Sigue imparable la locura de la dictadura gay en todo el mundo y en la Iglesia como hace casi 1000 años un Santo y Doctor de la Iglesia lo advirtió sobre los sacerdotes

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La presión para ‘glorificar’ la homosexualidad sigue avanzando.

Cada semana que pasa se ve en occidente cómo avanza el acorralamiento de los heterosexuales por el poder gay, apalancado por la clase política y los medios de comunicación.

Esta presión hacia la ‘glorificación’ de la homosexualidad también ha penetrado en la Iglesia, aunque veremos en éste artículo que no es un fenómeno nuevo. Hace 1000 años, San Pedro Damián, Doctor de la Iglesia, escribió el libro Gomorra – recientemente reeditado -, denunciando la homosexualidad entre los sacerdotes.

Los heterosexuales están siendo arrinconados

No es casualidad que tengamos la sensación que los heterosexuales están siendo cada vez más arrinconados por el avasallador poder gay, que les está haciendo perder derechos, ponerse a la defensiva constantemente y cuidarse permanentemente de no decir una palabra o hacer un acto que pueda ser considerado homofóbico, aunque en la realidad no lo sea.

No es casualidad ni una sensación, está sucediendo y es una tendencia que se fortalece.

El empuje homosexual del “matrimonio igualitario” han ido más allá de la igualdad de derechos al nivel de ser “más igual que tú”, como se muestra en la obra de George Orwell “Rebelión en la Granja”.

Como resultado, las organizaciones de homosexuales están trabajando para prohibir la práctica que temen más: el comportamiento heterosexual.

Estamos viendo la prohibición de la terapia heterosexual presionada con éxito por los grupos homosexuales en varios lugares, especialmente EE.UU.

A pesar que no existe evidencia científica de un “gen gay”, los padres, por ejemplo en California, tienen prohibido llevar a sus hijos a ver a un terapeuta para resolver atracciones al mismo sexo no deseadas por sus hijos.

Así que los padres que descubren que su hijo ha sido abusado sexualmente y ahora está confundido sexualmente, su única opción es hacer una cita con un terapeuta de afirmación gay, porque a diferencia de la terapia de afirmación heterosexual, la terapia de afirmación gay no ha sido declarada ilegal en California.

Y además, un padre puede llevar a su hijo a un terapeuta para aprobar las hormonas que bloquean su sexo a fin de que el sexo natural del niño se atrofie antes de llegar a la pubertad.

En resumen, los padres pueden tratar de cambiar el sexo de un niño, pueden darle una orientación homosexual, pero no pueden llevar a sus hijos a terapias de reafirmación del sexo con el que nació.

Una investigación espuria usada para propagandear plataformas homosexuales

La homosexualidad estaba listada en el manual de trastornos de la Asociación Psiquiátrica Americana. Pero en 1986 fue retirada, seguida de un esfuerzo concertado de los miembros de la Asociación para normalizar la conducta homosexual.

En sólo treinta años, Estados Unidos pasó de ser un país donde la homosexualidad era un trastorno psicológico diagnosticable a uno donde puedes ser multado por negarte a cocinar un pastel gay de “boda”.

Ahora las cosas van un paso más allá. Una nueva investigación publicada en The Journal of Sexual Medicine dice que la homofobia, no la homosexualidad, es el trastorno psicológico.

“Live Science” informa que los investigadores de la Universidad de Roma Tor Vergata pidieron a 560 estudiantes universitarios que reportaran sus sentimientos acerca de la homosexualidad, y luego les dieron una evaluación psiquiátrica estándar.

Los participantes que exhibieron lo que los investigadores llamaron “estilos de apego saludables” tendían a mostrar menos animosidad hacia los homosexuales.

También mostraron más “mecanismos maduros de supervivencia en situaciones de miedo o desagradables”, y estaban generalmente menos enojados.

Pero los que mostraron mayor animosidad hacia los homosexuales mostraron una serie de señales de alerta, como incapacidad para confiar en los demás, comportamiento pasivo-agresivo, y negación.

El investigador principal, Emmanuele Jannini concluyó:

“Después de discutir durante siglos si la homosexualidad es considerada como una enfermedad, por primera vez hemos demostrado que la verdadera enfermedad que debe curarse es la homofobia”.

Esto nos trae a la cabeza el ensayo escalofriante y profético de CS Lewis “La Teoría Humanitaria del Castigo”. Lewis cree que la persecución en el futuro se vería menos como vandalismo militarizado y más como terapia:

“ciertas escuelas de psicología ya consideran la religión como neurosis. Cuando esta neurosis en particular se convierta en un inconveniente para el gobierno, ¿qué va a impedir que el gobierno proceda a curarla con re-educación obligatoria u otras formas de tratamiento?”

La disposición de Jannini a etiquetar la homofobia como “la verdadera enfermedad que debe ser curada” muestra lo rápido que nos estamos acercando a este camino.

