La guerra y la paz

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Artículo publicado en Noviembre 2015

Leí La Guerra y la Paz de León Tolstoi hace más de 45 años. Pero esta guerra y la paz cuyo título lleva éste escrito, nada tiene que ver con la de León Tolstoi. El libro quedó en el camino de mis más de 20 cambios de adscripción, que tuve como militar.

La guerra es algo serio; por ello es casi permanente. La paz por otra parte, solo es condición de los sepulcros.

Que un presidente de Francia en 2015, hable de, “estamos en guerra”, es ridículo, ignorante, irresponsable, o perverso. En una o más de esas calificaciones está Hollande.

Que en este caso lo diga el Presidente de Francia, tiene como finalidad aterrorizar a los pueblos de Francia, de Europa y del mundo.

La guerra es en efecto algo serio. La guerra solo la autorizan los Congresos de los países, por lo menos de aquellos países que pueden con una declaración de guerra y sus consecuencias, desestabilizar países, áreas geopolíticas importantes, continentes o a todo el mundo.

Las agresiones de las potencias mundiales, como Estados unidos, Inglaterra, Israel, Francia, etc., han inducido al resto de la humanidad a emplear sin pensarlo la palabra “guerra”, sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial, en que esas agresiones han sido permanentes, teniendo a un escenario teatral, presenciado por todo el mundo. Los medios de comunicación han coadyuvado a ello.

Así decimos guerra de Corea, guerra de Vietnam, guerra Centroamericana, guerras del golfo Pérsico, guerra por el petróleo, para citar sólo algunas de ellas después de la Segunda Guerra Mundial. Todas ellas quedan pues, en agresiones militares criminales de las potencias, al que son arrastrados por presiones políticas, económicas y financieras otros países.

Los intercambios de acciones militares de India y Pakistán, pueden considerarse así, como propios de una frontera, entre dos potencias.

Decía que la guerra la autorizan los Congresos de cada país y la declara el poder ejecutivo de cada país, como una generalidad, no necesariamente tiene que ser así.

La guerra, una vez declarada, prácticamente es el acto de pasar del pie de paz al pie de guerra. Esto quiere decir que un país, un estado o una nación, se organizan, se administran y se gobiernan, para transformar su economía, su industria, sus entidades gubernamentales, y a todo su pueblo, para trabajar en prioridad extrema para la guerra.

La industria se transforma por ejemplo la automotriz; en lugar de hacer automóviles produce tanques, aviones, comunicaciones para el combate, embarcaciones de guerra y todo tipo de implementos militares para las tropas.

La industria alimentaria, provee medios, para alimentar con menos problemas de peso a sus soldados.

Las industrias militares ya establecidas, reciben mayores inversiones para aumentar su capacidad de construcción.

Toda la nación entonces prioriza en sus diferentes aspectos, el apoyo a las Fuerzas Armadas en todas sus necesidades.

El gobierno y los partidos políticos, tratan de no jalar cada quien para su lado y sus intereses, sino que se ubican alrededor de un líder nacional, cuyas cualidades verdaderas, o no tanto, son exaltadas para que el pueblo le tenga confianza.

Se busca entonces que se logre la unidad de la nación para afrontar así la guerra.

O sea se trata de eliminar, quintacolumnistas, tanto nacionales como extranjeros.

Los medios de comunicación se controlan aún más de lo que ya están.

O sea, se tiene que lograr por la fuerza de la verdad o de la mentira, que el esfuerzo de guerra incluya, no solo las áreas gubernamentales, sino también a la mayoría del pueblo del país, en guerra.

Las agresiones militares y también las guerras, las facilitan los actos terroristas.

El acto terrorista atemoriza en primer lugar a todo el pueblo sin banderas políticas o de otro tipo; convierte a la población en actitud de pasividad.

Cuando a una población la vuelven pasiva por un acto terrorista, pierde el interés por sus reacciones propias, o las de su grupo o las de su partido político.

Mediante la pasividad se deja llevar normalmente, de la mano de su gobierno. El gobierno que ha repetido una y mil veces que es un gobierno legal, electo por el pueblo, en actos absoluta y ejemplarmente democráticos, emerge entonces sin condicionamientos y casi sin oposición, más que el grupo o el partido político, para tomar las decisiones casi unilateralmente, que por otra parte requieren de información y la información, la tiene, la maneja, la distribuye, o la manipula el gobierno establecido, por muy buenas o malas intenciones que tenga.

La guerra entonces es algo muy serio. Pero es algo que los imperios necesitan para seguir imperando.

¿Por qué un país tan pequeño como Inglaterra con 250 mil kms² de territorio y 60 millones de habitantes, tiene tanta influencia en el mundo?

Por su carácter guerrerista, agresor y militarista, que le viene desde que Oliverio Cromwell degolló al rey inglés. Acto eminentemente terrorista para lograr la pasividad del pueblo inglés.

Los actos terroristas son los grandes provocadores de las inestabilidades de pueblos y naciones.

La revolución rusa de 1905, fue la culminación de los actos terroristas de fines del siglo XIX que atentaron directamente contra la sagrada figura “de los Zares del imperio ruso”. Un acto terrorista, entre más brutal y contra el pueblo inerme, es mayor el impacto que produce para hacer pasivo, espantado e impotente a un pueblo.

Así fueron los actos pre-revolucionarios de fines del siglo XIX en el imperio Zarista.

La Primera Guerra Mundial nace de un acto terrorista en Serbia y la consecuencia fue la caída de tres imperios cristianos.

