El riesgo que asumen los líderes católicos al pronunciar que el Islam es una religión hermana

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No todas las religiones son buenas

El laicismo es una corriente de pensamiento de la cual se ha abusado recientemente y se ha usado como arma para descristianizar a occidente y abrirle paso a creencias corrosivas como el Islam. Actualmente muchos líderes católicos de todo el mundo han caído en la trampa de guardar silencio ante los abusos y barbaridades que cometen los islamistas a lo largo y ancho del planeta lo cual ha generado el clima perfecto para que estos, con el respaldo de los intereses angloamericanos sionistas vayan tomando espacios de poder cada vez mayores como documentamos en el artículo anterior. Incluso la Iglesia Católica parece haber sido invadida por el lenguaje políticamente correcto que asola al laicismo, pero en el ámbito de las religiones, dando a pensar a sus fieles que todas las religiones son hermanas. Pero ¿existe tal cosa como la mala religión? o ¿es la religión, por su propia naturaleza algo bueno? Durante la mayor parte de la historia, mucha gente no habría dudado en etiquetar a algunas religiones como malas.

Los romanos condenaron la religión de los cartagineses por el sacrificio de niños, los cristianos condenaron la religión azteca por sus sacrificios humanos, y los católicos condenaron a arrianos y albigenses como herejes. La versión contemporánea de esta cuestión es totalmente diferente. Con la excepción de algunos ateos furibundos, la mayoría de la gente -incluso los que no tienen fe en particular- tienen una visión positiva de la religión. Y los cristianos, sobre todo, parecen bien dispuestos a la gente de otras religiones. Los cristianos serios son mucho más propensos a estar preocupados por los peligros inherentes a la laicidad que por los peligros planteados por otra religión. La actitud actual parece ser que en la batalla contra el laicismo, las personas de fe –sin importar su credo – deben mantenerse unidas.

Se podría esperar que el retorno del Islam militante a la escena mundial pusiera un freno a esta visión benigna de la religión, pero eso no parece ser el caso. Muchos cristianos todavía toman la actitud de que si usted es de una religión, es parte de la familia y vamos a dar la cara por usted. A modo de ejemplo, los últimos Papas han sido inflexibles en su oposición a la laicidad, pero se han mostrado renuentes en criticar al Islam. Para ellos, el principal conflicto de nuestro tiempo no es entre la religión y la religión, sino entre la religión y la incredulidad.

Por supuesto, hay un montón de justificaciones para este punto de vista. La lucha entre el ateísmo y la creencia, que era la principal preocupación del Papa San Juan Pablo II, fue de hecho la lucha definitoria del siglo XX. Es posible que haya estado preocupado por el Islam, pero hubo pocos indicios de que viera algo  inherentemente malo en él -como lo hizo con el nazismo y el comunismo. En una ocasión, besó el Corán, pero no se puede imaginar que él hubiera hecho lo mismo con el Mein Kampf o el Manifiesto Comunista, aunque lo tres hablan de odio y desprecio por el contrario.

Como sugiere su discurso de Ratisbona, el Papa Benedicto XVI tuvo una visión más crítica del Islam que su predecesor, pero en general parece haber adoptado la posición de que los creyentes están en un campamento y los secularistas en otro. Cuando se le preguntó en una larga entrevista con el periodista Peter Seewald si el Vaticano estaba siguiendo una política diferente de los papas anteriores, si creía que era su deber salvar a Europa de la islamización”, Benedicto respondió: “Hoy en día estamos viviendo en un mundo completamente diferente en el que las líneas de batalla se dibujan de manera diferente. En este mundo, el laicismo radical se encuentra en un lado, y la cuestión de Dios, en sus diversas formas, se encuentra en el otro.” (Luz del mundo). En otra parte de la entrevista, el Papa habla de los cristianos y los musulmanes como estando en el mismo lado de una batalla común para defender la fe en Dios y la obediencia a Dios”.

El Papa Francisco parece tener una actitud más positiva hacia el Islam. En Evangelii Gaudium, afirmó que el auténtico Islam y la correcta lectura del Corán se oponen a toda forma de violencia”, lo cual sin duda no es la posición de los miles o millones de cristianos que en todo el mundos son víctimas de la violencia irracional islámica que comete toda clase de abusos precisamente porque eso es lo que le manda su credo religioso. Más recientemente, en una charla a los refugiados perseguidos a causa de su religión les animó a buscar en los escritos sagrados de sus tradiciones: “los que son cristianos, con la Biblia, y los que son musulmanes, el Corán. La fe que sus padres inculcaron siempre le ayudará a seguir adelante”.

El ambiente moderno nos ha empujado a caer en el campo del relativismo en todos los aspectos de la vida llegando al punto de hacernos incapaces de reconocer la verdad única e inmutable y sustituyendo a esta por la verdad individual y multiforme que equivocadamente corrientes como la Nueva Era nos han hecho creer con lo cual a todo se la da el mismo peso e importancia. Y esto en el campo religioso nos ha llevado a la opinión de que lo que tenemos en común con el Islam es más importante que nuestras diferencias. Y esto es ampliamente compartido por los cristianos y es especialmente fuerte entre los católicos. 