Una “fobia” es “un miedo irracional y debilitante” hacia algo, y los cristianos no se sienten así sobre los que se identifican como gay, o ciertamente no deberían.

Los cristianos tienen una postura racional basada en la prosperidad humana y el orden creado por Dios, no una “animosidad irracional”.

Es totalmente posible oponerse al pecado, rehusarse a dignificarlo, y todavía amar a los que son atrapados en éste. De hecho, eso es lo que Jesús nos mandó hacer.

Hace casi 1000 años San Pedro Damián condenó duramente la homosexualidad dentro de la Iglesia

El “cáncer” de la sodomía entre los sacerdotes amenaza con atraer la ira de Dios sobre la Iglesia, de acuerdo a un santo y doctor de la Iglesia Católica, que habló sobre una crisis similar en el sacerdocio hace 1000 años.

En su libro ‘Gomorra’, San Pedro Damián se refiere especialmente a la creciente aceptación de la homosexualidad en el clero, advirtiendo que “muy enfurecida se está arrastrando hacia el clero, como una bestia cruel dentro del redil de Cristo”.

Él advierte que si esta creciente tolerancia hacia la homosexualidad entre los clérigos y los fieles no es arrancada de cuajo “lo cierto es que la espada de la ira divina se avecina al ataque, para la destrucción de muchos”.

El Libro ‘Gomorra’ parece especialmente relevante de cara a las recientes declaraciones sobre la homosexualidad de los líderes y grupos influyentes dentro de la Iglesia Católica que han llevado a muchos a creer que la Iglesia está dispuesta a adoptar una perspectiva de mente abierta sobre la homosexualidad.

Tales declaraciones incluyen, el uso de la famosa declaración del Papa Francisco en 2013: “¿Quién soy yo para juzgar?”, y la declaración del Sínodo de la Familia de 2014 sobre el informe de mitad de período, lo que implica que los homosexuales tienen “dones y cualidades que ofrecer a la comunidad cristiana.”

Damián, un reformador católico italiano del siglo XI y Doctor de la Iglesia, argumentó que para que la Iglesia sea la sal de la tierra y luz para el mundo, debe predicar sin concesiones toda la verdad sobre el plan de Dios para la sexualidad y cuán terribles son las consecuencias, tanto temporales como eternas, para los que se dedican a las “prácticas sexuales no naturales” de la homosexualidad, la masturbación, y la anticoncepción.

El mensaje de Damián al Papa San León IX

La situación de la Iglesia Católica en el siglo XI, cuando Damián vivió, se asemeja a nuestro tiempo en algunos aspectos inquietantes.

El sacerdocio en ese entonces había sido infiltrado por un gran número de hombres moralmente laxos que tenían poco respeto por la moral sexual, incluyendo a los homosexuales que a sus “hijos espirituales” los convirtieron en “prostitutas”, en palabras de Damián.

A diferencia de hoy, sin embargo, muchos sacerdotes vivían en uniones inmorales con concubinas o esposas ilícitas, e hicieron poco para ocultar otros comportamientos personales escandalosos. Este comportamiento incluyó a algunos papas, que establecieron un mal ejemplo para el resto de la Iglesia.

Damián dirigió su libro al Papa San León IX, pidiéndole que tomara medidas contra la práctica de la homosexualidad entre los clérigos y monjes difundida en ese momento.

El libro lleva un mensaje importante para el tiempo presente, resaltando especialmente lo que llamó los efectos “extremadamente destructivos” de la conducta homosexual en la persona humana, tanto espiritual como psicológicamente.

Damián ve la homosexualidad como una corrupción “diabólica” del hermoso plan de Dios para la sexualidad entre un hombre y una mujer. Es un asalto directo contra Dios.

No sólo no debe ser tolerada, sino que debe ser condenada y erradicada, escribe. La homosexualidad es una “herida mortal enconada en el mismo cuerpo de la Santa Iglesia”, que primero debe ser reconocida como tal antes de llevar a cabo cualquier tratamiento y curación.

Damián elige sus palabras con mucho cuidado al advertir sobre la gravedad de la enfermedad.

“Este vicio [de la actividad del mismo sexo] es la muerte de los cuerpos, la destrucción de las almas, contamina la carne, extingue la luz de la inteligencia, expulsa el Espíritu Santo del templo del corazón humano, introduce la diabólica incitación de la lujuria, incita a la confusión, y, elimina por completo la verdad, de la mente engañada“.

“Este vicio prepara trampas para el que camina y cae en el pozo, y le impide escapar. Le abre el infierno y le cierra la puerta del paraíso. Esto hace al otrora ciudadano de la Jerusalén celestial, heredero de la Babilonia infernal. De la estrella de los cielos, enciende el fuego eterno. Corta un miembro de la Iglesia y lo arroja en la voraz conflagración de la rabiosa Gehena”.

“Porque este vicio es el que viola la sobriedad, mata la modestia y la castidad. Acuchilla la virginidad con la espada del más sucio de los contagios. Ensucia todo, mancha todo, contamina todo, y no permite nada puro para sí, nada que no sea inmundicia, nada limpio”.

