Los Templarios: la operación judía para destruir a la Iglesia y al Cristianismo

0 votos, promedio: 0,00 de 50 votos, promedio: 0,00 de 50 votos, promedio: 0,00 de 50 votos, promedio: 0,00 de 50 votos, promedio: 0,00 de 5 (0 votos, promedio: 0,00 de 5)
Tienes que registrarte como miembro para valorar esto.
Cargando…
Compartir:

Los Templarios y la conexión judía

Uno de los capítulos más desconocidos u ocultos de la historia de los Caballeros Templarios es su servicio al judaísmo y cómo fueron reclutados por los hebreos para prestar servicio, para que después estos mismos formaran parte de la orden ecuestre cuando finalmente llevó a cabo su plan de Caballo de Troya dentro de la filas del cristianismo, para hacerse con la riqueza de los reyes cristianos europeos y además mandar al matadero a cristianos para que les limpiaran Jerusalén de musulmanes.

Esta historia está de igual manera íntimamente relacionada con el origen de la masonería europea y del más antiguo rito conocido, el escocés, ya que fue Escocia el refugio que buscaron los templarios sobrevivientes cuando la Iglesia se dio cuenta de sus verdaderas intenciones y sus inclinaciones satánicas.

Esto quedó sustentado con un reciente ensayo que muestra la relación de los promotores de la Cruzada y a los templarios con los descendientes de los judíos expulsados de Jerusalén por Agripa II. En tiempos del rey Salomón, existía un sacerdocio hereditario en Jerusalén.

Estos sacerdotes se habían trasladado a Europa y sus descendientes regresaron con los cruzados para recuperar su ciudad perdida.

Allí, restablecieron los antiguos ritos que se celebraron en la Ciudad Santa durante mil años, hasta la destrucción del Templo, en el 70 d.C. Los investigadores británicos Christopher Knight y Robert Lomas, en su libro The book of Hiram, un trabajo que bucea en los orígenes de la francmasonería escocesa muestra las pruebas de esta relación judeo-templaria.

Estos investigadores han analizado durante los últimos quince años la arquitectura, los símbolos y las dimensiones de una capilla situada al sur de Edimburgo: Rosslyn. Knight y Lomas sostienen que ésta reproduce en una escala de uno a tres las estructuras del Templo de Salomón y que, en consecuencia, está conectada con la masonería a través de su arquitecto Hiram Abiff.

Aunque Rosslyn fue construida en 1440 es decir 140 años después de que oficialmente fue disuelta la orden, hay que recordar que los templarios que lograron escapar se refugiaron en Escocia y ahí continuaron sus ritos libremente, razón por la cual fundaron, como mencionamos antes el rito escocés de la masonería cuya sede era precisamente la capilla Rosslyn que por ello está llena de símbolos pertenecientes a las tradiciones hebrea, cristiana, egipcia, masónica y pagana.

Según la novela de ficción y promotora de toda clase de falsedades El código Da Vinci, de Dan Brown, en este lugar se conservarían los documentos secretos sobre la descendencia de Jesús y María Magdalena. Esta extraña «capilla» se erigió sin baptisterio ni altar. Y dispone de dos espacios: el vestíbulo principal y la cripta. El primero posee catorce columnas, doce de las cuales son iguales, pero las dos restantes están magníficamente talladas, representando las míticas Jaquín y Boaz del Templo de Salomón.

No es una conjetura gratuita. Los autores de El Libro de Hiram son dos experimentados masones que repararon en que uno de sus ritos, el llamado «Arco Real», describe la excavación de las ruinas del Templo y sugiere que debía haber en él «dos magníficas» columnas y otras doce de estilo corriente, como sucede en Rosslyn.

En su anterior libro, La clave masónica (Ed. Martínez Roca), Knight y Lomas, sostenían que los templarios viajaron a Jerusalén no para defender a los peregrinos, sino para excavar en las ruinas del Templo y rescatar de allí documentos y valiosos elementos rituales. En apoyo de su hipótesis, citan el hallazgo –realizado por el ejército británico en el siglo XIX– de diversos objetos templarios en un pasadizo subterráneo que conducía a la mezquita de Omar.