Pero ¿y si esta visión es errónea? ¿Qué sucede si la interpretación de Osama Bin Laden del Islam es más cercana a la original que la de los musulmanes moderados? En su entrevista con Seewald, el Papa Benedicto XVI se refiere en dos ocasiones a la “tradición de convivencia tolerante y buena entre el Islam y el cristianismo que prevalece en gran parte de África subsahariana. Y él ve esto como un signo de esperanza y acercamiento posible entre las dos religiones. La cosa es que el Islam practicado en esa región tiende a ser del tipo de la religión popular, y que por lo general incorpora elementos de otras creencias. En otras palabras, está muy lejos del auténtico, made in La Meca, por el libro del Islam, es decir, se ha hecho más tolerante en la medida que se aleja del original Corán y de las prescripciones radicales que éste manda.

Mientras el folclore del Islam puede ser más compatible con el cristianismo, éste no tiene un fuerte reclamo de autenticidad como lo hace el Islam del Medio Oriente a raíz de la auténtica tradición del profeta. El Islam es una religión muy del libro, y todos los libros – el Corán, los Hadith, el Sira, y los manuales de la ley sharia- proporcionan más pruebas textuales a los militantes musulmanes radicales que a los moderados. Como dijo un observador, “El Islam moderado es un hábito cultural, el Islam radical es el auténtico Islam.” Algunos estudiosos afirman que ambas interpretaciones -el más pacífico y más militante- son igualmente válidas. Pero si uno no cree que el Islam es como un test de Rorschach, que se puede interpretar en un número infinito de formas, un lado o el otro tiene que tener el mejor de los argumentos. Posiblemente el Islam militante, el radical, tienen una visión más precisa e histórica del Islam, por su radicalidad este es más apegado a los orígenes y a la tradición histórica lo cual nos muestra que es en realidad la fe mahometana. Si Bin Laden y compañía tienen la mejor interpretación de la cuestión y si los líderes de la Iglesia continúan defendiendo al Islam como una religión hermana, puede haber varias consecuencias negativas para la Iglesia.

Consecuencias negativas de defender al Islam como una religión hermana

La primera consecuencia negativa de este enfoque es que crea confusión para muchos católicos. El católico promedio que se mantiene al día con las noticias y que no está comprometido con la defensa de cualquier parte narrativa en particular sobre el Islam, se habrá dado cuenta a estas alturas que hay algo malo en el Islam. Y a medida que se revela más sobre el Islam y la sharia, se hará más y más difícil para el católico medio dar crédito a la idea de que los muchos problemas con el Islam no tienen nada que ver con el verdadero Islam. Continuadas expresiones de profundo respeto por el Islam por líderes de la Iglesia no va a hacer mucho para aumentar el respeto por el Islam, pero podrían servir para disminuir el respeto que los católicos tienen para sus propios líderes.

A medida que aumenta la brecha entre lo que los obispos dicen y lo que las noticias revelan, la credibilidad de las enseñanzas de la Iglesia se pondrá en tela de juicio. Este enfoque también tiende a devaluar los sacrificios de aquellos cristianos en tierras musulmanas que han tenido el coraje de resistir la sumisión al Islam. Debe ser muy desalentador que se les diga que la religión en cuyo nombre sus amigos y familiares han sido sacrificados es apreciada y estimada por la Iglesia. Por otra parte, este “aval” semi-oficial del Islam también hace un flaco favor a los muchos musulmanes que tienen sus dudas sobre el Islam tradicional, así como a los muchos musulmanes que sufren bajo el peso de la ley sharia. Cuando la fe que sus padres inculcaron en ustedes implica la mutilación genital, los matrimonios forzados, los crímenes de honor, y las amputaciones, los prelados católicos deben tener cuidado con las declaraciones o gestos que parecen validar esa fe.

Andar esta brecha es un sendero muy explosivo ya que cualquier denuncia o critica al Islam puede provocar una “guerra santa” en la cual los seguidores de Mahoma creen tener el pretexto para obtener el pasaporte exprés al cielo realizando actos de terrorismo o inmolación en aras de defender su fe. Otra consecuencia no deseada de la tendencia católica de poner la mejor cara posible en el Islam es que fortalece el argumento ateo / laicista que todas las religiones están cortados por el mismo patrón. La Iglesia es frecuentemente acusada por sus enemigos de ser totalitaria e intolerante. 