Damián hace la denuncia por pleno amor

Mientras que el defensor de la fe católica puede ser visto por los detractores modernos como “homófobo” y “fanático“, Damián deja claro que sus palabras surgen de un profundo amor por los demás.

“Porque ¿cómo, entonces, amo a mi prójimo como a mí mismo, si por negligencia permito que se lastime, por lo cual no dudo que tenga una muerte cruel, que va en perjuicio de su alma? Viendo, por lo tanto, las heridas espirituales, ¿debería descuidar curarlos con la cirugía de las palabras? “.

Es por amor y preocupación por los demás que Damián advierte a quienes se dedican a prácticas homosexuales de la sanción de la separación eterna de Dios que les espera si permanecen impenitentes y mueren en su pecado.

“Yo mismo… Lloro por ustedes, y desde lo más profundo de mi corazón suspiro por su eterna perdición. Lloro por ustedes y digo, ¡oh alma desgraciada, entregada a la escoria de la impureza, ustedes son dignos de lamentación con toda una fuente de lágrimas!”

“Por ustedes lloramos muchísimo, porque ustedes no lloran. Ustedes tienen necesidad de los sufrimientos de los demás, porque no sienten el peligro de su ruina, y debemos llorar por ustedes todas las amargas lágrimas de compasión fraterna, ya que no están preocupados por su lastimosa perdición”.

En cuanto a la cuestión de la práctica de que los homosexuales reciban la Santa Comunión, Damián es claro, diciendo que la actividad homosexual corta la vida de Dios en el alma y lo hace a uno “indigno de recibir en su corazón la ofrenda celestial de la Eucaristía”.

El traductor del libro, Mat Hoffman sostiene que no hay odio en las palabras del doctor de la Iglesia, sólo misericordia.

“Todo lo contrario; todo su trabajo es por misericordia y amor por los pecadores, y por lo tanto odio hacia el pecado, que los perjudica. Nunca expresa odio por el pecador en absoluto, sino que busca su reconciliación con Dios“.

Damián ruega a aquellos que están atrapados en el estilo de vida homosexual que abandonen su pecado y regresen a “la abundancia de la misericordia divina.”

Él anima a los que han caído, a arrepentirse, asegurándoles que por la vía de la humildad pueden progresar hacia alturas espirituales aún mayores que las que gozaban cuando empezaron a caer.

“¡Levántate, levántate, te imploro! ¡Despierta Oh hombre que te hundes en el sueño del miserable placer! ¡Revive por fin, tú que has caído por la mortal espada de cara a tus enemigos! … Entra en una lucha constante con la carne, y mantente siempre armado contra la furia inoportuna de la lujuria. Si la llama del desenfreno arde en tus huesos, el recuerdo del fuego perpetuo debería extinguirla de inmediato”.

Advertencia sobre el daño a la Iglesia

Hoffman dijo que las palabras de Damián ofrecen una severa advertencia a la Iglesia si ésta falla en la predicación de la verdad sobre el peligro de la homosexualidad.

“Damián advierte que la sodomía, sobre todo en el sacerdocio, es como una terrible plaga que amenaza con atraer la ira de Dios. Advierte que los sacerdotes que se dedican a este tipo de maldad no son buenos intercesores para las personas y que, de hecho, tenderán a atraer el castigo divino en lugar de la reconciliación“.

“Él también advierte a los prelados, como obispos y superiores de órdenes religiosas, que si no corrigen a los que están bajo su autoridad, ellos tendrán que rendir cuentas por su pecado. Denuncia su “cruel misericordia” y su “impía piedad,” al negarse a castigar a los malhechores, lo que hace que las heridas de su pecado se pudran, en lugar de curarlas”.

“Desafortunadamente nuestros prelados parecen haber adoptado la idea opuesta con respecto al pecado sexual en los últimos años, pretextando ser misericordiosos “al negarse a reconocer la gravedad del mal y su poder destructivo”

Y agregó que esto sólo causará un gran daño a la Iglesia y a su misión de predicar el evangelio a tiempo y a destiempo.

Aunque la Iglesia continúa enseñando que cualquier acto sexual fuera del matrimonio es gravemente pecaminoso, su sistema de castigo para los clérigos que cometen actos de sodomía y abuso sexual infantil se relajó muy sustancialmente tras el Concilio Vaticano II. Nosotros cosechamos el fruto de esa falta de rigor en la forma de un gran número de trágicos casos de abuso sexual que fácilmente podrían haberse evitado si el liderazgo clerical de la Iglesia se hubiera adherido a la doctrina tradicional.

Fuente: Foros de la Virgen

Fuentes:

Why homosexual ‘marriage’ signals the end of heterosexual rights

St. Peter Damian on the ‘plague’ of homosexuality in the priesthood: are we reliving the past?

San Pedro Damián. Cardenal, Obispo de Ostia

St. Peter Damian’s Book of Gomorrah – A Moral Blueprint for Our Times

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