El objetivo perseguido por sus constructores podría ser que la capilla de Rosslyn –al igual que el Templo judío– funcionase, según sus creencias esotéricas, como un potente condensador de energías celestes y telúricas, que de alguna forma propiciasen la llegada de un Imperator Mundi que sería el mesías que los judíos creen aún por venir.

De esta influencia judía sobre la masonería es que ésta se ha alimentado para convertirse en promotora del Nuevo Orden Mundial y del gobierno universal que detentará el anticristo al cual tanto judíos como masones honrarán y servirán.

Éste habría sido el propósito final de un plan en el que participaban los templarios, que se vio frustrado por la pérdida de Jerusalén y que aún hoy sigue vigente con el sionismo que representa lo peor del judaísmo, ya que es el grupo que trabaja para conseguir hacerse con el poder mundial y someter a toda las naciones a través del dominio económico financiero y del control social comunista.

El sionismo busca la instauración de un Rey-Mesías que gobierne al mundo y que no será otro que el mismo anticristo. Por ello no dejamos de insistir en la gravedad de la falta en la que incurrió el Papa Francisco al haber rendido homenaje en Jerusalén al Dr. Theodor Herzl, fundador de esta corriente diabólica judía que es el sionismo, que odia rabiosamente al cristianismo.

Algunos expertos admiten hoy que los templarios formaban parte de este proyecto para instaurar un gobierno mundial, que es el ideal desde siempre de los judíos y por ellos lo heredaron a su creación: la masonería y los rosacruces que también es una derivación de la masonería en la cual, desgraciadamente, han caído por ignorancia muchos católicos y hasta Papas porque es un dato histórico que el Papa -ahora santo- Juan XXIII era rosacruz.

También son ideales de origen judío la eliminación de la lucha de clases a través de movimientos cooperativos o la instauración de un Nuevo Orden Europeo guiado por un gobierno de sabios que han sido los estandartes que han defendido los masones en todo el mundo.

La relación entre los templarios y los señores de Rosslyn se remonta a la primera cruzada, en la que participó Henry Saint-Clair junto al fundador del Temple Hugues de Payns, casado con su sobrina Catherine. A su regreso fue nombrado barón de Rosslyn. Aunque su nombre no figura entre los nueve fundadores del Temple, es evidente que mantenía estrechos vínculos con éstos, como demuestra su donación a los templarios de los terrenos sobre los que hoy se erige la misteriosa capilla.

Tras la abolición de la Orden en 1307, muchos de sus miembros huyeron a Escocia, sede de la única monarquía europea que no reconoció la autoridad del Papa. Así se pusieron a salvo de la persecución inquisitorial a la que fueron sometidos en otros países; y apoyaron a los nacionalistas escoceses, liderados por Robert Bruce, que estaban en guerra desde hacía años con los ingleses.

Éstos habían sufrido importantes reveses, hasta que el 6 de noviembre de 1314 hizo acto de presencia en los campos de batalla el «Beausant» (el estandarte templario). Un antecesor del constructor de la capilla, William Saint Clair, luchó codo con codo con Robert Bruce en la batalla de Bannockburn, asegurando así la libertad del reino de Escocia.

Aquella gran victoria frente a los ingleses sería recompensada con la protección del rey Bruce a los templarios, quienes hallarían el camuflaje perfecto en las Casas de Albañiles, las organizaciones más poderosas de su tiempo, si exceptuamos a los gobiernos estatales y locales. Estos cuerpos profesionales se convertirían después en organizaciones ideológicas y políticas: las actuales logias masónicas. Entre tanto, Robert Bruce hizo voto de ir a Jerusalén y combatir a los sarracenos, pero no pudo cumplir su promesa antes de morir.

En señal de respeto, su corazón embalsamado fue llevado por William Saint Clair y James Douglas a Tierra Santa durante la última cruzada. Pero ambos murieron en España, camino del Santo Sepulcro. Knigth y Lomas aseguran que este compromiso era una suerte de vínculo muy antiguo entre los caballeros fundadores del Temple y los sacerdotes de la antigua Judea.

En su nuevo libro, The book of Hiram, desarrollan más profundamente esta idea, asegurando que la Cruzada no fue más que el retorno a la Tierra Prometida de los descendientes de los judíos expulsados por Herodes Agripa II, en el año 70 d.C, cuando el Templo fue destruido y la ciudad santa arrasada por el emperador romano Tito. Estudios recientes demuestran las conexiones genealógicas de ciertos protagonistas de la Cruzada y de los fundadores del Temple con la casa de David, y cuyos colores son el verde y el dorado, los mismos que presiden las tenidas masónicas del rito escocés.

