Una más de Francisco, ahora critica a los «retrógradas» que hacen las cosas como Jesús ordenó

1 voto, promedio: 4,00 de 51 voto, promedio: 4,00 de 51 voto, promedio: 4,00 de 51 voto, promedio: 4,00 de 51 voto, promedio: 4,00 de 5 (1 votos, promedio: 4,00 de 5)
Tienes que registrarte como miembro para valorar esto.
Cargando...
Compartir:

Una reciente homilía de Francisco en Casa Santa Marta del pasado 18 de enero está dando mucho de qué hablar. En ella, se hace una censura hacia aquellos que se obstinan en seguir las enseñanzas eternas de la Iglesia, del Evangelio, el Magisterio, la Tradición: Los cristianos obstinados en el ‘siempre se ha hecho así’, ‘éste es el camino’, ‘ésta es la senda’, pecan: pecan de adivinación. Es como si fueran a ver a una adivina: ‘Es más importante lo que se ha dicho y que no cambia; lo que siento yo – por mi parte y de mi corazón cerrado – que la Palabra del Señor’. También es un pecado de idolatría la obstinación: el cristiano que se obstina, ¡peca! Peca de idolatría. ‘¿Y cuál es el camino, Padre?’: abrir el corazón al Espíritu Santo, discernir cuál es la voluntad de Dios”. (Misa en Santa Marta, 18 de enero de 2016)

Día a día, Francisco no deja de sorprendernos. No es fácil saber si es que es mal asesorado o, quizá, él mismo está aquejado de la obstinación de la que acusa a otros, con su deseo de transformar la Iglesia de Jesucristo en algo diferente. Es una verdadera pertinacia. Afirma él, que no acompaña la situación del mundo a no ser por el periódico de su querido amigo ateo Eugenio Scalfari.

¿Pero es que ningún asesor le está informando de los revuelos que se cuecen en todo el mundo por cada palabra que sale de su boca? ¿O será que realmente, como buen jesuita, todas sus palabras son bien calculadas para hacer el lío que se propuso al asumir su cargo? Todo esto es un misterio y llama la atención que nadie se lo pregunte… aunque ya sabemos la respuesta: “yo soy como soy y no puedo cambiar”.

¿Y cómo es Francisco? Pues dada su formación populista le gusta “mandar por el bien común” — ¡dudoso bien común! — aunque los demás le digan que eso es más propio de dictador castro-chavista. No le importa. Como Maduro, Cristina o Raúl Castro, con una simple sonrisa o un gesto demagógico demuestra que el supuesto bien popular está por encima del bien privado. Y si es necesario expropiar todo un país para llevar adelante una revolución popular, pues Francisco no duda en hacer lo mismo a nivel eclesial, expropiando la ley de Dios a su antojo, ignorando de un plumazo dos milenios de historia, transformando los fundamentos de la Tradición, de la fe, del dogma y hasta las interpretaciones bíblicas según su peculiar punto de vista.

Basta una mirada a nuestros 122 estudios en Denzinger Bergoglio para confirmar esto. Así llega a crear un Dios a su gusto, amigo de todos y cuyo fundamento primario, por encima de la Verdad y del Bien, sería algo que él llama de “misericordia”, muletilla que le vale para disculpar lo que antiguamente se llamaba “pecado”. Bueno, es que además el concepto de pecado parece ser trasladado a un nuevo ámbito. Pecados son sólo la corrupción política, la falta de su peculiar concepto de fraternidad, levantar muros o no cuidar con todo el celo la casa común.

De esta manera, va gestándose para algunos la idea de que Francisco, cuál profeta mesiánico, descubre al mundo un nuevo Dios que hasta el momento estaba oculto. Para ellos, Francisco, después de dos mil años de tinieblas, representa el verdadero concepto de misericordia, de caridad, de amor. Pero no piense el lector que esto va dirigido apenas para los católicos, pobres ignorantes que han sido engañados por 265 papas. ¡No! la misión profética de Francisco es global. Su deseo es liderar la paz mundial y ser aclamado como el hombre que consiguió abrir los ojos a toda la Humanidad mostrando que, por detrás de todas las realidades religiosas, existe algo mayor: todos somos hermanos y todos somos “hijos de Dios”. Llámese Cristo, Buda o Alá, no importa. Lo fundamental es que todos comprendan que las diferencias son apenas de interpretación y que, sin saberlo, todos buscábamos lo mismo.