La revolución Bolchevique de 1917 también nace de actos terroristas que tenían más de 40 años en el gran imperio ruso. Lo Ruso se convirtió en Bolchevique. Los representantes del pueblo Ruso en ese gobierno, se convirtieron en comisarios comunistas.

Las guerras por lo menos muchas de ellas, se han sustentado en actos terroristas, porque éstos cambian rápidamente la reacción psicológica de los pueblos. Un pueblo pacífico, mal informado o mejor aun perversamente informado, como hay tantos todavía en nuestros días, cambia su mentalidad hacia el apoyo a los guerreristas agazapados normalmente en su propio gobierno. Después de actos terroristas los pueblos, partidos políticos y organizaciones civiles, tienden en su gran mayoría a apoyar a su gobierno.

Cuando se trata de tomar decisiones que afectarán a toda la población no a una parte de ella, como normalmente sucede con una decisión partidaria, todos los actores políticos tienden a aceptar lo que desde el gobierno se les presenta como información y desde el gobierno, se les pida o exija en apoyo, a una decisión.

Así se llega a una situación de guerra. No es fácil pero tampoco complicado porque los medios de comunicación, normalmente están controlados de muy diversas formas por sus gobiernos.

Desgraciadamente a estas situaciones llegan solo países que saben lo que hacen en el escenario mundial. Es decir saben que las relaciones de su país con otras potencias deben tensarse al máximo para lograr el apoyo de sus pueblos y sus aliados.

Saben que “la guerra permanente” mediante agresiones militares, políticas, económicas o financieras, es vital para mantener tensas relaciones entre los pueblos y para lograr sus objetivos.

Saben que la paz es solo condición de los sepulcros. Saben que las permanentes agresiones mantienen en primer lugar a sus pueblos en permanente tensión y atención, para seguirlos apoyando y les permite que en permanencia también, se busquen nuevas y mejores armas, para mantenerse entre los primeros en ese rubro.

Los Clinton en Estados Unidos, aprueban la construcción de un arma, que desde su salida debe llegar a cualquier rincón de la tierra en una hora. Solo imaginemos las cuantiosas inversiones que el pentágono y los halcones de Washington y Nueva York están haciendo para lograrlo.

Imaginemos qué poder de destrucción y de imponer condiciones, tendrá Estados unidos, si en una hora destruye cien o trescientos objetivos estratégicos de la República Popular China. Pero desde luego que esto lo saben los chinos y construyen la defensa y la contrarréplica. De hecho ha realizado ejercicios de destrucción de cohetes intercontinentales en el espacio. Me refiero a China porque allí gobierna y decide una etnia diferente.

En Estados Unidos y Rusia gobierna y decide la misma etnia. En Inglaterra también. En Israel también, desde Estados Unidos se controla a todas las Américas, desde Inglaterra a Australia. Desde la Revolución Francesa también en ese país gobierna y decide la misma etnia. Estos estados son los que unos por aquí, otros por allá y otros por acullá, han provocado casi la mayoría de las intervenciones militares, agresiones políticas, bancarias y financieras, revoluciones y guerras en los últimos casi 250 años, desde la fundación de Estados Unidos para tener una fecha de referencia. Lo hicieron, así en ocasiones, sin ser gobiernos en esos pueblos.

Pero Francia es especial en ese “juego”. Francia como nación y como pueblo es reconocido por la Iglesia Católica Romana como una nación de primer nivel, casi a la altura de Italia y de España, como propagador de la fe de Cristo, ello la hace muy especial.

Tan especial, que las autoridades socialistas anticatólicas y promotoras de los matrimonios gay y del aborto, como son las autoridades del ridículo, ignorante, irresponsable, o perverso presidente francés, permitieron, impulsaron, o no impidieron la realización el domingo 15 de noviembre de una misa en el principal recinto católico de Francia: la Catedral de Nuestra Señora de París. La misma catedral que en época de la Revolución Francesa convirtieron en el recinto de la diosa de la razón, sus ancestros masones de la etnia que hicieron esa revolución.

O sea, saben esas autoridades masónicas y comunistas que en un momento de terror para su pueblo, sin el catolicismo de ese pueblo, ningún llamado a la unidad de Francia es posible. Y lo que es más se entonó por los presentes en la misa, miles de franceses, el himno masónico y socialista de la Marsellesa.

Así de perversa es la etnia que gobierna y decide por conducto de la triste figura de su presidente, Francois Hollande. No es nuevo.

Emulan al padrecito José Stalin, asesino de más de 50 millones de cristianos ortodoxos rusos y de pueblos del Asia Central, quien en la Segunda Guerra Mundial, llamó Guerra Patriótica a ese conflicto, es decir llamó al pueblo católico ruso, además de masacrarlo, a defender a su patria. Se olvidó en ese tiempo de la Revolución Mundial, del Internacionalismo Proletario, opuestos totalmente al patriotismo de los pueblos del mundo.

De manera que en estas circunstancias, no se puede decir que estemos en una Tercera Guerra Mundial como lo dijo don Francisco, el personaje del Vaticano que está en el trono de San Pedro.

Habrá accidentes o incidentes entre las diversas fuerzas militares que intervienen en el Medio Oriente como ya los ha habido; habrá sangre y destrucción en países y desplazamiento de millones de personas hasta que los pueblos del mundo primero, se enteren de lo que realmente está pasando y luego reaccionen en consecuencia.

La guerra permanente seguirá. La Tercera Guerra Mundial, aun no se proyecta en el Horizonte. La paz mundial sólo se encuentra en los sepulcros

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