejorarla a través de la aplicación del conocimiento científico en la vida cotidiana a través de la tecnología.

Si se rompe esta tendencia natural del hombre hacia el progreso y el mejoramiento continuo de su forma de vida y de su entorno, no solo se atenta contra la única creatura del mundo con la capacidad de comprender, replicar y potenciar las leyes naturales, sino que además, se atenta contra la única especie responsable del resto de las especies, ya que al ser la única con conciencia, es la que tiene la responsabilidad de preservar y mejorar el hábitat que recibió.

Desde su origen prehistórico hasta el siglo XVI este equilibrio entre naturaleza y ser humano siempre se mantuvo y el hombre tomaba de su entorno lo que necesitaba y la naturaleza también se beneficiaba de este usufructo del ser humano, al crear nuevos hábitats en los que aparecieron o se desarrollaron favorablemente nuevas especies animales o vegetales.

El último momento en el que se respetó este equilibrio fue en el Renacimiento, tras el cual y después del gran cisma de la Iglesia propiciado por las ideas de Martin Lutero, Juan Calvino y que trajo como consecuencia las guerras religiosas que partieron a Europa en dos bandos: el hispanismo católico contra el anglo protestantismo que se disputaron la hegemonía global, como lo documentamos ampliamente en la edición anterior de este Boletín.

Y fue precisamente este modelo anglo-protestante el que a partir de este momento histórico, por estar bajo la influencia directa del judaísmo masónico, le declaró la guerra a la idea misma del cristianismo, su civilización, legado y a la idea de que el ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios y aunque diferentes por fuera, todos los hombres tienen la misma dignidad que además es única entre todas las creaturas, ya que es la predilecta de la creación por ser la más dotada en capacidades, pero y sobre todo, por ser la única que comparte una cualidad divina que es la de la conciencia, con lo cual el ser humano no sólo es capaz de reconocerse a sí mismo sino también de conocer y relacionarse con su Creador. Eso fue lo que este modelo de dominación anglo-protestante judeo masónica quiso arrancar de la faz de la tierra, ya que ellos se consideran los únicos seres humanos dotados de conciencia y para conseguir este perverso fin, idearon la creación del modelo económico del libre comercio anglo-protestante judío.

Este modelo económico que carecía de sustento moral, ya que únicamente abogaba por la ganancia como fin último y reflejo del éxito de cualquier actividad humana, no tuvo reparos en explotar hasta el agotamiento, toda clase de recursos naturales, devastando zonas completas y robando de la riqueza natural sin freno alguno. Y peor aún es que este modelo depredador se ha extendido desde el siglo XVII hasta la actualidad, llevando a la humanidad a una situación de pérdida y pauperización de los niveles de vida en general o de la mayoría de la población humana como no se había visto nunca y esto de manera absolutamente arbitraria y deliberada, ya que desde el siglo XX se tiene la tecnología y conocimiento para alcanzar un sano desarrollo sin depredar de forma irreparable grandes zonas que se convierten en desiertos estériles.

Y cuando precisamente se alcanzó la tecnología para poder salvar al medio ambiente y al mismo tiempo aliviar y desterrar la pobreza, hambre, enfermedad y la mayoría de los males de la humanidad, fue el momento en el que se lanzó la falsa y perversa doctrina ecologista para descarrilar el progreso, desarrollo económico y el bienestar general que se había alcanzado a finales de los sesentas en la mayor parte del mundo, al menos en el que estaba fuera de la esfera soviética y para frenar este momento de avance del nivel de vida general, se lanzó sobre la juventud el movimiento hippie, involucrando a la juventud en causas supuestamente pacifistas con el pretexto de la guerra de Vietnam, interesándolos en la revolución sexual que les ofrecía sexo libre y sin consecuencias, incitándolos a caer en el mundo de las drogas, inducidos por la música rock y convertirlos en activistas sociales y rebeldes contra toda autoridad para sacarlos de las aulas y desinteresarlos de la ciencia, la tecnología y el progreso.

Una de las banderas del movimiento pacifista era la desnuclearización, que aunque aparentemente iba contra la carrera armamentista y especialmente las armas nucleares, la realidad de quien los creó y financió era lanzarlos contra las nucleoeléctricas que estaban generando una cantidad insuperable de energía eléctrica limpia y muy eficiente y lo mejor era que estaba desplazando a los hidrocarburos como el petróleo que era y sigue siendo la principal fuente de combustible; por ello los poderosos intereses ligados a las grandes petroleras inglesas, holandesas, francesas y norteamericanas apoyaron el movimiento ecologista que exigía la desindustrialización mundial para supuestamente no atentar contra el ecosistema.