Pero, ¿y los ateos? También para estos Francisco trae un mensaje: siga su conciencia, pues éste Dios, está dentro de cada uno. En definitiva, para los que se creen esto, Francisco habrá conseguido realizar el sueño de tanta gente de buena voluntad: al final todo es lo mismo y todos se salvan. El Infierno, el pecado, la moral, el dogma, la ley, son cosas de “obstinados idólatras” que deben desaparecer. Y si para algunos el Concilio Vaticano II representó “el año 0” de la Iglesia Católica, ahora para otros, Francisco sería el papa número 1 de una nueva Iglesia y apenas él, después de 265 papas, ha sido capaz de “abrir el corazón al Espíritu Santo y discernir cuál es la voluntad de Dios”.

Nunca la Iglesia estuvo en una situación semejante. Quizá es que alguien debe explicar a Francisco sus atribuciones, si es que no era su deber como miembro del Sacro Colegio conocerlas antes. Ya no es aquel arzobispo de Buenos Aires, lugar donde hacía y deshacía como quería sin afectar a la catolicidad de la Iglesia. Ahora no puede actuar como si fuese el dueño del Cuerpo Místico de Cristo, tal como un líder sectario bolivariano que va expropiando a su antojo, dictando leyes sin sentido y dejándose idolatrar por el inconsciente colectivo que bailotea a su alrededor.

41 Dijo entonces Pedro: Señor, ¿a quién diriges esta parábola a nosotros o a todos? 42 el Señor contestó: quién es, pues, el administrador fiel y sensato, a quien el Señor pondría al frente de sus criados, para darles la ración de trigo a su debido tiempo? 43 dichoso aquel criado a quien su Señor, al volver, lo encuentra haciéndolo así 44 de verdad os digo: lo pondrá al frente de todos sus bienes. 45 Pero si aquel criado dijera para sí: mi Señor está tardando en llegar, y se pusiera a pegar a los criados y a las criadas, a comer y a beber y a embriagarse, 46 llegará el Señor de ese criado el día que menos lo espera y a la hora en que menos lo piensa, lo partirá en dos y le asignará la misma suerte que a los desleales. (lc. 12)

Antes, los idolatras y rebeldes eran los herejes, ahora es al revés. Después de llamar «idolatras y rebeldes» a los católicos tradicionales, lo que sigue es que los excomulguen, sin duda la misericordia en manos de Francisco es una espada con filo de un sólo lado para cortar cabezas fieles al magisterio y a la tradición, y acariciar con el otro lado a esos desviados de los que se rodea y a los que adula con eso de: quién soy yo para juzgarlos.

Augusto TorchSon en el sitio de defensa de la fe, la doctrina, el magisterio y la tradición http://nacionalismo-catolico-juan-bautista.blogspot.com.ar publicó sobre la declaración de Francisco: Yo sé que hay muchos blogs en mi contra”, y si bien mucho podemos alegrarnos de que se acuse recibo de nuestro grito en el desierto, no por eso tenemos que dejar de sentir cierta preocupación. Sabemos que “su satanidad” en estos momentos no está haciendo otra cosa más que ir delineando y poner en evidencia con toda claridad quiénes son sus enemigos a los que él determinó que son también los enemigos del “Espíritu Santo”, ya que no son “abiertos a sus novedades”; innovaciones que alcanzan en la neoiglesia a la Verdad misma, haciéndola evolutiva, moderna y por sobre toda las cosas, a tono con las “exigencias” de estos tiempos.

Y a éstos a los que llama idólatras, los quiere dejar expuestos a fin de que sean objeto del odio y hasta persecución de parte de los bautizados católicos ignorantes en su fe y sin ninguna intención de instruirse, y con esto, bien podemos incluir a más del 90% de los mismos, y de los incontables seguidores acatólicos que lo tienen por profeta del sincretismo.