En los momentos previos a la primera cruzada en Oriente Medio, aunque poblado en su mayoría por árabes, estaba bajo la dominación de los turcos selyúcidas. Estos, a diferencia del resto de los musulmanes, eran brutales y fanáticos, como los actuales miembros del Estado Islámico que aterroriza a Irak y a sus vecinos.Si bien tenían como meta no tanto instaurar en Palestina la supremacía del Islam como reducir la influencia política de la Iglesia cristiana.

Por otra parte, los cristianos que vivían en Palestina eran bizantinos –dependientes de la Iglesia de Constantinopla– y no católicos, fruto del cisma religioso de 1054 con el que se crea la Iglesia ortodoxa, sustraída y enfrentada a la romana. En vísperas de la primera Cruzada, como puede observarse, las tensiones en Palestina no se limitaban a los enfrentamientos entre los turcos selyúcidas y cristianos, sino que incluían igualmente las rivalidades entre la Iglesia católica y la bizantina.

Por su parte Godofredo de Bouillon no fue a la Cruzada con la misma intención que otros señores feudales o reyes, antes de partir había vendido o donado todas sus posesiones, lo que demuestra que para él era un viaje sin retorno porque creía, seguramente, que iba a establecerse en una tierra que por herencia de linaje le pertenecía. Significativamente, ningún otro cruzado de rango inferior o superior le disputó este privilegio.

Casi treinta años antes de su entrada triunfal en Jerusalén, Godofredo había cedido los terrenos de Orval a un misterioso grupo de monjes calabreses, de los que formaba parte un predicador menor, Pedro de Amiens, conocido como El Ermitaño, quien tras la convocatoria del Papa a la primera cruzada comenzó a gritar: Dios lo quiere, Dios lo quiere. La expresión subyugó de tal manera a la multitud que se acabaría convirtiendo en el lema de lucha de los cruzados. Este monje Pedro el Ermitaño, fue el tutor de Godofredo y por ello éste le donó sus pertenencias.

Estos monjes habrían sido los fundadores de la misteriosa Orden de Nuestra Señora del Monte Sión, que se estableció en Jerusalén y propuso a Godofredo como rey de esta ciudad sagrada. Del monasterio de Orval emanarán las principales profecías que anuncian la llegada de un Gran Monarca y allí pasan enigmáticas temporadas personajes como San Malaquías y Nostradamus, cuyas Centurias anuncian este mismo advenimiento. El escritor y editor español Enrique de Vicente explica esta compleja trama en su reciente libro Claves ocultas del Código da Vinci (Ed. Plaza y Janés).

Según él, algo importante debió descubrirse en esa época en relación a los merovingios y al Templo de Salomón, motivo por el cual Pedro el ermitaño se lanzase a promover la Cruzada. Orval está situado muy cerca del lugar donde cinco siglos antes había sido asesinado Dagoberto II, el último rey merovingio de Austrasia, dinastía supuestamente entroncada con la Casa de David, cuyos orígenes celestes se remontarían a la noche de los tiempos. Junto a Pedro El Ermitaño, Godofredo de Bouillon y los fundadores del Temple.

Otros personajes clave en esta operación fueron el Papa Benedicto II y Bernardo de Claraval, ambos destacados cistercienses. El primero promovió la Cruzada contra los infieles y el segundo tejió un plan de recuperación de ciertos documentos secretos en el Templo de Jerusalén y propulsó la creación de la Orden del Temple.

A diferencia de lo que sucedía con los cruzados y otras órdenes de caballería, los templarios no tenían como función la de combatir sistemáticamente a los musulmanes. Tampoco asistir a pobres y a enfermos, como lo hacían los Caballeros de San Juan (más tarde, Caballeros de Malta) o los Hospitalarios, creados en 1120, ni tampoco estaban circunscritos a un ámbito territorial de actuación.