A lo largo de los setentas y ochentas se fue ampliando la guerra contra la tecnología y la ciencia para desindustrializar el mundo, argumentando que eran precisamente los combustibles fósiles como el petróleo los que más contaminaban, cosa que es cierto, pero por absurdo que parecía, la única y más efectiva alternativa que se tenía a mano para sustituir dicho contaminante, que era la energía nuclear, fue la que recibió el blanco de los ataques para erradicarla, prohibirla o al menos limitarla lo más posible, así surgieron movimiento terroristas verdes como Greenpeace generosamente financiados por las fundaciones de las petroleras a las que se supone combatían y denunciaban como depredadores del ecosistema, lo cual sí son, pero que en realidad acababan los Greenpeacers exigiendo el cierre de todas las centrales nucleoeléctricas del mundo por considerarlas altamente contaminantes.

En ese mismo periodo se creó la teoría del calentamiento global argumentando que la actividad industrial estaba siendo tan nociva para la tierra y el ecosistema, incluso atmosférico, que la temperatura de la tierra estaba subiendo dramáticamente cada año y eso nos llevaría a un ecocidio que derretiría los casquetes polares e inundaría todo el mundo causando una tragedia apenas comparable con el diluvio universal.

El 8 de agosto de 1975, la revista Science publicó un artículo titulado Cambio climático: ¿Estamos al borde de un calentamiento global pronunciado? Escrito por Wallace S. Broecker un geoquímico marino y actual catedrático de Ciencias Ambientales y de la Tierra de la Universidad de Columbia, en Nueva York. Esta era la primera vez que este concepto aparecía en el periodismo científico, en dicho artículo, Broecker ligaba el cambio climático a la acción humana y predecía que con el aumento de emisiones de dióxido de carbono disminuiría la capacidad de los océanos para atrapar este gas de la atmósfera, lo que haría subir la temperatura del planeta.

Todas las universidades, centros de investigación de los gobiernos más poderoso del mundo, científicos, premios Nobel, revistas de ciencia, etc. todos al unísono adoptaron esta mentira como ciencia pura y se convirtió en la moneda de cambio para que cualquier científico recibiera becas, premios y reconocimiento, así como las universidades para seguir recibiendo los recursos del Estado debían plegarse a esta gran mentira de que la actividad industrial estaba impactando de manera tan directa y dramática al medio ambiente, hasta el punto de asegurar que la misma capa de ozono, que es la que nos protege de los letales rayos gama, se estaba abriendo y que la prueba era que en el Polo Sur ya había un boquete en la atmósfera, curiosamente ese boquete se abrió en donde no hay polución, ni la más mínima contaminación y no existe ninguna actividad industrial, en cambio en las ciudades más pobladas y contaminadas del mundo, la capa de ozono está intacta, si en dichas zonas ha habido un incremento en la temperatura del microclima de dicha ciudad, es por la deforestación de las áreas verdes que rodean las ciudades o que se encontraban dentro de las mismas, además de que al asfaltarse las calles reflejan el calor del sol aumentando la temperatura.

Pero esto no se registra igual en otras partes del planeta en donde no hay actividad industrial como el pulmón de América que es la inmensa selva del Amazonas.

La embestida verde no solo exige la desindustrialización sino también la despoblación de la mayoría de los habitantes del mundo, ya que es una consecuencia directa que cualquier economía que se desindustrializa requiere mayor territorio para sostener y proveer de lo necesario a una población menor que la que se podría sostener en una economía industrial, esto es ciencia y matemática pura.

Por ello como mencionamos al inicio de este artículo el ecologismo es genocida porque implica la reducción de la población la cual queda limitada por los procesos naturales del territorio que habita, en lugar de potenciarlos gracias a la tecnología.

No es de extrañar por tanto que los líderes de las principales naciones como Francia y Alemania que están totalmente sometidos al proyecto genocida del Nuevo Orden Mundial, haya adoptado la línea verde, ya que el Nuevo Orden Mundial exige la despoblación del planeta y han usado como su estandarte el calentamiento global para lograrlo, pero lo increíble es que quien se ostenta como jefe máximo de la Iglesia católica, Jorge Mario Bergoglio haya adoptado también esta misma línea verde genocida y lo hizo a través de un documento oficial que incluso él intentó colar como magisterio ya que lo publicó a través del formato de encíclica, nos referimos a Laudato Si, conocida como la encíclica verde en la que el argentino adopta y asume como dogmas de fe científico las mentiras del ecologismo sobre el calentamiento global y adopta como propios, y por tanto según él así debería de verlo y tomarlo la Iglesia universal, toda la prédica de lo nocivo de la industrialización, la contaminación y lo peligroso de la energía nuclear, dejando como única alternativa precisamente la que han adoptado los gobiernos europeos, que son las conocidas como energías verdes o alternativas que son las eólicas o las que se pueden obtener por la energía solar, aunque son muy poco eficientes y muy caras en su relación a la densidad de energía que producen comparado con el costo de obtenerlas.

Así que este hombre además de ser una calamidad espiritual y predicar en favor del comunismo, la Teología de la Liberación, y toda clase de disparates opuestos a la Doctrina y el Evangelio con su encíclica Laudato Si, que por ello ha sido tan alabada por Greenpeace, la ONU, Obama, Hollande, Santos, hasta Maduro, Evo Morales y el Encuentro Mundial de Movimientos Populares.