Se nos reprocha desobediencia al “Pastor Universal” lo que nos haría protestantes, pero, ¿qué pasa cuando hay 2 Papas y encima el que supuestamente lo es “plenamente”, predica y hasta festeja el protestantismo» o el que promueve tantos errores doctrinales cuando no directamente herejías? Por si hace falta recordar, con negar una sola verdad de fe se pierde la misma, y si la jerarquía perdió la fe y enseña una completamente distinta a la transmitida por los apóstoles y por Cristo mismo, ¿a quién debemos seguir, a Cristo o a los innovadores con su raro y contradictorio “espíritu santo”? ¿Es que ahora los laicos deben enseñarles a quienes tienen la obligación de enseñar e instruir a los fieles? Parecería que hoy la Iglesia Discente se estaría transformando en Iglesia Docente, pero no es esa la cuestión, sino es sólo un síntoma de la increíble confusión que no puede significar otra cosa más que el inminente regreso con toda Majestad y Gloria de Nuestro Señor Jesucristo que preanunció que el signo más patente para la cercanía de la Parusía sería la falta de fe (LC, 18,8). Y ciertamente la Iglesia Docente sigue siendo la de los buenos Pastores que ya nos dejaron el Magisterio INMUTABLE y no estos “amigos del mundo” y adoradores del hombre que buscan sólo el bienestar terreno (especialmente el suyo) en el más absoluto inmanentismo judaico imaginable.

  Analizando esta cuestión nos damos cuenta que hoy es definitivamente la hora de los laicos. Cuando la casi mayoría absoluta del clero está envenenada de modernismo, es necesario hacer que las piedras hablen para poder advertir sobre lo que conduce al Infierno. Las más veces los sacerdotes transmiten impensables torpezas desde el púlpito debido a su pésima formación, pero, también están quienes se dan cuenta de lo que está pasando y no quieren perder su porción de confort y no se limitan a mantenerse en silencio, sino que no pierden oportunidad para festejar el accionar bergogliano, haciéndose cómplices de la promoción de la totalidad de sus errores, aunque ellos se quieran consolar diciéndose que sólo alaban a éste en lo que no es heterodoxo.

  Cuando se habla hoy del clero modernista o “Iglesia modernista” se relativiza lo que San Pío X definió como “La síntesis de todas las herejías”, ya que en una ridícula contradicción se acusa de modernistas, más no de herejes a los Papas, cardenales, obispos y sacerdotes que practican el modernismo teológico.

  Sin pretender caer en la carrera sinsentido para ver quién es más o verdaderamente tradicionalista, haciéndose constantemente acusaciones mutuas; es importante tratar de transmitir la doctrina y las noticias sin el filtro mentiroso al que el oficialismo “católico” y los Mass Media las someten hasta el insano límite de contradecir los hechos mismos. Y esos blogs a los que Bergoglio acusa de tener en contra, mucho bien hacen en ese sentido, y esto tiene que ver con bien amar; es decir, más allá de nuestras diferencias, tratar de buscar lo que realmente importa, la salvación de las almas; primero de los que amamos, mas también de nuestros enemigos. Y eso no se consigue fuera de la Iglesia Católica por más que nos quieran mentir los verdaderos idólatras que van a festejar la Reforma Protestante, contradicen la Sagrada Escritura y ponen a la misma altura las falsas religiones, a la única y verdadera.

Si se nos dice que resulta insano estar pendiente de todas las barbaridades que se promueven en la neoiglesia, más insano resulta el tratar de hacer oídos sordos y no combatir a la voz de Satanás que hoy seduce desde el corazón del Vaticano; además de dejarnos con la guardia baja al no estar atentos a los nefastos cambios a los que se quiere someter a la Iglesia.

 En el trabajo más inteligente del globalismo masónico de los medios, se logró eclipsar casi completamente el sentido común, por eso, no debemos bajar los brazos en una de las tareas más difíciles, que es: explicar lo obvio

Fuente: http://denzingerbergoglio.com,

http://nacionalismo-catolico-juan-bautista.blogspot.com.ar

Compartir:

Deja un comentario

¡NO sigas este enlace o serás bloqueado en este sitio!