La estrategia de despoblación del planeta manejada con la coartada del calentamiento global

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La eugenesia es la respuesta occidental.

La hipótesis no probada suficientemente del calentamiento global del planeta producido por las emisiones de carbono emitidas por la acción humana, y la hipótesis también no probada de que vamos a una superpoblación del planeta que no permitirá darle alimentación y agua a todos, es el pretexto que utiliza la élite occidental para vaciar el planeta, de los “comedores inútiles”.

Esto lo realizan convenciendo a las mujeres de las masas occidentales de que es mejor para su progreso que tengan menos hijos (anticoncepción y aborto) y financiando planes para bajar la reproducción en el tercer mundo (África, Asia) por esterilización, anticoncepción y aborto.

Es una muestra más de la deriva occidental, que se alejó de Dios y del respeto real al orden natural, y ahora utiliza el argumento de la conservación de la naturaleza como coartada para que la humanidad más pobre se reproduzca menos.

Y obviamente las elites tienen a sus pregoneros, como el Sr. Alan Weisman.

La satanización de los niños (de los pobres)

No importa que la teoría del calentamiento global producido por el hombre sea muy dudosa ni que los demógrafos digan que el planeta se encuentra ya en camino hacia su despoblación de seres humanos, esto no detiene a los fanáticos anti-civilización como Alan Weisman.

El martes, el Sr. Weisman, que no es un científico – sino que cuenta con un título de licenciatura en literatura y una maestría en periodismo – está vendiendo la perspectiva de que los niños son el mal.

Él sostiene que las leyes draconianas que limitan el crecimiento de la población humana no son necesarias, sino que se necesita hacer una campaña sobre la ventaja de que seamos pocos.

“La mayoría de nosotros encuentra los límites gubernamentales sobre la fertilidad coercitivos y detestables. Pero dar a las mujeres el acceso a anticonceptivos y a la educación hace los edictos draconianas innecesarios”, escribe Weisman.

 “Una mujer educada tiene un aporte interesante y útil para hacer en su familia y su sociedad. Pero ella no lo puede hacer fácilmente con siete hijos colgando de sus faldas, la mayoría de las mujeres que pasan a través de la escuela secundaria quieren dos hijos o menos. Facilitar el acceso a la anticoncepción y a la educación de las mujeres puede ser el camino más rápido para dar un respiro a nuestro planeta”.

En resumen, de acuerdo con Weisman, si una mujer quiere más de 1,5 niños –la meta preferida de la élite es cero– ella es una tonta sin educación. Para Weisman y el grupo anti-natalista, la única solución es la educación en el uso de anticonceptivos.

Además de castigar a las mujeres que acogen el instinto humano de la procreación y la institución de la familia, él se esfuerza en sostener mecanismos de “persuasión moral” para disuadir a la humanidad de la necesidad de la reproducción.

Son muchos, pobres y consumen demasiado

Este hombre, que escribió un libro (The World Without Us, en español el Mundo Sin Nosotros) glorificando la perspectiva de un planeta Tierra con menos seres humanos, sugiere impuestos sobre el carbono para disminuir la civilización y el mal humano, para alcanzar la prosperidad y la seguridad.

 “Esto ayuda, y debe ser alentado”,continúa. ”A pesar de que una serie de países y algunos estados de EE.UU. han aprobado impuestos sobre el carbono, el consumo es extremadamente difícil de controlar en un mundo donde, por ejemplo, incluso las masas pobres del mundo, que viven cada vez más en las ciudades, obtienen teléfonos celulares. Sea la energía eléctrica pirateada o no, conectan sus cargadores nocturnamente. A pesar de todos nuestros mejores esfuerzos para conservar y consumir menos, las emisiones globales de carbono alcanzaron un nivel récord en 2012, y siguen subiendo”.

Por lo visto él piensa que nuestra principal preocupación debe ser la gente pobre en los países del tercer mundo, ya diezmados por la misma élite con planes eugenésicos de anticoncepción, aborto y esterilización, porque los consideran sus comensales inútiles en la mesa del primer mundo. Cualquier intento por parte de los pobres para mejorar su situación con la tecnología – incluso con teléfonos celulares – debe ser considerado un crimen climático.

La eugenesia parece ser la respuesta 

“De última, sin embargo, si no podemos controlar el consumo, se puede controlar el número de consumidores. Esta es una tecnología que ya tenemos, y es barata. Todas las mujeres, en todas partes, podrían tener la anticoncepción”.

Los llamados expertos en “planificación familiar” están de acuerdo en que la forma más eficaz de control de la concepción o el nacimiento es la esterilización por vasectomía y la ligadura de trompas. Pero a falta de tales medidas drásticas de eugenesia promueven los anticonceptivos implantables y hormonales: píldoras, parches, anillos vaginales, inyecciones, etc.

A pesar de los esfuerzos del Sr. Weisman de vendernos el “aceite de serpiente” del control drástico de la población como respuesta al cambio climático producido por el hombre, el objetivo final no es la sanidad del medio ambiente o la capacidad de alimentar correctamente a números manejables de seres humanos.

Se trata de una reducción drástica en el número de seres humanos en el planeta, y punto. La elite prefiere 500 millones en todo el mundo (como se indica en Georgia Guidestones). Y según su libro, el planeta estaría mejor sin nosotros los humanos.

Artículo publicado en el Boletín BIIE Vol.01 No.01 – Octubre 2013 Primera Semana

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