Por lo tanto los templarios no viajaron a Tierra Santa para defender a los peregrinos, sino con fines arqueológicos. La intención de William Saint Clair era guardar en Rosslyn los documentos secretos hallados en Jerusalén casi dos siglos antes y para recuperar lo que consideraban su tierra. Es evidente que nadie que pretenda defender caminos se queda encerrado nueve años en un lugar. De hecho, los expertos en el Temple han señalado a menudo que los nueve fundadores y sus nueve años de permanencia en el Templo de Jerusalén eran simbólicos.

A la luz de la hipótesis judaica de Knight y Lomas este número adquiere un significado especial: la última letra del alfabeto hebreo es la Tav (la Tau griega); y esta letra, representada por el noveno sefiroth cabalístico (Yesod o Fundación), se relaciona con la serpiente y el secreto de la sabiduría que para el cristianismo representa el pecado y a Satanás a quienes los judeotemplarios adoraban en la representación de una cabeza llamada Bafomet.

Por tanto el interés de los fundadores del Temple nunca fue la defensa de los peregrinos, sino enfrentar a cristianos con musulmanes en beneficio de los judíos para después poder recuperar las ruinas del propio Templo de Salomón en Jerusalén, en cuyas paredes subterráneas estarían inscritas las genealogías de los sumos sacerdotes, cuyo linaje se remonta a David y a Aarón. Según Knight y Lomas, antes de la destrucción del Templo, los sacerdotes se dispersaron por Europa y mil años después sus descendientes habrían regresado a la ciudad destruida para recuperar los restos de alguien conocido como «el Salvador».

Los herederos de aquéllos se reconocerían entre sí por el nombre de Rex Deus (Rey Dios) y tendría como objetivo conservar las dos líneas mesiánicas (descendentes de David y Aarón). Los templarios creían en la llegada inminente del Mesías y para ello, según las tradiciones hebraicas, había de erigirse un nuevo Templo donde albergar el Arca y renovar el pacto con Dios.

Ese templo, finalmente, no pudo ser construido en Tierra Santa sino muy lejos, en Escocia. Ello hizo que la leyenda lo asociase a la búsqueda y custodia de las Reliquias Sagradas.

De hecho, en uno de sus primeros emplazamientos, en lo que hoy es la mezquita de Al-Aqsa, en la explanada del que fuera antiguo templo de Salomón, se encontraba el santo santorum en que se guardaba el Arca de la Alianza. Sus creencias sincréticas, extraídas incluso de otras tradiciones, sus rituales, propios de sociedades secretas, les hacían desmarcarse de la ortodoxia católica. Todo lo cual, sumado a la fragilidad teológica que arrastraba en origen su fundación sería sin duda el origen de su caída.

Una vez perdida la confianza de la Iglesia en 1307, Clemente V en coordinación con el rey francés Felipe el Hermoso deciden poner fin a sus los siglos de historia de la Orden del Temple. Los Templarios cuyo cometido no era la defensa del catolicismo en Oriente se desmarcaron en este sentido de los cruzados.

En las exploraciones a las ruinas del templo de Salomón los templarios debieron encontrar además patrones y medidas propias de la geometría sagrada empleada para el Templo de Salomón y que la tradición masónica europea da como un hecho que fue utilizada en la construcción de las catedrales góticas. Atrevida suposición que trata de explicar la repentina irrupción del estilo gótico en la Europa de 1130, un enigma que la investigación histórica siempre se ha cuestionado.

Ya que es tan distinto del románico, que le precede, el gótico tiene un refinamiento y una complejidad que no puede considerarse evolucionada del románico y, sin embargo, aparece de repente, casi siempre en las abadías cistercienses íntimamente ligadas a la fundación del Temple. Si el románico llega a su plenitud después de múltiples mejoramientos a partir del estilo romano y bizantino, el gótico, comparativamente mucho más complejo, surge sin embargo, sin solución de continuidad, de golpe, completo y total.

Aparece después de la primera cruzada y especialmente tras el retorno de los Caballeros templarios. Depositarios de una tradición oculta, con sus capiteles y gárgolas, con sus galerías, la altura de sus agujas y campanarios parecen desvelar saberes antiquísimos heredados del Templo de Salomón o bien de Moisés, quien sin duda estaba formado en las técnicas constructivas del antiguo Egipto. De hecho, se van a encontrar en muchas catedrales góticas multitud de inscripciones relacionadas con los templarios.