Si los líderes de la Iglesia siguen poniendo excusas para una religión que en realidad es totalitaria e intolerante, estos cargos pueden empezar a pegarse. La posición de los ateos como Richard Dawkins, Sam Harris y Christopher Hitchens recibió un impulso considerable a raíz del 9/11. Esto se debe a que fueron capaces de convencer a un montón de gente que la violencia es el lugar a donde conduce la religión inevitablemente. Simplemente desde un punto de vista táctico, los líderes de la Iglesia deben ser cautelosos acerca de hacer o decir cosas que refuerzan esta visión simplista del Islam. Si los católicos quieren evitar aún más descréditos de la Iglesia, tienen que pensar dos veces antes de enfatizar sus puntos en común con el Islam. En un momento en que incluso los liberales están empezando a cuestionar al Islam, puede ser el momento para que la Iglesia considere los beneficios de distanciarse de su compañero de la fe “de Abraham”. Por supuesto, si es verdad que el cristianismo y el Islam son sólo dos ramas de la misma fe, incumbe a las autoridades de la Iglesia decirlo, no importa lo que otros puedan pensar. Pero si eso no es cierto – si el Islam es, de hecho, intrínsecamente violento – entonces, manteniendo el curso actual, las autoridades de la Iglesia están preparando un escándalo de proporciones épicas. Los musulmanes individuales pueden ser hermanos, pero el islam…

Los católicos tienen que recordarse a sí mismos que los cristianos medievales no eran los únicos en hacer distinciones concretas entre las diferentes religiones o pensar que algunas religiones deben ser rechazados. San Pablo, en su segunda carta a los Corintios, advierte en contra de cualquier persona que “viene y predica a otro Jesús que el que os hemos anunciado” (2 Corintios 11:4).

San Pablo no era políticamente correcto, era teológicamente correcto

Jesús mismo pronunció una advertencia similar: “Guardaos de los falsos profetas que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces” (Mateo 7:15). Por supuesto, Jesús no pudo haber tenido a alguien como Mahoma en mente. ¿O pudo hacerlo? A menos que los líderes de la Iglesia estén muy seguros de que el “profeta” no está incluido en el aviso, harían bien en evitar declaraciones que dan credibilidad a la fe islámica.

En Nostra Aetate, los padres conciliares confinados sabiamente en su discusión a las relaciones entre cristianos y musulmanes, no hacen mención del Islam, el Corán, o Mahoma. Una cosa es reconocer que los musulmanes individuales pueden llevar una vida moral y que puedan tener una relación cercana con Dios. Otra cosa es dar a entender, a través de palabras o gestos, que el Islam es una fe válida y el Corán es una guía confiable para la salvación. Ahora es el momento en el que más a prueba se encuentra la fe en Cristo ya que además de los ataque abiertos u ocultos de otras religiones o filosofías contra el cristianismo, esta la mayor de todas las corrosiones contra la Iglesia: la interna, que -como documentamos en el artículo sobre la apostasía en marcha que aparece en este misma edición- puede llevar a la confusión a muchos católicos y cristianos bien intencionados y a que estos pierdan la fe, más la decepción que causa en ellos la tolerancia que puede convertirse en complicidad por aceptar y callar los abusos musulmanes.

Con información de: Crisis Magazine y Signos de estos Tiempos

Nació en la Ciudad de México En 1975.

Analista político desde hace más de 23 años, ha dado asesorías estratégicas a la iniciativa privada, a las fuerzas armadas, partidos políticos, a la Iglesia y a representaciones diplomáticas.

Ha impartido cursos de religión, historia, apreciación e historia del arte, geoestrategia y política, crecimiento personal y espiritual, entre otros temas en diversas ciudades de México.

Ha escrito más de 400 artículos sobre una amplia gama de temas como: historia, economía, política, defensa de la vida, escatología, religión, arte, ciencia, tecnología, nuevo orden mundial y revisionismo entre otros temas que han sido publicados en revistas y sitios de internet de México y otros países de habla hispana de América y Europa.

Fundó en Octubre de 2013 el Boletín de Información e Inteligencia Estratégica (BIIE) que es una publicación internacional calificada como uno de los mejores y más especializados medios de inteligencia, que se publica quincenalmente, y además produce videos de conferencias, entrevistas e informes especiales con sus corresponsales de diversas partes del mundo.

Participó como ponente junto con expertos de todo el mundo en el primer Congreso Internacional Identitario en mayo de 2015 en Guadalajara, Jalisco, México.

En febrero de 2016 publicó su primer libro Iglesia Perseguida Iglesia Verdadera que fue prologado por el Doctor en Teología y Doctor en Humanidades José Alberto Villasana.

Por invitación e iniciativa de Esteban Arce, uno de los comunicadores más importantes e influyentes de México, Miguel Salinas Chávez fundó en marzo de 2017 Orgullo e Identidad Nacional Mexicana (OEINM) que es una productora de contenidos audiovisuales para crear material identitario nacionalista de México, el cual originalmente se difundió a través de los medios de comunicación abierta más importantes de México como son Televisa y Grupo Imagen, en los espacios informativos que conduce Esteban Arce y ahora además, ese contenido se difunde en su propia página web, su canal de YouTube, y ampliamente en las redes sociales con la intención de despertar y exaltar el orgullo por la identidad nacional.

Es colaborador del periódico español Gaceta.es que es uno de los más influyentes de aquél país.

Es el representante en México de Infovaticana que es uno de los sitios web más seguidos e influyentes a nivel mundial sobre temas relacionados con la Iglesia Católica.

Conduce el programa México para Iberoamérica del canal de TV argentino TLV1.

Es colaborador y el representante en México del Consorcio de Medios español Grupo Intereconomía.

Es el representante en México del canal de tv colombiano Tele Amiga.

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