La encíclica menciona que “El paradigma tecnocrático también tiende a ejercer su dominio sobre la economía y la política”. Frente al avance de este paradigma y modelo de sociedad el Vaticano propone que, “Debería ser una mirada distinta, un pensamiento, una política, un programa educativo, un estilo de vida y una espiritualidad que conformen una resistencia ante el avance del paradigma tecnocrático.” puesto que, “No debe buscarse que el progreso tecnológico reemplace cada vez más el trabajo humano, con lo cual la humanidad se dañaría a sí misma”. Desde la óptica propuesta por El Vaticano, el problema es el avance de la tecnología y su alianza con la economía, negando así que esa relación de producción pueda tener otras determinaciones fuera de las capitalistas actuales.

Hay un dato muy revelador sobre esta encíclica nueva era de Bergolio, fue el hecho de que Joachim Shellnhuber, fundador del Instituto para el Impacto Climático, y ecologista y maltusiano radical fue a quien Bergoglio pidió presentar su encíclica en El Vaticano. Shellnhuber ha declarado que “es preciso reducir la población mundial de 7 mil millones a solo uno y medio”. Esto sin duda lo sabe Bergolio pues Shellnhuber lo ha dicho en multitud de conferencias, entrevistas y declaraciones públicas, así que abrirle las puertas del Vaticano para que presente su encíclica es dar respaldo y aval a lo que este perverso y diabólico personaje dice y piensa.

Por último, la postura verde de Francisco y de los líderes europeos también tiene eco en una de las tantas y retorcidas desviaciones del marxismo cultural y del feminismo radical, que igual ha adoptado como causa suya la defensa de la tierra, la madre Gaia como el modelo por antonomasia de la explotación del hetero-patriarcado cuya mejor representación para esta fauna es el modelo capitalista tecno científico occidental.

En conclusión, no es sólo urgente acabar con el marxismo cultural por ser un modelo perverso contrario a la naturaleza en general y del ser humano en particular, sino también denunciar y resistir a los ecocidas como Bergoglio y los demás líderes políticos, científicos y en los medios de comunicación que están intentando imponer la doctrina del Nuevo Orden Mundial y de la ONU para desindustrializar la economía del mundo y con ello despoblar al planeta.

Por último y lo más importante; es de vida o muerte retomar el impulso científico y el optimismo tecnológico, que de lo contrario acabarán causando la mayor tragedia en la historia de la humanidad, lo que ni todas las guerras de la historia han logrado: despoblar al mundo.

Artículo publicado en el Boletín BIIE Vol.05 No.10 – Febrero 2018 Segunda Quincena

Nació en la Ciudad de México En 1975.

Analista político desde hace más de 23 años, ha dado asesorías estratégicas a la iniciativa privada, a las fuerzas armadas, partidos políticos, a la Iglesia y a representaciones diplomáticas.

Ha impartido cursos de religión, historia, apreciación e historia del arte, geoestratégia y política, crecimiento personal y espiritual, entre otros temas en diversas ciudades de México.

Ha escrito más de 400 artículos sobre una amplia gama de temas como: historia, economía, política, defensa de la vida, escatología, religión, arte, ciencia, tecnología, nuevo orden mundial y revisionismo entre otros temas que han sido publicados en revistas y sitios de internet de México y otros países de habla hispana de América y Europa.

Fundó hace cinco años el Boletín de Información e Inteligencia Estratégica (BIIE) que es una publicación internacional calificada como uno de los mejores y más especializados medios de inteligencia, que se publica quincenalmente, y además produce videos de conferencias, entrevistas e informes especiales con sus corresponsales de diversas partes del mundo.

Participó como ponente junto con expertos de todo el mundo en el primer Congreso Internacional Identitario en mayo de 2015 en Guadalajara, Jalisco, México.

En febrero de 2016 publicó su primer libro Iglesia Perseguida Iglesia Verdadera que fue prologado por el Doctor en Teología y Doctor en Humanidades José Alberto Villasana.

Por invitación e iniciativa de Esteban Arce, uno de los comunicadores más importantes e influyentes de México, Miguel Salinas Chávez fundó en marzo de 2017 Orgullo e Identidad Nacional Mexicana (OEINM) que es una productora de contenidos audiovisuales para crear material identitario nacionalista de México, el cual originalmente se difundió a través de los medios de comunicación abierta más importantes de México como son Televisa y Grupo Imagen, en los espacios informativos que conduce Esteban Arce y ahora además, ese contenido se difunde en su propia página web, su canal de YouTube, y ampliamente en las redes sociales con la intención de despertar y exaltar el orgullo por la identidad nacional.

Es colaborador del periódico español Gaceta.es que es uno de los más influyentes de aquél país.

Es el representante en México de Infovaticana que es uno de los sitios web más seguidos e influyentes a nivel mundial sobre temas relacionados con la Iglesia Católica.

Conduce el programa México para Iberoamérica del canal de TV argentino TLV1.

Es colaborador y el representante en México del Consorcio de Medios español Grupo Intereconomía.

Es el representante en México del canal de tv colombiano Tele Amiga.

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