La catedral de Chartres por ejemplo, muy cerca de Paris, o las más tardías Capilla de la Abadía de Rosslyn, en Escocia, y la iglesia de Saint-Merry contienen inscripciones sobre las sagradas reliquias además de las relativas al Arca o a otras expresiones iniciáticas y ritualísticas. En el pórtico de esta última, construido por lo demás en el XIX, se encuentra la representación más clara que conocemos del Bafomet.

Este aparente cristianismo y su verídico judaísmo no impidió a los templarios mantener contacto con el mundo del Islam, especialmente con organizaciones de su mismo carácter. Tal es el caso de su equivalente islámico, los assasins, proveniente del término assaça (que significa guardián)… los guardianes de la luz islámica, como se les conocía.

Herederos en este sentido del esoterismo ismaelita transmitido por Ismael, el segundo hijo de Abrahán, de manera análoga a como Isaac lo fuera para judíos y cristianos. De ellos proviene completamente tergiversado el término asesinos, que originariamente venía a interpretarse en términos de valentía, especialmente, por su implacabilidad en el combate.

Al igual que los templarios, fue una orden místico-religiosa que tenía por objeto la defensa de los santos lugares y con quienes llegaron a mantener importantes contactos internos. Cuando se empezó a sospechar sobre las verdaderas intenciones de la Orden del Temple, la iglesia francesa les ordeno que aceptasen la admisión de todo católico que lo solicitara, sin tener en cuenta su condición ni su moralidad. Incluso se llegó a decretar que todo cristiano que fuera excomulgado podía enmendarse de sus faltas enrolándose en la Orden.

Conscientes del peligro que tal medida podía suponer para sus intereses templarios, los dignatarios de la orden mostraron su disconformidad al Papa y resolvieron, reunidos en un conclave en Palestina, desclasificar a todo candidato que hubiera sido admitido según las nuevas directrices de la Iglesia. Bajo la dirección del Gran Maestre de la Orden, Jacques de Molay, las tensiones se agudizaron con el Papa Clemente V.

Cuando el rey Felipe de Francia vio claramente como los Caballeros Templarios al hacerse con los tesoros de los reinos cristianos, con el pretexto de custodiarlos, representaban un verdadero peligro y ponían en juego la subsistencia de la cristiandad europea, convenció al Papa para que actuara contra ellos y el detonante fue cuando le negaron la entrada a la orden a uno de los hijos del monarca.

Por su posición privilegiada y representando los intereses judíos ocultos, los templarios se convirtieron en el primer banco internacional de la historia, materializando el sueño judío más ansiado junto con el de dominar al mundo: poseer todo el oro de los reinos de la tierra.

Los templarios por presencia a lo largo de toda la ruta de peregrinaje a Tierra Santa, supuesto voto de pobreza y por tener en un principio la autorización papal, fueron los encargados de custodiar las riquezas de los caballeros que participaban en las cruzadas, y al cabo del tiempo, junto con las donaciones en terreno y castillos que recibieron por sus servicios por parte de los reyes cristianos, acumularon tal riqueza que se convirtieron en un banco internacional que financiaba las expediciones bélicas de los reinos y prestaba dinero incluso a la iglesia.

De hecho ellos inventaron lo que actualmente conocemos como cheques que eran pagares elaborados por ellos y que solo podían ser descifrados por miembros de la orden con lo cual un caballero y su ejército para no llevar consigo su tesoro, lo depositaba en una ciudad y al llegar a su destino acudía al monasterio, templo o castillo templario de la región, entregaba su documento y ahí se le entregaba en efectivo lo que había depositado en el lugar de su partida.

Los judeotemplarios usaron esta poderosísima arma de controlar el circulante y sobre todo el crédito, para cobrar altas tasas de interés dando rienda suelta a su amada y condenable práctica de la usura con cuyo mecanismo intentaron llevar a la quiebra a todos los reinos cristianos incluyendo a la misma Iglesia, razón por lo cual ésta y el reino de Francia aprovechando la herejía y prácticas blasfemas de la orden, decretaron el 13 de octubre de 1307 su arresto, dando comienzo al final de la Orden.

La investigación histórica coincide en señalar las siguientes prácticas a los templarios:

  – En la celebración de la misa, los capellanes de la orden no consagraban la hostia, convirtiéndola en una ceremonia pagana.

  – Los templarios estaban autorizados y además se les animaba a practicar la homosexualidad y otras perversiones sexuales.

  – La ceremonia oficial de admisión a la Orden era seguida de otra secreta durante la cual el postulante era invitado a escupir sobre la cruz y a renegar de Cristo.

  – En los rituales secretos, sus dignatarios adoraban una cabeza que tenía aspecto diabólico y a la que denominaban Bafomet.

Muchos de estas prácticas judeo-satánicas siguen siendo parte del ritual de la masonería mundial al igual que su aspiración a la dominación universal a través de la instauración del Nuevo Orden Mundial que es la estructura sobre la cual la judeo-masoneria-templaria del siglo XXI planea gobernar al mundo encabezados por su monarca el contra-mesías llamado anticristo.

Así como en aquella época de principios del segundo milenio los judíos lograron enfrentar a musulmanes contra cristianos para acabar con ambos, ahora el sionismo internacional planea lo mismo y el respaldo del Papa Francisco a este y del Vaticano a la intervención armada militar de parte de Estados Unidos en Irak abona a este fin y con sus actos el Papa consciente o inconscientemente forma parte.

Por lo que es muy grave la postura del Vaticano y rematada con el anuncio del posible viaje del Papa a Irak lo cual lo colocaría como blanco de objetivos terroristas que, de llevarse a cabo, desatarían una guerra mundial civilizatoria-religiosa. Entender la operación templaria de “Caballo de Troya” que los judíos llevaron a cabo hace mil años, nos puede servir para evitar que ahora se repita y la iglesia acabe jugando el papel al que el sionismo mundial la quiere llevar para su destrucción.

Nació en la Ciudad de México En 1975.

Analista político desde hace más de 23 años, ha dado asesorías estratégicas a la iniciativa privada, a las fuerzas armadas, partidos políticos, a la Iglesia y a representaciones diplomáticas.

Ha impartido cursos de religión, historia, apreciación e historia del arte, geoestratégia y política, crecimiento personal y espiritual, entre otros temas en diversas ciudades de México.

Ha escrito más de 400 artículos sobre una amplia gama de temas como: historia, economía, política, defensa de la vida, escatología, religión, arte, ciencia, tecnología, nuevo orden mundial y revisionismo entre otros temas que han sido publicados en revistas y sitios de internet de México y otros países de habla hispana de América y Europa.

Fundó hace cinco años el Boletín de Información e Inteligencia Estratégica (BIIE) que es una publicación internacional calificada como uno de los mejores y más especializados medios de inteligencia, que se publica quincenalmente, y además produce videos de conferencias, entrevistas e informes especiales con sus corresponsales de diversas partes del mundo.

Participó como ponente junto con expertos de todo el mundo en el primer Congreso Internacional Identitario en mayo de 2015 en Guadalajara, Jalisco, México.

En febrero de 2016 publicó su primer libro Iglesia Perseguida Iglesia Verdadera que fue prologado por el Doctor en Teología y Doctor en Humanidades José Alberto Villasana.

Por invitación e iniciativa de Esteban Arce, uno de los comunicadores más importantes e influyentes de México, Miguel Salinas Chávez fundó en marzo de 2017 Orgullo e Identidad Nacional Mexicana (OEINM) que es una productora de contenidos audiovisuales para crear material identitario nacionalista de México, el cual originalmente se difundió a través de los medios de comunicación abierta más importantes de México como son Televisa y Grupo Imagen, en los espacios informativos que conduce Esteban Arce y ahora además, ese contenido se difunde en su propia página web, su canal de YouTube, y ampliamente en las redes sociales con la intención de despertar y exaltar el orgullo por la identidad nacional.

Es colaborador del periódico español Gaceta.es que es uno de los más influyentes de aquél país.

Es el representante en México de Infovaticana que es uno de los sitios web más seguidos e influyentes a nivel mundial sobre temas relacionados con la Iglesia Católica.

Conduce el programa México para Iberoamérica del canal de TV argentino TLV1.

Es colaborador y el representante en México del Consorcio de Medios español Grupo Intereconomía.

Es el representante en México del canal de tv colombiano Tele Amiga.

Compartir:
Do NOT follow this link or you will be banned from the site!
Recuperar contraseña
Escriba su email.
El sistema le enviará una nueva contraseña a su email.